El tercer trimestre pone a prueba las clases on line

E.Carretero
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Son varios los retos, entre ellos la evaluación final, a los que profesores, padres y alumnos se enfrentan en la última parte del curso que, todo apunta, se desarrollará íntegramente desde casa ya que prácticamente se descarta el regreso a las aulas

El tercer trimestre pone a prueba las clases on line - Foto: David Castro

Septiembre y junio son meses  señalados para los estudiantes. El primero porque es cuando comienza el curso y el segundo porque, con carácter general, es cuando finaliza. Sin embargo en el curso 2019/2020, y debido a la crisis sanitaria provocada por la pandemia de coronavirus, hay otro mes señalado, marzo, la fecha en la que cerraron los colegios como medida para evitar la propagación de la enfermedad. En el caso de Ávila la medida obligó tanto al Ministerio como a la Consejería de Educación y especialmente a equipos directivos y profesores a organizar a marchas forzadas una escuela en casa para los 23.249 alumnos abulenses de régimen general que hasta el 13 de marzo cursaban estudios en los 122 centros docentes de Ávila.
El cierre precipitado de las aulas llegó con el segundo trimestre bastante avanzado, y en algunos casos con la evaluación prácticamente realizada, lo que, no sin complejidad, ayudó a los profesores en su tarea de evaluar el trabajo de los estudiantes. Sin embargo, el gran reto de esta escuela virtual se plantea en el tercer trimestre que, previsiblemente, se desarrollará íntegramente desde casa puesto que todo apunta que los alumnos no podrán regresar a las aulas en lo que queda de curso y se descarta prácticamente también alargar las actividades lectivas más allá del mes de junio, si bien para el curso 2020/2021 ya se contempla que habrá «un plan de refuerzo y recuperación específico para el alumno que lo precise».
Avanzar en el temario o reforzar lo ya aprendido, determinar el peso en la evaluación final del tercer trimestre y establecer criterios para la promoción de los alumnos son las principales cuestiones que se han planteado tras las vacaciones de Semana Santa. Y si bien es cierto que tanto el Ministerio como las distintas consejerías de Educación, incluida la de Castilla y León, han dado ya respuesta a  estos aspectos, los mismos todavía siguen generando dudas entre parte de la comunidad educativa como reconoce Jesús Guil, presidente de la Federación de Padres y Madres de Ávila (Fampa), para quien la instrucción la Consejería de Educación «es un verdadero sudoku». «Por una parte se apuesta por avanzar en materia y por otra se condiciona ese avance a los medios disponibles», pone como ejemplo Guil de esa falta de claridad en unas directrices en las que esta región se desmarca de la orden ministerial en lo que respecta a al criterio de promocionar de curso de forma general. Sí valora el presidente de la Fampa otras cuestiones, como el hecho de que la instrucción regional contemple adaptaciones en las programaciones para los alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo, a la vez que entiende que «el tercer trimestre solo cuente para subir nota».
En lo que todos coinciden, autoridades educativas, padres y alumnos, es el objetivo de no dejar a nadie atrás, por lo que desde la Consejería de Educación se apuesta por «priorizar la evaluación, atendiendo a su carácter continuo, diagnóstico y formativo, a partir de las evaluaciones anteriores y las actividades desarrolladas durante este periodo, siempre que ello favorezca al alumno».
Desde la Consejería también se aboga porque este tercer trimestre no sirva solo de repaso y que durante el mismo además de consolidar los contenidos que se impartieron de manera presencial durante los meses anteriores también se avance  «en la adquisición de competencias básicas establecidas para cada etapa y materia».
Dentro de esta situación excepcional, prácticamente toda la comunidad educativa coincide en que es necesario que el alumnado mantenga una rutina diaria y unos hábitos de estudio en sus domicilios a través de tareas y pruebas propuestas para evitar una pérdida global de los aprendizajes adquiridos, normalmente vinculada a largos periodos de desconexión educativa. Así se indica en una instrucción publicada el 17 de abril por la Consejería de Educación  relativa al desarrollo de la actividad educativa durante el tercer trimestre y la evaluación final del actual curso académico, donde se apuesta por tener en «consideración los resultados de las dos primeras evaluaciones y, a partir de ellos, valorar de forma positiva todas las actividades y pruebas realizadas por el alumnado durante el tercer trimestre».
«mayor presión». La situación, excepcional para todos, lo es probablemente más para los alumnos, como reconoce Jorge Jerónimo García, portavoz del Sindicato de Estudiantes de Ávila, que apunta que dentro del alumnado hay algunos cursos, fundamentalmente los de final de estudios, de más complejidad y donde existe «mayor presión emocional y psicológica» como ocurre, apunta, con los alumnos de Segundo de Bachillerato. «Respecto a la EBAUnos preocupa, y mucho, como se pueda o no se pueda hacer, y especialmente a los alumnos de Castilla y León» que ya hace tiempo, recuerda, reivindican una prueba única en todo el país por entender que el mayor nivel educativo de esta Comunidad supone una desventaja respecto a los alumnos de otras regiones. Por eso, piden que el temario de la EBAU de este año se modifique, dando más peso a los contenidos de las dos primeras evaluaciones.
Desde el Sindicato de Estudiantes son partidarios de favorecer la promoción de los alumnos, especialmente en los cursos de fin de ciclo o estudios, asegurando su presidente que «muchos alumnos tienen dificultades para estudiar en casa por el aumento de las distracciones o por otras cuestiones», algo que «el profesorado debe tener en cuenta».
Sobre esas desigualdades entre territorios también advierten desde la Junta de Personal Docente de Ávila, donde piden a la Consejería de Educación que dé a los docentes «instrucciones claras sobre el grado de flexibilidad que se acuerde en los criterios de promoción y titulación» y, por supuesto,  que garantice «la seguridad jurídica de las decisiones del profesorado».