100 años de un aguerrido hombre de Becedas

I.Camarero Jiménez
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Esteban Ovejero ha celebrado su cumpleaños por videollamada con su familia y desde la tranquilidad de la residencia de Piedrahíta

100 años de un aguerrido hombre de Becedas

Las  residencias de mayores de la provincia de Avila a veces en este confinamiento dejan noticias positivas y lo cierto es que desde estas líneas nos encanta poder transmitirlas y si son por partida doble, mucho mejor. En el centro de mayores de Piedrahíta El Estanque Dorado, en menos de una semana, han celebrado el centenario de dos de sus residentes y en tiempos tan duros como los que estamos atravesando suben mucho la moral. Este lunes festejaron el centenario de Esteban Ovejero Ovejero, natural de Becedas, pero es que pocos días atrás hicieron lo propio con Sofía Blázquez, de Navalmahillo (Santiago del Collado) y Diario de Ávila también dio cuenta de ello.
Uno y otro tienen el nexo común de que hace relativamente poco tiempo que viven en la residencia, han estado lo suficientemente bien como para no tener que hacerlo. De hecho Ovejero se puede decir que tiene celebración por partida doble, pues llegó al Estanque Dorado hace ahora (el 4 de mayo) justo cinco años. Otra de las similitudes es que el estado de alarma sigue mandando en estos días y no permite que las familias visiten a los residentes, al menos no de manera presencial pero, claro, las nuevas tecnologías están para algo y en situaciones de confinamiento están siendo muy bien recibidas. Ovejero de hecho pudo acercarse a su familia, y por su puesto su familia a él por esta vía. Los trabajadores de la residencia se lo pusieron al alcance de la mano y de la vista y así pudieron dar a tan importante efeméride la solemnidad que necesitaba, algo que, en cierto modo, para Esteban era impensable ocurrió gracias a ese personal de las residencias que tanto se vuelca con la causa de sus mayores. Ellos mismos le hicieron una fiesta, cómo no, con su tarta y sus globos. Un homenaje más que merecido para este hombre, para este vecino de Becedas. El pueblo que le vio nacer y en el que siempre vivió.
Es Esteban Ovejero un hombre curtido en mil batallas, fue uno de los soldados en la Guerra Civil, cuando tenía 18 años. Vivió como la mayoría una posguerra dura, mucho, pero quienes le conocen también saben que es hombre de carácter y a base de trabajo y esfuerzo pudo salir adelante. La agricultura y la ganadería fueron su sustento y también durante varios años fue presidente de la cooperativa de judías de su pueblo. 
No estuvo sólo porque María, su esposa le acompó en su camino y en su proyecto vital. Tuvieron una hija y ahora Esteban disfruta de ella, de sus tres nietos y de sus cuatro bisnietos. A todos les encanta acudir a la residencia a encontrarse con él, pasar la tarde disfrutando de su compañía y de paso compartir un refresco.
Un apunte más, de su esposa, quien cuidó toda la vida de la ermita de la Virgen de la Encarnación, a las afueras del pueblo, heredó la pasión y la devoción por la virgen y cuando quedó viudo continuó su legado. Entre otras cosas  le servía de desahogo y hoy le reconforta esa gran devoción. También lo hace la paz y el sosiego que le aporta estar en este centro de mayores de Piedrahíta y desde luego no lejos de la que fue su otra casa.