Las instituciones alimentan a 11.000 niños con beca comedor

SPC
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Las organizaciones del tercer sector llaman a blindar el sistema económicamente para ayudar a la población vulnerable ante la crisis social que se avecina

Reparto de comida para familias desfavorecidas en Soria. - Foto: Concha Ortega (Ical)

Alrededor de 11.000 niños de Castilla y León con beca de comedor están recibiendo ayudas de distintas instituciones para poder alimentarse en los dos meses de pandemia. La crisis sanitaria obligó a idear con avidez a ayuntamientos y diputaciones nuevos sistemas de atención social a la población más vulnerable. De este modo, los más pequeños reciben la comida principal del día, lo más parecida, sana y equilibrada posible a la que ingerirían en el comedor de su centro escolar. 

Tras decretarse el estado de alarma, la Consejería de Educación transfirió el listado de beneficiarios a la Consejería de Familia, quien, a su vez, remitió 1.7 millones de euros procedentes del fondo del Gobierno central a las corporaciones y entidades locales, que son las encargadas de garantizar que la gratuidad de la comida llegue a los beneficiarios. Además de ese fondo, la Consejería transfirió 1,2 millones de euros para familias vulnerables. Cruz Roja y Cáritas son las encargadas de hacer llegar las ayudas que precisen en alimentación, productos de higiene y material escolar. 

Con respecto a la beca comedor el sistema elegido por los ayuntamientos de las capitales de provincia varía según el volumen de los beneficiarios y la capacidad de atender personalmente a cada uno de ellos. En Ávila, con 869 niños becados, el ayuntamiento de la capital optó por la contratación de tarjetas sociales de alimentos; en León, provincia que más niños becados de la Comunidad autónoma- un total de 2.286- se optó por realizar a las familias una trasferencia bancaria; en Palencia la beca comedor, de la cual son beneficiarios 692 niños, llega también a través de cheque a los progenitores por el precio de un mes de comedor (entre 120 y 150 euros aproximadamente).

El Ayuntamiento de Salamanca puso en marcha, ya desde la primera semana tras la declaración del Estado de Alarma, un servicio de catering para atender las necesidades de alimentación de los escolares que en la ciudad son beneficiarios del cien por cien de una beca comedor, y que ascienden a 788 niños.

En Zamora (654) la comida se comenzó a dispensar, desde el 3 de abril, a través de catering a domicilio y una semana más tarde en el resto de la provincia. Los menús, que se reparten, una vez por semana, comprenden la comida principal de lunes a domingo y son servidos en barquetas individuales , envasados en atmósfera protectora, que contiene dos platos principales pero ni fruta, ni pan ni lácteo de postre.

Mientras, en Segovia con 929 beneficiarios la Diputación Provincial también transfiere a los progenitores una “tarjeta-monedero” para la adquisición de los alimentos, al igual que en Burgos, donde las familias se les hace entrega de una tarjeta monedero, destinada exclusivamente a la alimentación por el importe de 150 euros por cada menor. En esta provincia se contabilizan 1.398 niños becados. 

En la capital burgalesa benefician un total de 623 menores se beneficiarán de esta ayuda, que podrán utilizar desde el momento en que reciban la tarjeta hasta el 31 de diciembre, según explicó la concejal de Servicios Sociales del Ayuntamiento burgalés, Sonia Rodríguez, quien apunta que las familias tienen libertad para gastarlo en los alimentos que consideren adecuados para la dieta de sus hijos. “Tampoco podíamos limitarlo a determinados alimentos, entendemos que las familias pueden así buscar la manera de equilibrar la alimentación de toda la familia”.

Tarjetas prepago

En Valladolid, la Concejalía de Servicios Sociales del Ayuntamiento de la capital inició a primeros de abril el reparto de unas tarjetas prepago, cargados con 150 euros mensuales, que permiten hacer la compra en los supermercados de Mercadona a las familias de los cerca de 1.300 niños que, durante el curso, antes de declararse el estado de alarma y del cierre de los colegios, eran beneficiarios de becas de comedor. Estos cheques pueden utilizarse para comprar productos básicos.

