Los 100 años de Sofía Blázquez se celebran por videollamada

I.Camarero Jiménez
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Vecina de Navalmahíllo, anejo de Santiago del Collado, festejó su centenario en la residencia de Piedrahíta

Los 100 años de Sofía Blázquez se celebran por videollamada

En la situación tan difícil que nos ha tocado vivir está claro que si hay algún motivo de celebración éste hay que festejarlo sea como sea. Esta semana lo había en la residencia de mayores de Piedrahíta y por eso los ánimos subieron y dieron rienda suelta a la alegría que supone que sus mayores cumplan años, más si es la redonda cifra de 100. Un siglo de vida tiene en su haber una emocionada Sofía Blázquez que tuvo al personal sanitario de la residencia aplaudiendo tan tremendo logro -que ellos también  han hecho posible proporcionándole el debido bienestar en el centro- y, sobre todo, facilitándole la tecnología que le acercara a los suyos en un momento tan señalado. Videollamadas para la celebración, un acercamiento necesario y agradecido por esta mujer que aplaudió con tremendas ganas pues lo importante es tener cerca a quien quieres en los momentos clave de tu vida y éste sin duda lo era. 
Hubo tarta, cómo no, pero la mayor ilusión era ver la cara de los suyos cuando apagara las velas. Vecina de Navalmahíllo, anejo de Santiago del Collado, Sofía  ha podido disfrutar de su fiesta a plenitud porque cuentan sus familiares que «tiene la cabeza muy bien y controla todo».
De hecho se da perfecta cuenta de la crisis sanitaria que vivimos porque hable con quien hable pregunta por cómo están sus familiares. Pese a su larga vida, problemas de salud no tiene en gran medida. Cierto es que hace cuatro años tuvieron que implantarle un marcapasos, que es por lo que está en la residencia, pero está francamente bien. 
Por poner un pero,: no oye demasiado bien, pero quién puede decir eso con 100 años. Sofía sigue empadronada en Santiago del Collado, su tierra a la que ama con locura. Allí nació, vivió y se casó con Primitivo Garrudo Barroso. La vida no le deparó a él tal longevidad porque falleció a los 39 años, cuando Sofía tenía 34. Tuvieron cuatro hijos: Julia, María Jesús, Laura y Eladio, que le dieron siete nietos y cinco biznietos.  Con ellos ha podido celebrar el cumpleaños. Fue ama de casa y contó también con el apoyo de su padre, Lucio, y demás familiares como su hermano Francisco. Sus hijos comenzaron a trabajar jóvenes y fue a vivir a Madrid, aunque regresó al pueblo hace ya cuatro décadas. Allí vivió desde entonces y hasta que marchó a Piedrahíta, donde siempre, salvo en esta crisis sanitaria, ha recibido las visitas de sus hijos y familiares. 
Un apunte el año pasado en las municipales acudió a votar a su pueblo. Sólo lo hace en esa convocatoria ni en las regionales ni en las nacionales.
Mujer de rompe y rasga quién sabe si su longevidad no está asociada a su buen comer porque «no le hace ascos a unas buenas patatas con bacalao, costilla o revolconas». Toma