Cuidar de la biodiversidad para proteger la salud

SPC
-

Aquona apuesta por superar la actual crisis derivada de la COVID-19 a través de un modelo de reconstrucción verde basado en planes ecológicos sostenibles

Aquona implica a sus profesionales en la protección de la biodiversidad existente en las plantas de tratamiento

La naturaleza tiene un mensaje: la salud de las personas depende de la salud del planeta. La actividad humana ha reducido en un 30 por ciento la riqueza de hábitats terrestres y marinos, que es la causa principal de la pérdida de biodiversidad, y el calentamiento global está agravando esta situación. La actual pandemia y los episodios climáticos extremos vividos recientemente son claros ejemplos de que es el momento de actuar. 
Alrededor de un millón de especies animales y vegetales, de los ocho millones que existen en el planeta, pueden desaparecer en los próximos 10 años, según la ONU. España es el país de Europa con más amenazadas, por lo que tiene un reto que obliga a todos -ciudadanos, administraciones y empresasa- a asumir su parte de responsabilidad. 
El agua, elemento esencial e indispensable para la vida, es fundamental en este propósito. Aquona está firmemente comprometida contra el cambio climático y con la protección del patrimonio natural e impulsa un nuevo modelo de desarrollo basado en la economía circular y en la innovación para anticiparse a las exigencias del futuro. Su gran vocación es ayudar a los ciudadanos, a las administraciones y a la industria a realizar una transición ambiental que permita mejorar de manera sostenible el bienestar y la calidad de vida de sus habitantes. 
En este contexto, y con el ánimo de contribuir a superar la actual pandemia y abordar el cambio climático, Aquona como empresa del Grupo Suez ha firmado -junto con más de 150 corporaciones empresariales- una declaración conjunta dirigida a gobiernos y líderes mundiales solicitando que la reconstrucción económica para superar la actual crisis se lleve a cabo en base a planes ecológicos sostenibles. 
Esta petición pone el foco en la necesidad de relanzar una economía cero en carbono y en la importancia de limitar el calentamiento global del planeta en un máximo de 1,5 grados centígrados en el año 2030. Al firmar la declaración, Suez reafirma que, con sus propias decisiones y acciones, contribuirá a garantizar la transición de una economía gris a una verde.
El año pasado, Aquona realizó 20 diagnósticos de biodiversidad, 19 de ellos en instalaciones ubicadas en espacios protegidos. El reto es transformarlas en infraestructuras verdes para que sirvan de apoyo al ecosistema en el que están ubicadas. Actualmente, el 78 por ciento de las instalaciones que Aquona gestiona están libres de fitosanitarios, que se traduce en 51 hectáreas de terreno libres de productos químicos. 
Para el control de especies foráneas que colonizan los ecosistemas, los esfuerzos se han centrado en la flora exótica invasora en sus instalaciones. Se ha desarrollado el programa BiObserva STOP-invasoras que ofrece, a través de una metodología y herramientas propias, la información necesaria para capacitar al personal sobre cómo identificar especies, reportar observaciones y ejecutar planes de control. 
Aquona lleva años implicando a sus trabajadores en la misión de proteger la biodiversidad. Los empleados colaboran en el seguimiento de aves que viven junto a las plantas de tratamiento. El programa BiObserva Voluntariado se implantó en 2017 y actualmente está activo en Zamora, Palencia, Benavente, Segovia, Daimiel y Ciudad Real. Un total de 31 trabajadores voluntarios de Castilla-La Mancha y Castilla y León realizaron en 2019 4.400 observaciones, una cifra que alcanza las 7.700 desde el comienzo de la iniciativa. 
Los avistamientos de avifauna se recogen en una aplicación móvil y en webs de acceso público. De las 200 especies registradas, el Gorrión Común y la Lavandera Blanca han sido las más observadas, aunque también se han visto algunas en peligro de extinción como el Águila Imperial Ibérica en la ETAP del Rancho El Feo en Segovia; la Agachadiza Común y la Malvasía Cabeciblanca, ambas en la EDAR de Daimiel, o en la Zarapito Real en la de Benavente. 
Otras de las acciones encaminadas a la protección de la biodiversidad es la instalación de cajas en los entornos de algunas de las instalaciones para facilitar la nidificación de las aves ante la desaparición de los árboles en donde solían hacerlo. 
Más de 2.000 personas pasaron en 2019 por las infraestructuras verdes de Aquona de las dos regiones en las que está presente. Porque concienciar a los más jóvenes y divulgar entre la ciudadanía la importancia de la biodiversidad es una prioridad.