Resistencia de manual

SPC-Agencias
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Pedro Sánchez llega a la Presidencia del Gobierno por la 'vía tradicional' al tercer intento y dejando por el camino un rosario de derrotas, 'resurrecciones' y bandazos ideológicos

Resistencia de manual - Foto: Juan Carlos Hidalgo

Ha tardado 254 días -los que lleva en funciones desde los comicios de abril- y le ha costado caro, con un Gobierno de coalición con Podemos del que antes renegaba y un acuerdo con ERC a pesar de sus promesas de que nunca pactaría con el independentismo. Pero al final, Pedro Sánchez consiguió ayer lo que quería: quedarse en La Moncloa. Desde que ganara las primarias que le hicieron secretario general del PSOE en 2014 frente a Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias -gracias al respaldo fundamental que le prestó la presidenta andaluza, Susana Díaz-, el madrileño se ha presentado candidato a la Presidencia del Gobierno en tres ocasiones, y solo en esta última ha logrado superar un debate de investidura.
De nuevo la resistencia, esa de la que tanto presume y con la que tituló sus memorias (Manual de resistencia) ha sido clave en su éxito. Aunque haya venido acompañada de todo tipo de bandazos, con negociaciones frustradas y elecciones repetidas, y de más de una renuncia, empezando por la de gobernar en solitario. Atrás quedarán esas noches de insomnio que aseguraba tendría si permitía a Podemos ocupar asientos en su Consejo de Ministros. Y atrás quedan también las promesas de no llegar a acuerdos con los separatistas.  «Los líderes independentistas no son de fiar, saben que la independencia no es posible, pero su miedo es que los llamen traidores», llegó a decir en campaña. También hay frases, muchas, en la hemeroteca sobre su ahora socio, Pablo Iglesias, al que ha atacado con dureza. 
Sin embargo, el líder del PSOE, en realidad, no cerró nunca la puerta a los secesionistas catalanes, como tampoco descartaba nunca la posibilidad de ser investido con las abstenciones de la derecha, que siempre pedía, pero que nunca llegaron. Este tipo de bandazos en los planteamientos políticos así como la asunción de riesgos han sido algunas de las características más notorias del madrileño a lo largo de su carrera política.
Aventurada fue su decisión de renunciar al escaño en 2016 para no votar la investidura de Mariano Rajoy, si bien con el tiempo su ausencia del Congreso se convirtió en uno de sus puntos fuertes en la carrera para recuperar la Secretaría General del PSOE, de la que fue expulsado por sus compañeros en un dramático Comité Federal el 1 de octubre de ese año. Su rol de político en paro le permitió conectar con las bases del partido, que vieron en Sánchez al líder mejor capacitado para devolver a la formación a sus esencias.
un éxito inesperado. Más cuesta arriba se le hizo al madrileño hacerse un hueco en la política española estando fuera del Congreso, desde su vuelta a los mandos de Ferraz en las primarias de mayo de 2017. Por más iniciativas que el PSOE se esforzaba en presentar, la ausencia de su líder en la Cámara Baja impedía a la formación levantar cabeza, como reflejaban los sondeos en aquel inicio de 2018. Pero de nuevo una apuesta arriesgada de Sánchez le salió bien, incluso mejor de lo que nunca pensó. La sentencia de la trama Gürtel que dio por acreditada la existencia de una caja b en el PP al menos desde 1989 empujó al líder del PSOE a presentar una moción de censura contra Rajoy con el objetivo no tanto de ganarla sino de ganar perfil como líder de la oposición.
El inesperado éxito de la moción -la primera de la democracia que  ha triunfado- obligó al PSOE a formar un Gobierno en un tiempo récord, que fue bien acogido por la ciudadanía por su abundancia de perfiles solventes y el fichaje de independientes. Sin embargo, la aventura duró poco ya que su minoría en la Cámara hizo fracasar su proyecto más ambicioso: los Presupuestos Generales del Estado. Así, los socialistas se vieron obligados convocar elecciones.
Tras los comicios del 28 de abril, la única opción factible que terminó teniendo sobre la mesa Sánchez para gobernar pasaba por aliarse  con Unidas Podemos y contar con el apoyo de ERCo Bildu. Pero Sánchez argumentó que un Ejecutivo así no podría durar y vio más conveniente repetir elecciones, convencido, además, de que ampliaría su victoria. Erró en sus cálculos al  pensar que obtendría más apoyos, porque ocurrió lo contrario. Pero, a pesar de ese contratiempo, este doctor en Economía y Empresa, que habla inglés y francés y que es un apasionado del baloncesto, logró a la tercera recibir la bendición del Congreso para ser presidente.