Condenados a 3,5 años de cárcel por tráfico de drogas

M.R
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La Audiencia Provincial considera responsables de sendos delitos contra la salud pública a los dos acusados, uno de los cuales fue detenido con más de 50 gramos de cocaína cuando conducía en dirección a Arenas de San Pedro

Condenados a 3,5 años de cárcel por tráfico de drogas


La Audiencia Provincial de Ávila condena a dos hombres -de cuya identidad solo han trascendidos sus nombres propios, Héctor y Guillermo, ambos con antecedentes penales- a una pena de tres años y medio de prisión para cada uno de ellos por considerar que son autores de un delito contra la salud pública, en la modalidad de sustancias que causan grave daño a la salud. El fallo incluye también el pago de una multa de 3.100 euros para los dos condenados, así como el de las costas procesales.
En la sentencia, hecha pública ayer, figuran como hechos probados la detención de Héctor el 9 de noviembre de 2017 cuando circulaba conduciendo un turismo a la altura de las carreteras N-502 y CL-501, en dirección hacia Arenas de San Pedro, «portando oculto un paquete que contenía una sustancia de color blanco en polvo y roca, que tras ser analizada resultó cocaína, con un peso neto de 51,41 gramos, con una riqueza base del 34,24% y con un valor en el mercado ilícito de 3.060 euros». Esa sustancia, prosigue el fallo, «fue adquirida por el mencionado Héctor por medio de Guillermo, quien adquirió la droga incautada el mismo día entre las 19,30 y las 20,30 horas para posteriormente entregársela» al primero.
En los fundamentos de Derecho, la sentencia afirma que estos hechos son legalmente constitutivos de un delito contra la salud pública en la modalidad de sustancias que causan grave daño a la salud pública, según el artículo 368.1 del Código Penal. A pesar de que durante el juicio oral la defensa de Héctor trató de demostrar que la sustancia intervenida estaba destinada «a su propio consumo», varios elementos probatorios acabaron por desmontar el argumento, entre ellos el testimonio del acusado, que «reconoce con total rotundidad que el destino de al menos parte de la droga era el de su venta a terceras personas». Otra de las pruebas que así lo avalan es que tras ser detenido acompañó a los agentes de la Guardia Civil a su domicilio en Mombeltrán, donde les entregó «una báscula de precisión en perfecto estado y un rollo de alambre de color verde de los utilizados habitualmente para el cierre de los envoltorios o envases con las dosis de cocaína». Entre los elementos probatorios también figura «el hecho de que en repetidas ocasiones se dirija hasta su domicilio y una vez allí permanezca en su interior un muy corto espacio de tiempo (unos 10 minutos)», así como que «en reiteradas ocasiones se le vea que se dirige a localidades distintas a su lugar de residencia para reunirse allí con diferentes personas sin que haya acreditado ni siquiera indiciariamente el motivo por el cual se reúne con tantas y con tan distintas personas y en localidades también diferentes».

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