Libertad a golpe de pedal

Agencias-SPC
-

La bicicleta se convierte en una alternativa perfecta para moverse durante la fase de desescalada y el Gobierno apela a su uso

Libertad a golpe de pedal - Foto: Quique García

Evita contagiar y contagiarse, ayuda a mantener la distancia social, descarga los transportes públicos, no contamina y fomenta la actividad física tras más de dos meses de confinamiento. La bicicleta se ha convertido en el aliado perfecto para moverse durante esta fase de desescalada en desplazamientos cortos o medios.
Existen estudios que apuntan a que autobuses urbanos y metro, debido a las medidas de distanciamiento social, solo van a tener capacidad para el 50 por ciento de los usuarios que lo utilizan con frecuencia, por lo que el 50 por ciento restante va a tener que buscar una alternativa para moverse. 
Además, los expertos indican que, aunque se prevea un aumento del tráfico privado por esta razón, todos los coches «no van a caber», por lo que no descartan que se incremente el uso de las bicicletas, ante lo que, agregan, debe reestructurarse el acceso a las grandes ciudades y realizar una reordenación del espacio urbano para conciliar la convivencia de estos diferentes vehículos.
Por el momento, la vicepresidenta cuarta del Gobierno y ministra para la Transición ecológica y el reto demográfico, Teresa Ribera, ha pedido a los ayuntamientos que impulsen el uso de la bicicleta como medio de transporte, principalmente en municipios de más de 5.000 habitantes dentro de la desescalada de la COVID-19.
En una carta que les envió hace unos días, les recuerda que hay estudios que asocian un mayor impacto del coronavirus a la contaminación atmosférica, por lo que hay que evitar el uso masivo de automóviles particulares.
Ribera defiende en su plan la reserva del carril derecho en grandes arterias para los vehículos de dos ruedas, la limitación a 30 kilómetros/hora en vías de un solo carril por sentido y el establecimiento de corredores en zonas periurbanas que comuniquen polígonos, municipios vecinos o campus universitarios. 
No solo España busca fomentar el uso de la bicicleta. En Francia, este vehículo se ha convertido en una alternativa ideal de movilidad y, por eso, el Gobierno galo quiere impulsar su uso en la desescalada.
«Queremos que la bici sea la reina de la desescalada», asegura la ministra francesa de Transportes, Elisabeth Borne, basándose en un plan para fomentar ese medio de locomoción a partir del próximo 11 de mayo, fecha fijada por el Ejecutivo para comenzar una progresiva y prudente vuelta a la normalidad.
Según los datos de su departamento, el 60 por ciento de los trayectos que se efectúan en el país vecino en tiempos normales no superan los cinco kilómetros, un radio que puede cubrirse en bicicleta.
Pedalear presenta muchas ventajas frente a una amenaza de nuevo cuño como la que supone el coronavirus. Frente a medios de transporte tradicionales, en los que los usuarios se aglutinan en espacios cerrados, transitar en bici dificulta el contagio.


Ventajas sin límites

«La bicicleta supone un gesto de protección en sí mismo contra el virus», indica Oliver Schneider, presidente de la Federación de Usuarios de Bicicleta de Francia, que cree que «evita recibir las gotas de saliva que transmiten el virus y también transmitirlas». 
Además, libera espacio en otros transportes públicos, lo que también puede contribuir a reducir transmisiones, al tiempo que disminuye el número de coches y, por tanto, la contaminación. «Hay estudios que muestran que la polución del aire agrava los efectos del coronavirus», señala.
Schneider asegura que, tras dos meses de confinamiento en los que muchos ciudadanos, no solo de Francia, sino de todo el mundo, han dejado de lado el ejercicio físico, la bici puede también contribuir a que recuperen el tono físico.
Y hay una ventaja más: «Es un medio de transporte barato y no hay que olvidar que la crisis del coronavirus va a ser también un drama económico».
En esa dirección va una de las medidas adoptadas por el Ejecutivo galo en su plan de fomento de transporte, un cheque de 50 euros para que los usuarios reparen sus viejas bicicletas. «En Francia hay unos 30 millones de bicis, pero muchas de ellas llevan años criando polvo en trasteros. Esto puede animar a los usuarios a utilizarlas de nuevo», según Schneider.
Su organización ha puesto al servicio del Ministerio una serie de guías para refrescar a los usuarios algunas normas de utilización, desde la vestimenta adecuada, los mejores itinerarios o un asesoramiento para comprar la bicicleta más adecuada a cada uno.
Pero la medida estrella del plan, que está dotado con 20 millones de euros, está los nuevos carriles bici o estacionamientos temporales para esta nueva etapa.