El problema diario de dar salida a la leche

E.Carretero
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Ganaderos de caprino como Kevin Alonso o Eugenio Encabo han de hacer frente a la bajada de precios y la falta de demanda

El problema diario de dar salida a la leche

Las 400 cabras de Kevin Alonso que cada día pastan en los montes de Sotillo de la Adrada son ajenas a la crisis, sanitaria y económica, en la que está inmerso nuestro país desde hace varias semanas debido a la pandemia por COVID-19. Una despreocupación que, lógicamente, no tiene su dueño,  que ha visto como en las últimas semanas ha caído tanto la demanda de leche como de carne. «Esta situación nos está afectando mucho», reconoce este joven ganadero de 25 años que de un tiempo a esta parte tiene problemas para poder vender los cabritos de su explotación, por cuya carne, además, recibe un precio casi irrisorio. «Si antes el kilo nos lo pagaban a 5 euros, ahora nos lo están pagando a 2,80; lo estamos vendiendo regalado», reconoce con resignación este ganadero de caprino sotillano que no solo lamenta que se pague menos por la carne sino también lo mucho que cuesta vender los cabritos, lo que obliga a dejar a los animales crecer más con el consiguiente incremento de los gastos de producción.  
También el precio que recibe por cada litro de leche ha bajado en las últimas semanas, reconoce este joven ganadero que apunta que por los más de 400 litros de leche que al día dan sus cabras ahora percibe un 30 por ciento menos que antes de la crisis.
Tampoco ajeno a estas dificultades es Eugenio Encabo, propietario de unas 200 cabezas de caprino que pastan en Navalmoral, y que cada día se enfrenta al problema de qué hacer con la leche que producen sus animales. No en vano, hasta antes de que se decretara el estado de alarma este ganadero distribuía la mayor parte de su producción en el Canal Horeca, algo lógicamente imposible tras el cierre de hoteles, bares y restaurantes.
Ante esta situación, y para evitar que la leche se pierda, este ganadero ha optado por destinar prácticamente la totalidad de los 200 litros de leche que cada día producen sus cabras a la elaboración de quesos, que él elabora bajo la marca Quesos del Alberche Vailecus en su fábrica de Navandrinal. Pero también los canales habituales de distribución de estos quesos se han visto afectados por la situación actual, teniendo en cuenta que antes buena parte de la producción se destinaba al sector de la restauración y también a través de la venta en ferias. Esto les ha obligado a abrir otros canales, en especial la venta on line que este ganadero realiza apoyado en las plataformas Ávila Auténtica y Tierra de Sabor.
Y si bien dar salida a la leche se ha convertido en una preocupación diaria, más problemas le está generando a este ganadero colocar la carne de los cabritos tras el cese de la actividad hostelera teniendo en cuenta que el ama de casa no demanda especialmente esta carne, más allá de chuletas o paletillas. «Es una pena», reconoce al hablar de lo que recibe por cada kilo de una carne que, además, lamenta, «lleva 30 años con el mismo precio».
 «Ayudas directas no tengo», explica este ganadero que cuenta con una ayuda asociada al número de cabezas que le permitirá cobrar al año que viene, y junto con la PAC, 12 euros por animal en vez de los 8 que recibía habitualmente.



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