En esta provincia hay 2.285 niños becados. Gracias a esta medida, que tiene un coste para las arcas municipales de 200.000 euros mensuales, numerosas familias vulnerables tienen menos posibilidad de caer en riesgo de exclusión en la ciudad.

Para el efectivo control del gasto, los beneficiarios deben justificar las compras con los recibos o facturas. Con las tarjetas, Mercadona puede comunicar al Ayuntamiento el importe total de las compras realizadas, es decir, cuantas veces utilizan la tarjeta y por qué importe en cada ocasión. La Fundación SEUR es la encargada del reparto de las mismas a domicilio, tras comprobarse los listados de adjudicación desde instancias municipales.

Cestas del mercado

En Soria, con 622 beneficiarios, el Ayuntamiento de la capital ideó un sistema de reparto de cestas de alimentación en el mercado. Esta semana la cesta dispensada se componía de: acelgas, judías verdes, berenjenas, pimientos verdes, lechugas, tomate, peras, manzanas, naranjas, plátanos, pechuga de pollo, lomo de cerdo, lomo de salmón, pan, huevos, yogures, tomate frito, lentejas, arroz y garbanzos.

El concejal de Servicios Sociales, Eder García, detalla que el recurso llega a 306 niños de 250 familias, y señala que se contrató a dos chicas, que trabajaban en la lonja micológica, para que dispensaran las cestas a diario por orden, de tal manera, que se evita la cola y la “estigmatización”, ya que las familias acuden a por los alimentos al mismo espacio comercial que el resto de sorianos. “El menú es equilibrado y suficiente y se ha ideado en base a lo que ingerían con anterioridad y bajo los preceptos de la dieta mediterránea”, expone. 

Servicio de catering

En Salamanca, el Ayuntamiento de la ciudad se adelantó varios días a la petición de la Junta para asumir el reparto de los menús a los beneficiarios de las becas-comedor al detectar, a través de los teléfonos municipales de atención social urgente, que “había varias familias en situación de vulnerabilidad que, al cerrarse los colegios, tenían la necesidad de contar con este servicio”, explica la primera teniente de alcalde y concejal de Familia e Igualdad de Oportunidades del Consistorio salmantino, Ana Suárez. Por ello, señala a Ical que comenzaron a dar este servicio “desde la misma semana de la declaración del Estado de Alarma”.
Actualmente, son 788 los niños que disfrutan del servicio de catering del Ayuntamiento de Salamanca, que se realiza a través del sistema de comida a domicilio por ser “el más rápido y eficaz”, además de “garantizar que las familias permanezcan en sus casas” y que la cuantía asignada “se destina realmente a la alimentación del menor”.
Todo ello a través de una dieta equilibrada que garantiza la empresa que “se encarga habitualmente de los menús escolares” al contar con “nutricionistas acreditados” que, con el diseño del menú, buscan “cubrir las necesidades de cada niño”. 

Así, al habitual menú con “mucho peso de verdura, legumbres y con equilibrio entre carne y pescado, para que el menor cuente con todos los aportes alimenticios que necesita”, se unen peticiones especiales para “niños con alguna intolerancia o para aquellos que prefieren la comida triturada”. Además, en el caso de Salamanca se unen dietas especiales “musulmanas y, en un caso, vegana” para las familias que quieran alimentar a sus niños bajo estas premisas, aunque garantizando, en todo caso y como explica Ana Suárez, que el menú “sea equilibrado”.

Deficiencias del sistema

A pesar de que el sistema sí se activó, en algunas provincias más rápido que en otras, desde la Confederación de Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnado de Centros Públicos de Enseñanza de Castilla y León (Confapacal) detectan “deficiencias” a la hora de conceder la beca.

El secretario de la Federación, Arsenio Martínez, advierte que no se ha atendido a aquellos niños que tenían una beca comedor al 75 o al 50 por cien, que también se encuentran en el rango de vulnerabilidad, y considera “un error e improcedente” calcular la necesidad de una familia por la renta del año anterior. 

