Cuando la terapia queda confinada

Mayte Rodríguez
-

Los 90 alcohólicos a los que Geara atendía antes del estado de alarma han visto suspendida su rehabilitación, aunque están en contacto telefónico con sus profesionales, que les recomiendan «organización, constancia y esfuerzo»

Cuando la terapia queda confinada


Cerca de noventa personas con problemas de adicción al alcohol estaban en tratamiento en Ávila cuando se decretó el estado de alarma, pero esta situación excepcional no entiende de adicciones ni de dependencias, por lo que pese a la importancia de no interrumpir los tratamientos el Grupo de Enfermos Alcohólicos Recuperados de Ávila (Geara) tuvo que cerrar sus puertas y suspender su actividad. Las terapias de grupo quedaron canceladas y también la atención profesional individualizada que tanto la trabajadora social como la psicóloga prestan a  quienes deciden romper con el alcohol. El Comisionado Regional para la Droga marca que solo se atiendan en persona casos urgentes, así que ambas  han mantenido el contacto telefónico «con todos, pero en especial con quienes más ayuda necesitan»,  que suelen ser aquellos alcohólicos que «menos tiempo llevan» en terapia porque debido a eso «tienen menos herramientas, menos recursos» a su alcance a la hora de mantenerse en abstinencia durante este encierro obligado. Para conseguirlo, las claves son «esfuerzo, constancia y organización» en el día a día, aunque «las personas  que ya llevan tiempo en abstinencia todo ese trabajo ya lo han ido haciendo», de ahí que a ellos les cueste menos que a los alcohólicos que están en fases más tempranas de su rehabilitación, nos cuenta la psicóloga, Beatriz García. 
Ella admite su preocupación por el efecto que este encierro prolongado pueda tener en «las personas que entraron en Geara poco antes del estado de alarma o los que todavía no están muy convencidos» de querer dejar de depender del alcohol en su día a día.  «Al restringirse las salidas no pueden apoyarse en el grupo de terapia, en los compañeros que han pasado lo mismo que ellos», así que de alguna manera no son del todo capaces de «gestionar todo eso sin las herramientas» que otros enfermos alcohólicos en rehabilitación sí tienen pero que a ellos «no les ha dado tiempo a ejercitar», desvela la profesional. 
Pese a las dificultades, la recomendación que durante estas siete semanas no se han cansado de repetir a los usuarios de Geara es «que tengan el día muy organizado», pero también la necesidad de «aprender a gestionar la ansiedad, estar motivados y hacer cosas» en casa, evitar estar todo el día inactivos. De hecho, el confinamiento también ha sido una oportunidad para algunos alcohólicos en rehabilitación, tal como ha podido comprobar Beatriz García en estas siete semanas de contacto telefónico con los usuarios. «Hay quien está sacando provecho a la situación a pesar de la dificultad de no poder salir», sobre todo percibe entre los alcohólicos «muchos que se están reforzando  la comunicación con la familia» y a otros el confinamiento les ha llevado a  «dedicarse tiempo  a ellos mismos». 
 

LEA EL REPORTAJE COMPLETO EN LA EDICIÓN IMPRESA DE DIARIO DE ÁVILA