Con Jaume Lobo el sol siempre sale en la oficina

A.S.G.
-

96
Ávila Auténtica
70
Caja Rural Zamora
Finalizado
El escolta catalán vuelve a liderar al Ávila Auténtica ante un Zamora al que la energía le duró un cuarto. La derrota de Chantada permite a los verderones colocarse segundos

Con Jaume Lobo el sol siempre sale en la oficina - Foto: David Castro

El Ávila Auténtica Carrefour El Bulevar llegó entre algodones al partido ante el Caja Rural Zamora pero acabó solventando con autoridad y comodidad la visita de los zamoranos, a los que la energía apenas les duró un cuarto. Llegaba el equipo con las dudas de Álvaro Tebar, Stefan Radosavljevic, Iván Sánchez, Ibrahima Diagne y un tocado Tomas Hampl. Menos Tebar, todos saltaron a pista para sumarse a la enésima exhibición de Jaume Lobo. Incluso de base, donde su juego se resiente pero no su capacidad para anotar, llevó en volandas -32 puntos- al equipo ante un Caja Rural Zamora cuyo quinteto inicial le permite comenzar los partidos a un nivel que el paso de los minutos y la rotación no le permiten mantener. Como un azucarillo se diluyeron en un CUM Carlos Sastre que vivió un final de película ya visto otras veces. Pocos equipos pueden sostener el rodillo de los verderones.
Se sabía del arranque de Caja Rural Zamora, de sus inicios potentes y su facilidad de acierto. Quizás por ello a nadie le pilló por sorpresa el 0-6 inicial de los de Ignacio Domínguez. Aguantó José Antonio Sánchez el tiempo muerto en el bolsillo, aunque el triple de Riverol colocase el 4-11 (minuto 4). Confiaba el madrileño en los suyos como confían los verderones en Jaume Lobo. Once puntos en el primer cuarto y dos triples consecutivos (10-14) para empezar a poner las cosas en su sitio. Le cuesta ejercer de base al escolta catalán. No es su puesto, pero ante los problemas de Álvaro Tebar es lo que toca. Lo que tocó en el primer cuarto fue remar en contra, porque si Riverol encontró camino en el triple, Cubero y Mbowe sacaron de sitio a la defensa. Tomas y Stefan sufrían para seguirles sobre el parqué mientras el luminoso registraba un 10-19 en el mejor momento de los zamoranos. Su imagen distaba mucho de la penúltima posición en la tabla. Se aplicó el Ávila Auténtica. Mejoró en defensa, encontró el acierto de Stefan y Castro (22-23, minuto 9) antes de que el partido cerrara su primer cuarto con un nuevo triple (27-28) que se inventó Jaume Lobo sobre la bocina.
Empezó por delante el Caja Rural Zamora el segundo cuarto, pero se marcharía al descanso 17 por debajo. De los 28 puntos a los 9 del segundo cuarto. La rotación, el acierto de los verderones y una mejor defensa de los de José Antonio Sánchez pusieron a los zamoranos en la casilla de salida. Empató Castro (31-31) en el inicio y comenzó el equipo verderón a tomar distancias de la mano de Lobo. Ayudó Stefan (47-37, minuto 17), que aunque renqueante del tobillo fue un pilar dentro de la pintura, donde el equipo echó de menos a Ibrahima, aquejado de  fuerte golpe en la mano. El escenario desesperó a Ignacio Domínguez. Vería la técnica por sus protestas poco después de que Lobo, entre codazos y empujones de sus defensores hubiera demostrado al pabellón (51-37, minuto 18) que los puntos se le caen del bolsillo. Al descanso, 54-37. Pasada la efusividad inicial de los zamoranos, el encuentro estaba en manos de los verderones.
Arriesgó José Antonio Sánchez. Le dio minutos a Ibrahima. Aún con la mano vendada, canasta en su primera acción de partido (58-39). Poco a poco empezaría a marcar distancias al Ávila Auténtica Carrefour El Bulevar ante los zamoranos. Se aplicaba Tomas Hampl, habitualmente de menos a más, incluso con la espalda algo tocada. Le dio descanso José Antonio Sánchez a Jaume Lobo con el partido encarrilado. Los verderones se fueron al 68-45 -minuto 27- cuando Ignacio Domínguez pedía de nuevo tiempo muerto. La desventaja de los zamoranos superaba la veintena. Y amenazaba con ser mucho mayor si a los locales les daba por apretar los dientes. Iván Sánchez le quedaban ganas en un final de cuarto en el que los verderones aguantaron la veintena (74-53).
Como un día más en la oficina el último cuarto comenzó con Lobo llegando a la treintena -32- particular con un nuevo triple (81-53, minuto 32) mientras Mbowe, tras una mala caída, ya veía el partido en el banquillo con el tobillo vendado. Cara derrota para un Zamora que se pudo ir con la centena bajo el brazo pero que se marcharía con el 96-70 en contra y la satisfacción entre los verderones de haber salvado un partido que amenazaba con ser una trampa peligrosa.