Bruselas condiciona la prórroga a que May apruebe su acuerdo

SPC
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La 'premier' pide oficialmente una extensión de la fecha del divorcio hasta el 30 de junio que la UE supedita a que Westminster dé luz verde al Tratado de Retirada rechazado dos veces

Bruselas condiciona la prórroga a que May apruebe su acuerdo - Foto: ANDY RAIN

 

Según el guion previsto, Theresa May solicitó ayer formalmente a la UE una prórroga del Brexit hasta el próximo 30 de junio, al fracasar sus intentos para aprobar su acuerdo y ante la ausencia de consenso en el Parlamento británico. Sin embargo, ahí reside la clave para que el bloque comunitario conceda al Reino Unido la extensión del plazo previsto para el divorcio, que se cumple el día 29: si se quiere un retraso de la fecha, la premier debe conseguir que la Cámara de los Comunes ratifique la próxima semana el Tratado de Retirada firmado en noviembre y que ya ha rechazado dos veces.
Esa es la condición que puso el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, quien aseguró, tras anunciar que había recibido la misiva de May, que tras consultar con los líderes de los Veintisiete, «creo que una extensión corta será posible», pero estará supeditada «a un voto positivo del acuerdo de ruptura en la Cámara de los Comunes». 
Así, añadió que la duración de esa prolongación «sigue abierta», a pesar de que desde Londres hayan reclamado una prórroga de tres meses. «La propuesta del 30 de junio, que tiene sus aspectos positivos, crea una serie de interrogantes de naturaleza legal y política», alegó el político polaco, quien agregó que «todo esto» será discutido en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la UE que comienza hoy.
La propia May desveló que en su carta a Tusk, le hizo saber que la política oficial de su Gobierno sigue siendo la de sacar al Reino Unido de la UE «de manera ordenada» con el Tratado de Retirada y la declaración política que lo acompaña.
Ante los diputados, la mandataria dejó claro que no es de interés de «nadie» postergar mucho más el Brexit porque, afirmó, sería «inaceptable» para la población.
Horas después, en un mensaje televisado a la nación, y tras haberse reunido con su Gabinete y representantes de la oposición, afirmó que el Parlamento debe «tomar una decisión final» sobre si quiere que el país abandone la UE con un acuerdo, de manera no negociada o bien suspender la ruptura.
«Este retraso es una cuestión que lamento mucho de manera personal», indicó la conservadora, que recalcó que no contempla aceptar ninguna prórroga del plazo de salida de más de tres meses.
Un retraso más largo obligaría al Reino Unido a participar en las elecciones europeas de mayo, lo que llevaría a una campaña «agria» y «divisoria», dijo May, que apremió a los diputados a alcanzar un consenso sobre el camino a seguir.
«Hasta ahora, los diputados han hecho todo lo posible para evitar tomar una decisión. Moción tras moción, enmienda tras enmienda, el Parlamento nunca ha decidido lo que quiere. Todo lo que los diputados han estado dispuestos a decir es lo que no quieren», expresó.
Así, reiteró su llamamiento a que los Comunes aprueben su acuerdo. «La idea de que, tres años después de haber votado a favor de salir de la UE, se le deba pedir al pueblo que elija a los nuevos eurodiputados es, creo, inaceptable», subrayó.
Esas palabras hacían referencia al aviso lanzado horas antes por el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, quien advirtió «formalmente» a la premier de que, si se aplaza el divorcio más allá del 23 de mayo, estará legalmente obligada a convocar elecciones al Parlamento comunitario.
Según las normas del bloque, todos los Estados de la UE están obligados a organizar la votación a la Eurocámara y, si se da luz verde a la prórroga hasta el 30 de junio, el Reino Unido estaría violando la legislación si no celebra comicios.
Por eso, Juncker insistió en que el retraso en la fecha del Brexit no podría ir más allá del 23 de mayo, porque, de lo contrario, «la prórroga debería ser significativamente más larga y exigiría elecciones europeas».