40 años como icono de la postmodernidad

Galena Koleva (SPC)
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40 años como icono de la postmodernidad

Referente del pop de los 80, el trío Mecano ha pasado a la Historia por convencer a críticos y fans con sonidos innovadores que marcaron el ritmo de varias generaciones

Corría la primavera de 1979 cuando un inexperimentado veinteañero se coló tímidamente en la televisión española, sin imaginarse si quiera el éxito que sería capaz de cosechar pocos años después. Acompañado por su hermano y una amiga de voz infantil, un 23 de marzo José María Cano llegó al programa de TVE Gente Joven como un confeso admirador de Serrat y Jim Croce para interpretar Al alba. Ahora, 40 años después, la inocencia que transmitían en su momento se ha quedado por el camino, y Mecano se ha convertido en todo un referente de la postmodernidad.
Dos años después de su salto en pantalla, comienza su particular revolución, y miles de jóvenes se subieron a la ola del «sombra aquí y sombra allá» imitando sus atrevidos looks y coreando sus dispares canciones.
Sin embargo, Mecano no fue solo intensidad, y sus letras fueron fuente de conocimiento sobre algunas cuestiones tabú que rondaban por la cabeza de muchos, pero que pocos se atrevían a preguntar en los 80. En un momento en el que las drogas y el desenfreno estaban de moda, el trío implementó en sus canciones sus experiencias y enseñanzas. El coqueteo con los narcóticos fue un tema recurrente, y muy sutilmente, Barco a Venus relataba un viaje oscuro que poco tenía que ver con una visita espacial. También Hoy no me puedo levantar fue una auténtica oda a la vida nocturna, un tema por el que los madrileños saborearon su primer éxito. 
Además, se atrevieron y comenzaron a normalizar la homosexualidad. Canciones como Stereosexual, Mujer contra mujer y Fallo positivo ponían sobre la mesa el amor entre el mismo sexo, los estereotipos y las enfermedades a raíz del «virus del amor». Asimismo, ensalzaron figuras como Dalí o al Dalai Lama, y dieron a conocer la historia adentrándose en Japón, Nueva York, o incluso el espacio con Laika. Eso sí, siempre desde su enfoque particular.
En 1982 salió a la venta su primer álbum y el furor comenzó a tomar forma. Más de 100.000 copias en pocos meses resonando en todos los rincones de España y las giras no se hicieron esperar. Sus conciertos se fueron transformando y pasaron de la timidez a unos auténticos shows con el paso de los años, y desde entonces, cosecharon éxito tras éxito.
Proyección internacional. Mecano fue todo un referente para los jóvenes de la época, pero su legado no se limitó al territorio nacional. Se atrevió a cruzar fronteras y consiguió un reconocimiento sin precedentes en el mundo de la música española. 
Desde Latinoamérica hasta sus incursiones en Oriente -no en vano publicaron el tema Japón-, y expandieron su carisma por toda Europa con versiones en italiano o francés -Une femme avec une femme alcanzó el primer puesto en ventas-, donde el grupo fue muy popular.
No obstante, y a pesar de una merecida fama, las tensiones hicieron mella y el grupo decidió bajarse de los escenarios en 1992, mientras sus más fieles seguidores pudieron disfrutar de un puntual reencuentro seis años después, un hecho que a pesar de acelerar el corazón de los devotos y de sus incesantes peticiones no hizo que Mecano se volviera a juntar.
Desde entonces, los integrantes han conseguido rehacer su vida por separado, alejados del fenómeno de los 80. Si regresarán o no a los escenarios es una cuestión que solo ellos conocen, aunque España no olvida lo que el trío madrileño fue capaz de hacer, y ahora, más que nunca, repite aquello de Me cuesta tanto olvidarte.