La conjura de los necios

Antonio Pérez Henares
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Los líderes efebos de PP y Ciudadanos, además de Vox, y pese a tener un millón de votos más que la izquierda, se han empeñado en perder las elecciones el 28-A

La conjura de los necios

La derecha española solo se puede definir hoy como una conjura de necios de las más colosales dimensiones. No cabe más exacta y ni ejemplar definición. Mientras que el izquierdismo, como era previsible, interpreta con pasión La vida de Brian con Iglesias y los cofrades (y cofradas) camino del Gólgota electoral, desde el campo contrario los líderes efebos han decidido, pese a que en su sector haya un millón de votos más, perder las elecciones como sea. A Sánchez se la han puesto como se las ponían a Fernando VII y cuando se entronice será el llanto y el crujir de dientes pero ya remedio no habrá. Quizás ya ni lo hay. 
Y esta vez Pedro ya con nadie que le pueda chistar ni llamarle okupa hará lo que es muy claro, lo hizo durante ocho meses, que va a hacer para cualquiera que simplemente lo querían ver. Pero en esta ocasión con descaro y fruición. Los españoles tendremos el Gobierno que nos merecemos, porque lo habremos votado nosotros, y la derecha será merecedora de lo que le va a suceder. Se lo están ganando a pulso y se merecen, más que nadie, el Gobierno que van a propiciar con su absoluta falta de visión de Estado, de generosidad, de talla y de nivel, por su soberbia, vacuidad e insensatez. Lograr, teniendo la mayoría de votos populares, más de un millón, perder las elecciones, y perder las dos Cámaras, es una hazaña impresionante, casi como aquel im-presionante de Jesulín. Nunca en largos años de profesión había contemplado tal y tan desoladora estupidez 
Que ya alcanza un nivel de inmensidad oceánica y es aún mucho más visible cuando alcanza al Senado. Ahí ya se llega ya a extremos de inigualable gilipollez (y perdón, pero no hay en castellano palabra mejor y mas ajustada para definirlo) que superan cualquier capacidad de compresión. Aunque aquí si necesario hacer distingos, porque en unos casos hay una mayor, mucho mayor, responsabilidad que en otros. La elección al Senado se rige por sistema mayoritario. Salen, habitualmente, los tres nombres de la lista mas votada y el cuarto (en todas las provincias se eligen los mismos, de la que queda segunda. El resto ya se puede ir a esparragar. Votos que en realidad y en este caso a quien van a ayudar y a ser cómplices de esa victoria, que puede ser apoteósica para Sánchez, es al PSOE.
Hay que ser justos y decir verdad. Casado y el PP ofrecieron ese pacto a Ciudadanos, y los de Rivera salieron escopetados a negarse con ferocidad. También se propuso a Vox algún tipo de acuerdo y también hubo negativa hasta a hablar. En este caso, Pablo Casado, también tuvo su responsabilidad. Menor, pero la tuvo. Casado habla muy bien, pero es cada vez mas notorio que quizás en demasía y a veces hacerlo le hace errar. Espetar a Vox que se retirara, así de sopetón y en público, fue una de esas ocasiones para lamentar. Pero lo cierto es que el PP ha ofrecido a Cs y a Vox acuerdo, con especial énfasis para el Senado, y estas formaciones, aún a sabiendas que eso supone entregar la Cámara a Sánchez se han negado, han presentado sus listas y, salvo milagro de rescate ciudadano, el órgano parlamentario que tiene en su mano la aplicación del 155, quedara en manos del PSOE sanchista. Es tal irresponsabilidad que descalifica a Rivera y a Abascal como líderes con mínimo sentido de nación que ya pueden milongear después o desgañitarse gritando ¡vivas a Españas! que ahí ha quedado su retrato y lo que en verdad son.