¿Cómo es caminar en sus zapatos?

M.M.G.
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La ONCE celebra su día con actividades con las que busca que la sociedad comprenda las dificultades que afrontan las personas ciegas

¿Cómo es caminar en sus zapatos?

Se dice que no se puede comprender a una persona hasta que no se camina dentro de sus zapatos. Y la expresión se hace más real aún cuando aquellos que ‘prestan’ sus zapatos son personas invidentes.
Precisamente para eso, para que todo el mundo pueda sentir en primera persona (aunque sea por un corto periodo de tiempo) a lo que se enfrentan a diario las personas con discapacidad visual, la ONCE  montó este jueves en la plaza del Mercado Grande un circuito de movilidad. Se trataba de algo tan sencillo (pero a la vez tan complicado) como caminar alrededor de la iglesia de San Pedro.
Los primeros en probar el circuito fueron los alumnos del colegio diocesano ‘Asunción de Nuestra Señora’. Chicos y chicas como Sol e Inés, que con sus once años aprendieron ayer una importante lección vital. Lo peor ha sido chocarme con el cartel de información que hay al lado de la puerta de la iglesia», señalaba Sol con su bendita ingenuidad uno de los obstáculos que las personas invidentes se encuentran cada día en su caminar. «Me he dado con la cabeza», se reía después de quitarse el antifaz que cubría sus ojos y de soltar el bastón blanco con el que tanto ella como sus compañeros se ayudaron en su recorrido.
«También es muy difícil girar», apuntaba a su lado su amiga Inés, que nos descubría que en su colegio todos los niños están especialmente sensibilizados con la ceguera, al contar entre sus compañeros con dos niños con discapacidad visual. «Tenemos unas rayitas negras en las escaleras para que puedan bajar bien», seguía hablando Inés, no muy lejos, por cierto, de estos dos pequeños escolares.
También cerca de ellos nos encontramos a Javier González Jara, vicepresidente del Consejo de la ONCE de Castilla y León, muy atento a los pasos que los pequeños daban ayudados por el bastón, «nuestra principal herramienta de movilidad», lo describía Javier. «Nos sirve para detectar texturas, obstáculos...», hablaba Javier, para el que este tipo de actividades resultan muy útiles para que los ciudadanos puedan «meterse en nuestra piel».
«Es verdad que el que te pongan un antifaz y te quedes sin ver de golpe asusta, en la mayoría de los casos de personas con discapacidad visual no suele ser así», reflexionaba el portavoz de la ONCE, «pero sirve para que de verdad sientan nuestras dificultades».
Y todo en una ciudad como Ávila que, quiere dejar claro Javier, es «cada vez más una ciudad para todos. Contamos cada vez con más audios, con más braille...».
braille. Y del braille, por cierto, se puede aprender también mucho estos días gracias a la exposición de material educativo, tiflotecnológico y de la vida diaria que entre el jueves y el viernes puede visitarse en el Episcopio.
Y para completar los actos del Día de la ONCE el sábado visitarán Ávila cerca de 650 personas entre afiliados y trabajadores.