El Diocesanos ya sabe lo que le espera

L.C.S
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Las concesiones defensivas del Colegios Diocesanos le condenan ante el Numancia B en el primer partido de su historia en la Tercera División

El Diocesanos ya sabe lo que le espera - Foto: David Castro

Colegios Diocesanos: Darío, Nacho, Moreta (Josito, 45’), Héctor, Fer (Sergio Alonso, 61’), Ángel Encinar, Pablo (Víctor Ch., 72’), Juli, Mario (Quique, 84’), y Mayorga (Vicente, 72’).
Numancia B: Toni, Cámara, De Frutos, Ali (Foncasta, 58’), David, Dani, Mario (Hidalgo, 58’), Eberi (Lanzarón, 77’), Pablo (Juanlu, 85’), Aroki (Sergio, 77’) y Álvarez.
Árbitro: Cabedo Figueredo. Amonestó a los locales Mayorga y Josito, y al visitante Mario.
GOLES: 0-1. Minuto 4. Eberi;. 1-1. Minuto 18. Juli, de penalty; 1-2. Minuto 32. David; 2-2. Minuto 39. Mario; 2-3. Minuto 69. Nacho, en propia puerta;2-4. Minuto 73. David.
INCIDENCIAS: Partido disputado en el campo de Sancti Spiritu.

El Colegios Diocesanos perdió ante el Numancia B en el primer partido en su historia en la Tercera División del fútbol español. Los colegiales fueron capaces de igualar hasta en dos ocasiones en las que se pusieron por delante los numantinos, pero para el tercer tanto, en una jugada desgraciada que terminó con un tanto en propia puerta, ya no tuvieron respuesta los hombres de Somoza, que encajaron ese golpe quizá cuando mejor estaban sobre el campo.
El encuentro, además de para quedar marcado en la historia del fútbol abulense por ser el cuarto equipo que se estrena en la Tercera División tras Real Ávila, Las Navas y Cultural Cebrereña, sirve para que los colegiales sepan lo que les espera en esta categoría, en la que los errores se pagan más caro que en la Regional, y en donde la fortaleza en casa debe ser primordial para cualquier equipo, y más si quiere luchar por la permanencia sin agobios.
Apoyado por más de dos centenares de espectadores, convenientemente situados con sillas alrededor del campo para guardar las distancias sanitarias, el Diocesanos apenas tuvo tiempo de acostumbrarse a la categoría, porque a los cuatro minutos ya perdía por 0-1, el tiempo que tardó Eberi en batir a Darío al encontrarse un balón suelto en el área, de esos que en Tercer a cuestan caro.
Acusó el equipo abulense el mazazo de encajar tan pronto, y Eberi tuvo el 0-2 en sus botas, pero en esta ocasión no acertó.
La primera estirada seria del Diocesanos tuvo premio. Una buena apertura de Pablo Negro a Juli permitió a este internarse en el área, marcarse un buen recorte, lanzar al suelo a su defensor, Aroki, que terminó, desde el suelo, dando al balón con la mano. El clarísimo penalty lo transformó el propio Juli, y de esta manera el Diocesanos reestablecía la igualada en el marcador. En esta jugada participaron activamente los dos mejores jugadores del Dioce en la tarde de ayer, y de los que parece que va a depender en buena parte la suerte que pueda correr el equipo en esta temporada. Pablo Negro fue el encargado de mover a los suyos en la primera parte del choque, dejando muy buenas pinceladas, aunque en la segunda mitad estuvo más desaparecido, tanto que acabó siendo sustituido. Juli, por su parte, fue un puñal durante todo el encuentro por su banda, creando casi todo el peligro de los locales, ante el discreto partido de Mayorga, sin sitio durante todo el tiempo que estuvo en el campo.
Igualado el choque, se igualó también el juego, momentos para que aparezcan los jugadores de calidad, caso del soriano David, autor de 1-2 y del 2-4, ambos con disparos desde fuera del área con mucha potencia y colocación, el primero por alto y el segundo a media altura.
Tuvo capacidad de reacción el Diocesanos al 1-2, cuando en un buen centro de Pablo Negro al área, el balón quedó muerto para que Mario, con mucha calma y clase, la alojara en la red de tiro cruzado, devolviendo la igualdad al marcador, a lo que colaboró también Darío con una muy buena parada, en dos tiempos, a tiro de Eberi.
La segunda mitad arrancó con muchas más precauciones por parte de los dos equipos. Los cuatro goles en la primera parte calmaron las ansias ofensivas de ambos equipos, que tardaron en crear peligro.
El primero en hacerlo, quizá cuando el Diocesanos empezaba a controlar el juego, fue el Numancia B, que en un centro al segundo palo se encontró con la desgracia de Nacho, que la marcó en propia puerta. Juli, de falta, tuvo el empate pero Toni voló para negar el tanto local, y en la siguiente jugada David embocaba el 2-4 desde la frontal del área con un gran disparo, que dejó el partido sentenciado y al Diocesanos sabiendo que esto no será fácil.