El Real Ávila y Jonathan Prado separan sus caminos

A.S.G.
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El club encarnado y el técnico palentino ponen el punto final, «de mutuo acuerdo», tras dos temporadas juntos en el Adolfo Suárez

El Real Ávila y Jonathan Prado separan sus caminos - Foto: David Castro

Jonathan Prado y el Real Ávila ya no caminarán de la mano. Así lo hacían público ambas partes este lunes en una vídeo conferencia en la que se daba oficialidad a la salida del técnico palentino del club encarnado después de dos temporadas juntos en el Adolfo Suárez. Una decisión de mutuo acuerdo por todas las partes, conscientes todos del «gran trabajo, la profesionalidad y las ganas» que le ha puesto un entrenador que deja el equipo con la rabia propia de quien no ha sabido llevar el proyecto allí donde quería, a la pelea por los puestos de playoff, el verdadero objetivo en sus dos años en un equipo al que llegó tras su gran campaña en el Cristo Atlético y del que se marcha ahora mismo sin ningún destino. Se queda vacante el banquillo del Adolfo Suárez. Nombres ya suenan. El fútbol nunca puede parar, pero lo primero era hacer oficial la marcha de Prado.
En una reunión atípica por las circunstancias, a través del móvil y la tablet, con Jonathan Prado ya en Palencia, Carlos González, director deportivo del Real Ávila, comunicaba la «no continuidad de JonathanPrado como entrenador del primer equipo. Una decisión en la que las dos partes estamos de acuerdo» dejaba claro. «El fútbol no son matemáticas y hay ocasiones en las que el trabajo no tiene sus frutos». Y esta ha sido una de ellas. «No podemos poner ningún pero a la profesionalidad de Jonathan» pero en esta ocasión «los caminos deben separarse» tienen claro las dos partes. «Este año con un equipo que debía esta en cotas más altas no se ha conseguido. Y tanto él como el club hemos adoptado la decisión correcta» en este ‘divorcio’ de mutuo acuerdo en el que el palentino buscará un nuevo banquillo o una secretaría técnica mientras que el Real Ávila volverá a tratar de pelear por los puestos de playoffs, que «tanto anhelamos», pero que últimamente está siendo «tan complicado».
Se marcha Jonathan Prado «agradecido por estas dos temporada en el Real Ávila» pero con rabia por no haber alcanzado el objetivo «ya no sólo de luchar, sino de estar en los playoffs». Deja claro que no le ha pesado ni le ha sido un lastre la exigencia. Para eso vino. «Cuando firmas por el Real Ávila sabes que el nivel de exigencia es el máximo» en una afirmación que siempre ha mantenido. Porque siempre ha hecho suya la idea de que el club encarnado, como un histórico del Grupo VIII, como un equipo centenario, debe estar peleando por los playoffs. «Ojalá el club pueda lograrlo» deseó en su marcha.
 Dos años con momentos malos, pero también con momentos buenos. «El día de la Segoviana se te ponía la piel de gallina» quiso poner como recuerdo en su despedida un entrenador que no terminó de dar al equipo el carácter competitivo que quería. «Hay que ser realistas. Si hubiéramos peleado hasta el final por ese objetivo de los playoffs quizás la valoración sería de otra manera. Hay cosas buenas, como el trabajo diario o haber contribuido al crecimiento del club, pero con el resultado en la clasificación no estamos contentos». Quiso cambiar el equipo la pasada pretemporada. Tuvo más peso en la confección de la plantilla para llevar a cabo un cambio de estilo. Dio sus frutos ante los equipos grandes,  pero «con los equipos de abajo no hemos sabido o no he sabido dar con la tecla para que el futbolista tuviera las herramientas para saber ganar». Al final «no logras entender y dar una respuesta clara en aquello en lo que has terminado fallando» señala el técnico, consciente de que ese nivel de competitividad «en momentos puntuales es lo que ha fallado».
Se marcha sin ‘peros’ hacia nadie aunque sí a la falta de apoyos para que el Real Ávila tenga unas mejores instalaciones. «Da rabia que un club como el Real Ávila no tenga unas infraestructuras a la altura del club. Puede ser difícil pero no imposible». Una situación ante la que Carlos González no descarta de cara al año que viene buscar soluciones en instalaciones de localidades cercanas. «Si se despierta y se decide ayudar al Real Ávila será un añadido con el que no contamos. Son cuatro años y nadie nos ayuda» señaló.