Rubiato le regala el derbi al Real Ávila

A.S.G.
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2
Real Ávila
0
Colegios Diocesanos UCAV
Finalizado
Dos buenas acciones del delantero encarnado desatascan un partido demasiado espeso e impreciso ante un Colegios Diocesanos al que le faltó valentía

Rubiato le regala el derbi al Real Ávila - Foto: Isabel García

El Real Ávila se reconcilió con el triunfo. Después de dos derrotas dolorosas –Real Burgos y Almazán– los de María Hernández hicieron propósito de enmienda en un derbi que podía convertirse en un arma de doble filo. «Hay que tener carácter para jugar estos partidos. Se nos podía complicar» decía Borja Rubiato, que evitó cualquier tipo de sofoco regalando a los suyos el triunfo ante un Colegios Diocesanos UCAV al que le sobraron kilómetros en las piernas y le faltó valentía. Quisieron protegerse y por momentos desquiciaron a los encarnados, que encontraron en su delantero el mejor abrelatas. El ‘9’ le regaló el gol a Calderón con un pase magistral y vio la oportunidad de matar el partido en las dudas de Moreta y Darío. No necesitó mucho más un Real Ávila que necesitaba ganar y lo hizo en un fin de semana en el que fallaba la Arandina o el Numancia B pero en el que Almazán y Mirandés B vuelven a demostrar que van a por todas.  Todo se pone al rojo vivo.

Comenzó mandando el Real Ávila en un Adolfo Suárez que se estrenaba con un derbi al que tanto los encarnados como los colegiales llegaban necesitados de puntos pero con apuros diferentes.  A los de María Hernández sólo les valía ganar. Quisieron jugar los de Somoza con la ansiedad de los locales. Se ordenaron en su campo, se agazaparon cerca del área y ahogaron todo espacio posible, pero dejaron a Juli ante la inmensidad. Demasiados metros por correr ante un Real Ávila que se encontró con el balón y el dominio pero que no supo lo que hacer con él.

Calderón y Corozo buscaron los espacios por bandas. El segundo empezó incisivo. Pudo haber sacado premio cuando el colegido no apreció penalti en la mano de Nacho –minuto 5– cuando se lanzaba al suelo para cortar el centro del encarnado. De haber pitado, a nadie le hubiera extrañado.  

Dominaba el Real Ávila pero sin productividad. Le faltaba velocidad al juego y le sobraban imprecisiones. Las costuras del traje confeccionado por Somoza aguantaban, aunque no lucía lo suficiente. Le faltaba el balón a los suyos.  Fue Calderón –minuto 23– el que saboreó la mejor de las ocasiones cuando Rubiato la dejó correr en el área y el ecuatoriano, al que nadie esperaba, quiso plantarse ante Darío. La puntera de Oli mandaba el balón a córner. Quiso recordar el Diocesanos que podía hacer daño en ataque cuando Juli lanzaba una falta al corazón del área y Moreta –minuto 27– no llegaba a rematar con claridad cuando quiso enganchar el cabezazo.

Necesitaba el Real Ávila darle sentido a la posesión, pero no encontraba a sus peloteros. Aguantaba bien el tipo el Colegios Diocesanos UCAV ante un Real Ávila que se veía sin recursos. Se acercaba el descanso y no había pasado nada sobre el césped. El partido estaba donde quería el Diocesanos. Sin espacios, el balón parado. Quiso probar Marcos Isla –minuto 43– en un saque de córner pero su prolongación se paseó frente a la trinchera colegial sin que nadie llegara al remate.

No tardó en mover el banquillo Somoza. No saldría de vestuarios Mayorga. Quinto partido en quince días para los colegiales, las piernas de los amarillos llegaban al Adolfo Suárez demasiado exigidas. Podían cambiar las caras pero el partido seguía teniendo mismo guión. Tenía que mover el árbol el Real Ávila si quería que el Diocesanos cayera como fruta madura. Siguieron buscando el balón parado como el recurso más sencillo para llegar a los dominios de Darío, pero no el más productivo. Pasaban los minutos y seguían los encarnados sin disparar al marco defendido por Darío, que reaccionó con ganas –minuto 56– cuando Calderón, fuera de una banda que castiga sus habilidades, la dejó correr para escaparse de los defensores y en el intento de regate se encontró con la furia del portero. Se tiró con decisión a los pies del ecuatoriano para llevarse el esférico y evitar el 1-0. Cerca estuvo Rubiato –minuto 61– cuando un centro colgado por Llorián lo remataba cerca del palo largo. Se empezaba a acercar el Real Ávila y rompería la resistencia colegial cuando Rubiato –minuto 63’– se inventaba un pase entre lineas a Calderón, que escapó del marcaje de Dani para cruzarla ante la salida de Darío, que no podía evitar el 1-0.

El primer gol de los encarnados obligaba al Diocesanos a cambiar el plan, pero el segundo ya les obligaba a una heroica imposible. Porque Rubiato no dudó en aprovechar un error en el despeje para hacer el 2-0. Dudó Moreta y no salió Darío, demasiado lejos de donde le pedía el central. Vio la oportunidad Rubiato, que atacó el balón y la pegó suave y ajustada al palo donde Darío no podía hacer nada. En siete minutos el Real Ávila había sentenciado el partido.

Quemó sus últimas naves Somoza. Vicente, Quique y Javivi saltaban al campo.El Diocesanos subió las líneas, peleó el balón y avanzó metros para acercarse a los dominios de Johan, que acabaría el partido con los guantes impolutos. No acabaría el duelo Llorián, que con una amarilla veía la segunda a cinco minutos del final. Se perderá el duelo con La Granja, allí donde María Hernández recuerda que hay que ganar.