“Se debe conceder en base a la situación actual. Además, al haber transferido la competencia a Familia también se ha dejado fuera a niños becados que utilizaban el transporte escolar, a los becados por familia numerosa, monoparental o de violencia de género”, detalla. 

En este sentido, enfatiza que las Ampas de Castilla y León ven que “se excluya a otros niveles de renta” y denuncian que, en algunos casos, se ha demorado la llegada de la ayuda o el sistema ha sido incapaz de identificar al total de los becados. 

A pesar de que la maquinaria social ha intentado atender a los más necesitados con la mayor celeridad posible, organizaciones como Cáritas y Cruz Roja avisan de que la crisis económica y social llegará en el momento en la que la protección “tan fuerte” que los trabajadores tienen con los ERTES expire y, por ello, animan a los departamentos de servicios sociales de todas las administraciones a blindarse económicamente porque lo “peor está por llegar”. 

Pensar a medio y largo plazo

La coordinadora de Cruz Roja Castilla y León, Eva González, alienta a las administraciones a poner el foco “en lo que está por venir”, y subraya que se deberán de reforzar determinadas cuestiones como la atención a la soledad, no solo de personas mayores sino de otros colectivos que la padecen “sin buscarla” y también la digitalización de los colectivos más vulnerables. 

A lo largo de los últimos dos meses, 68.218 castellanos y leones se pusieron en contacto con Cruz Roja y requirieron algún servicio de tipo sociosanitario. El 42 por ciento de las solicitudes provenían de usuarios nuevos, que no habían tenido contacto previo con esta organización de emergencia. 

“Las nuevas tecnologías pueden apoyar la atención y los seguimientos sociales. La transformación digital que se ha producido en estos dos meses es algo que ha llegado para quedarse y es una herramienta esencial para la intervención social”, destaca para insistir en la necesidad de que el tercer sector trabaje en red para doblar la eficacia.

Eva González describe el papel de Cruz Roja Castilla y León como de “activo e intenso” durante esta pandemia. Es más, manifiesta que el trabajo desplegado durante la crisis sanitaria ha sido casi idéntico al de su génesis, es decir, el de emergencia, pues han tenido aplicar protocolos y actuaciones que despliegan en países donde trabajan con proyectos de cooperación para dispensar ayuda humanitaria.

“Somos una organización acostumbrada a la ayuda humanitaria y a la emergencia. Además, hemos tenido una actividad muy intensa en la parte sanitaria más reactiva e inmediata que en una situación normal”, detalla.

Red de voluntarios

La coordinadora significa que durante los últimos dos meses se contabilizaron 1.044 voluntarios nuevos en Castilla y León y solo para la operación Covid-19 se vincularon 2.804 personas. Destaca, además, la respuesta del mundo rural, ya que en las asambleas comarcales han demostrado lo importante que son en la llamada España vaciada. 

“El despliegue territorial ha sido total. Hemos llevado medicinas en pueblos con cinco habitantes y esto lo podemos hacer por nuestra presencia no solo en las capitales sino en núcleos de menos de 5.000 habitantes”. 

Cruz Roja Castilla y León ha distribuido productos de alimentación y de higiene, ha mantenido el sistema telefónico de teleasistencia (012), ha apoyado el traslado de pacientes y usuarios de residencias y el establecimiento de nuevos albergues para personas sin hogar y ha conseguido mantener su actividad normal, es decir, sus clásicos programas de ayuda al drogodependientes, de transporte sanitario, o de ayuda a las mujeres víctimas de violencia de género.

Tanto Cáritas como Cruz Roja han recibido donaciones tanto económicas como en especies de empresas privadas pero también de particulares. 

En este sentido, el director de Cáritas Soria, Javier Ramírez, asegura que “mucha gente anónima” ha donado dinero. Personas, que no estaban en la base de datos de la organización y que han demostrado su altruismo con humildad.

A pesar de que el sistema de solidaridad está engrasado avisa de que en un período corto de tiempo sí o sí llegará la crisis “social”, esa que es invisible a los ojos de muchos y que toca el corazón de otros tantos, que donan en el más absoluto anonimato.