Pequeño comercio: seguro pero a medio gas

Mayte Rodríguez
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Tiendas de alimentación y alguna librería permanecen abiertas, pero con escasa afluencia de clientes, aunque todas sin excepción aplican las medidas de seguridad: mascarillas y distancia

Pequeño comercio: seguro pero a medio gas

Tomar el pulso del barrio de La Toledana, uno de los más populosos de Ávila, resulta poco más que un monótono recorrido por comercios cerrados a cal y canto; ciudadanos a cuentagotas en busca del pan o provistos de carrito de la compra en dirección al supermercado más cercano y una quietud impropia de un martes a media mañana. Ni en la arteria de ese barrio, el paseo de Nuestra Señora de Sonsoles, se aprecia algo de movimiento. El hecho de que todas las tiendas, excepto las de alimentación, tengan el cierre echado revela hasta qué punto el pequeño comercio abulense se ha tomado en serio el Estado de alarma. Casi todas las tiendas cerradas lucen un cartel explicando que, dada la situación del país, se ven obligadas a cerrar. Unos aluden directamente al coronavirus, otros comercios han optado por no mencionar la palabra que tanto atemoriza estos días. Tampoco hace falta, el Covid-19 flota en el ambiente alicaído que se respira.
Las carnicerías que encontramos abiertas en el barrio están vacías y todas ellas lucen carteles escritos a mano en los que se explica que se debe guardar la distancia de seguridad de un metro y medio. En el caso de la Carnicería Collado, situada junto a la plaza del Rollo, solo puede haber dos personas a la vez en su interior, tal como se informa a la clientela.
En la misma acera se encuentra la Carnicería Conde, que se ha sumado a la campaña #Quédateencasa y, para ello, se ofrece a llevar los pedidos a domicilio. En lo que va de mañana, sin embargo, sólo han llevado dos encargos, nos cuenta su dependiente. «Está muy floja la venta, pero es que la gente debe tener la nevera todavía llena después del aluvión de compra que tuvimos el viernes y, sobre todo, el sábado, que tuvimos la carnicería llena y casi no dábamos abasto porque todo ésto nos pilló un poco desprevenidos», explica, con su mascarilla puesta. «Como ésto dure mucho al pequeño comerciante le hunde, al fin y al cabo la gente tiene que comer y aquí van a venir igual, sea en persona o pidiéndolo por teléfono, pero las tiendas que no son de alimentación, ¿cómo van a aguantar sin vender?», se pregunta el carnicero.
Pequeño comercio: seguro pero a medio gasPequeño comercio: seguro pero a medio gasMuy cerca de allí, en la calle Las Eras, prácticamente todas las tiendas están cerradas: óptica, tienda de regalos, mercería, ... Encontramos abierta la frutería, aunque con solo dos personas en su interior, y también la librería-papelería Atenea, aunque a raíz de la crisis sanitaria solamente abre en horario de mañana porque «hay poco jaleo». Eso sí, su propietario nos cuenta que, desde que la población está obligada a estar confinada en casa, vende «más pasatiempos y más prensa, tanto periódicos diarios como revistas». De hecho, en estos tiempos en los que la prensa generalista en papel había cedido clara y rotundamente su espacio a los medios digitales, este librero asegura que «estos días» está «vendiendo bastantes más periódicos de lo que vendía últimamente» precisamente porque la gente «no solo quiere estar informada, sino que también tiene más tiempo para estarlo» precisamente por esa obligación de permanecer en casa.

 

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