El obispo pide atajar la desigualdad en concurso de fuerzas

I.Camarero Jiménez
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Gil Tamayo manifestó su alegría por oficiar esta Eucaristía por primera vez y mostró su preocupación por la despoblación, la falta de infraestructuras o los problemas sanitarios de la provincia y por la cuestión catalana

El obispo pide atajar la desigualdad en concurso de fuerzas - Foto: Isabel García

Despertaron los abulenses este 15 de octubre, su día grande, con la vista puesta en Santa Teresa su patrona, y fueron muchos los que acudieron a la misa de 11 en la Catedral de Ávila donde desde la noche anterior esperaba ya su Santa junto a la virgen de la Caridad. 
Con gran presencia de fieles y de representantes de la sociedad comenzó una Eucaristía que, por primera vez presidía el Obispo de la Diócesis de Ávila, José María Gil Tamayo. Algo que aseguró le producía «una gran alegría». 
Efectivamente se estrenaba en esas lides pero aseguró que en el tiempo que lleva en su cargo ya había podido comprobar el cariño que «profesáis a Santa Teresa» y afirmó que «su perfil lo tenéis grabado en vuestra genética». 
Amplísimos fueron los parabienes para con la Santa, pero también fueron extensas sus palabras durante la homilía ahondado en los temas que nos preocupan como abulenses y como españoles. Y es que hizo el obispo una amplia radiografía de la realidad actual.
Definió a los abulenses «como amantes del derecho y la verdad» para nuestro pueblo, un pueblo «que sufre por la desunión de aquellos que no aceptan vivir en la justicia» y recordando que el nuestro es un «estado social y democrático de derecho». Todo ello en clara referencia a la cuestión catalana pero sin mencionarla expresamente. 
No pasaron por alto en las oraciones la grave sequía que atenaza a Ávila, pero especialmente importante fue la mención de Gil Tamayo a la distancia que a veces nos separa de otras realidades y es que pese a los «innegables avances siguen existiendo desigualdades», se refería a la falta de infraestructuras en materia de comunicación, de Sanidad, de Educación que sufrimos en la capital pero que se radicalizan en los pueblos en los que además hay que soportar la despoblación, la falta de vecinos. 
Para atajarlo animó a hacer uso del «concurso de fuerzas políticas y sociales», ese remar todos en la misma dirección.
Entre los asistentes y así lo mencionó nada más iniciar su intervención estaban el obispo de Pitsburg y el auxiliar de Managua y precisamente para este último también tuvo palabras, para la situación que atraviesa este país, como también Venezuela.
Protagonismo y especial recibimiento también al obispo emérito de la diócesis, es decir a Jesús García Burillo, siempre presente en ocasiones importantes.
Se notó en la homilía la carrera de periodismo de Gil Tamayo porque no pudo evitar hablar de esa realidad, pero claro, era el día de Santa Teresa y la extensión de su figura también se hizo presente.
Recordó que llegó a ser la primera mujer doctora de la iglesia y lo logró pese a carecer de formación teológica, «llegó a la cumbre de la mística» y fue «modelo y figura» como mujer. Se preguntó que hubiera sido de Ávila sin ella, pero también si no hubiéramos tenido a San Juan. Y  finalizó Gil Tamayo dejando para la reflexión «en un día soberbio» (tal y como definió este 15 de octubre) el «inconformismo creativo y operativo» de Santa Teresa «para sostener a los débiles, a los flacos, como ella los llamaba». Una mujer que «desdeñó el pesimismo» e hizo uso de la fe como transformadora y animó a los allí presentes, en la seo abulense a hacer lo mismo. A «dejar ese ir tirando y el ser creyentes pero no practicantes»  y a mantener viva la vocación de libertad.
En definitiva una homilía cargada de realidad, de crítica y de llamada a la acción en unidad de fuerzas y dejando a un lado el inconformismo como en su día hizo nuestra patrona. De todo ello fueron testigo centenares de personas que llenaro el principal templo abulense en como decía Gil Tamayo, «un día soberbio».