Robert Parker ahonda en las garnachas de Gredos

I.Camarero Jiménez
-

Luis Gutiérrez, abulense y 'enviado especial' del famoso gurú del vino, publica en The Wine Advocate un amplio artículo en el que reconoce el buen trabajo que se está haciendo en Cebreros, en Méntrida y en Vinos de Madrid

Robert Parker ahonda en las garnachas de Gredos

Las garnachas de Gredos se han hecho un amplio hueco en la revista especializada ‘The Wine Advocate’, del gurú del vino, Robert Parker,  (probablemente) el prescriptor más importante en el mundo anglosajón. Luis Gutiérrez es quien firma un trabajado artículo que a lo largo de más de 30 páginas ahonda en esta sierra y en su terruño para mostrar la realidad que él percibe tras una lógica e intensa visita. Tampoco lo ha tenido difícil dado que Gutiérrez es abulense y conoce la zona, de hecho no es el primer artículo (y a buen seguro no será el último), aunque en este caso, reconoce que la percepción es mucho más optimista. 
La principal conclusión es que Gredos es uno de los puntos calientes en lo que a las garnachas se refiere y al trabajo que se está realizando con ellas. Por supuesto que ahonda en Cebreros, pero no sólo allí porque Gredos es mucho más y por ello también se refiere, aunque en menor medida a Méntrida y Madrid. 
Para Gutiérrez Cebreros «claramente está haciendo su tarea y tomando la iniciativa, proporcionando el marco para comunicar y vender el origen de sus vinos, que es lo que puede brindarles una ventaja competitiva. Y al hacerlo -apunta- están allanando el camino para que las otras denominaciones dentro de la Sierra de Gredos y por tanto parte de Vinos de Madrid y parte de Méntrida, adopten políticas similares e incluso compartan nombres comunes comenzando con el de la Sierra de Gredos».
La importancia del artículo se basa también en lo que motivó a Gutiérrez a hacerlo y eso es que «es uno de los lugares más populares para la Garnacha en España, una región la de la sierra de Gredos que recientemente se ha hecho conocida por el buen vino, todavía -dice- está encontrando su camino, pero tiene un gran potencial». Básicamente, hay que darle tiempo para crecer.
Para poner en contexto habla de Cebreros: «Es tanto el nombre de un pueblo como el de una DO en el sureste de la provincia de Ávila y en la región de Castilla y León en España, con 35 municipios» (debe hacerlo porque sus lectores son anglosajones). Fue, Cebreros «el principal pueblo vinícola de la zona y de ahí el nombre elegido para la DO. Si bien todos los vinos de Cebreros son de Gredos». YGredos es montaña. Montaña, prosigue su inmersión, significa que algunos viñedos son de gran altitud. Cuantifica entre 1.800/2.000 las hectáreas de viñedos pero muchas por ser pequeñas no están en los registros. Pese a ser una región pequeña, pone en valor que otras como Jura o Priorat son también así.
Los ríos Alberche y Tiétar también merecen su mención y como ellos los valles que llevan su mismo nombre. Estos y la presencia de más afluentes y valles proporcionan a la zona «gran diversidad y complejidad» a medida que se multiplican las altitudes con orientaciones y ubicaciones que dan lugar a tres zonas climáticas (seco mediterránero, seco húmedo y continental montañoso). 
No obvia la pérdida de terrenos dedicados al vino por el aislamiento (la despoblación) y la falta de vino de calidad en su día, así como por falta de relevo generacional. Ahí es donde pone en valor que muchos de los viñedos se mantuvieron por amor a la zona y por tradición. Un punto de vista romántico (que vende bien en el mundo del vino) por encima del comercial y con viñedos de más de 50 años de vida poblados en su mayoría de Garnacha Tnta y algo de Albillo Real a gran altitud y en suelos graníticos. Algo que estima como todo un potencial para la zona.  
Gutiérrez explica Gredos también desde uno de los parámetros más importantes «si no el más», la altitud que es la que aporta el frescor a los vinos y ésta fluctúa entre 600 y 1.200 metros. Menor altitud da lugar a vinos más redondos y pesados y a medida que subes, cuenta, son más delgados y frescos, con más mineralidad y tensión. Un mismo pueblo puede tener diferentes altitudes. La orientación también marca a los vinos, al igual que la composición de los suelos, la edad del viñedo, la densidad de la siembra, la poda de las vides, la fecha de inicio de la cosecha o la vinificación. Todo eso, afirma, lo saben los productores «y están en el proceso de darle sentido a todo ello y a cómo afecta a los diferentes vinos». Él mismo reconoce que se necesita (mucho) tiempo para comprender el terruño y la tipicidad de los lugares pero puede que en Gredos se simplifique porque básicamente las uvas son Garnacha Tinta y Albillo Real.

Lea la noticia completa en la edición impresa