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CyL exige a los alimentos importados los requisitos de la UE

SPC
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El consejero de Agricultura reclama avanzar en reciprocidad y en las denominadas 'cláusulas espejo' para que los productos de terceros países estén sujetos a las exigencias comunitarias

Imagen de una explotación de ganado bovino de la provincia de Soria. - Foto: Eugenio Gutiérrez

«Los europeos hacemos muchísimo el Quijote, ya es hora de dejarlo de ser». Con estas palabras demando ayer el consejero de Agricultura, Jesús Julio Carnero, avanzar en reciprocidad y en las denominadas 'cláusulas espejo' para que los productos de alimentación importados de terceros países estén sujetos a los requisitos de producción aplicados en la Unión Europea en relación con la protección de la salud y del medio ambiente. Así lo puso de manifiesto ante la reunión del Consejo de Ministros de Agricultura de la UE del próximo lunes, el primero bajo la presidencia francesa, país que se ha marcado tres prioridades para su mandato en el primer semestre de 2022, entre ellos conseguir que los productos importados estén sujetos a los mismos requisitos de producción que se piden en la UE.

«Es lógico que se pidan esas mismas exigencias, a través de cláusulas espejo sectoriales para los productos importados ya que, de lo contrario, se estará fomentando la competencia desleal con gran perjuicio para nuestros agricultores y ganaderos», insistió tras su participación en el Consejo Consultivo de Política Agrícola para Asuntos Comunitarios.

En esta línea, el titular agrario regional se mostró «totalmente de acuerdo» con el objetivo de la presidencia francesa de valorar la agricultura con bajas emisiones de carbono y el secuestro de carbono en los suelos agrarios a través de un etiquetado reconocido de «bajo en carbono», si bien aclaró que se debe tener en cuenta que el sector también es sumidero de gases por lo que ha pedido poner el acento en los sectores que producen las mayores emisiones a la atmósfera.

De igual forma puso énfasis en el objetivo francés de revisar la legislación europea sobre indicaciones geográficas protegidas para reforzar este modelo «que protege la calidad de los productos agroalimentarios europeos y cerrar la nueva PAC en lo que tiene que ver con los planes estratégicos». 

Por otro lado, se hizo eco de la escalada de precios de los carburantes, de la energía, de los piensos y «prácticamente de todos los insumos que afectan al sector agrario» y lamentó que no ve una desescalada ante lo que añadió que las producciones agrarias no ven respuesta. «Esta situación, que apuntaba a ser coyuntural, no tiene horizonte visible y es preciso adoptar medidas para que no afecte a la viabilidad de las explotaciones, especialmente ganaderas, muy afectadas», sentenció.

Alberto Garzón

Jesús Julio Carnero también aprovechó su participación en el Consejo Consultivo para solicitar la reprobación del ministro de Consumo, Alberto Garzón, al considerar que con sus palabras en un medio británico sobre el sector cárnico atenta contra la «dignidad» de los ganaderos y la labor de los veterinarios, ya que ambos se esfuerzan en mantener la producción bajo los «máximos» estándares de calidad. «Es intolerable que un miembro del Gobierno de España pueda plantear dudas en otros países sobre la calidad de la producción de alimentos españoles», aseveró el consejero ante el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas. 

La reprobación «inmediata», tal y como explicó el consejo, fue solicitada por la Junta de Castilla y León y, a partir de ahora, se podrán sumar otras comunidades. No en vano, reiteró que las palabras del ministro Garzón son un «atentado» contra la «dignidad» de los ganaderos castellanos y leoneses y españoles y contra el trabajo y la profesionalidad de los funcionarios públicos como los veterinarios. En esta sentido, recordó, según recogió Ical, que, en la actualidad, hay un millar de veterinarios dependientes de las consejerías de Sanidad y Agricultura que velan por la seguridad alimentaria, la salud de los alimentos y el bienestar animal.

Y es que subrayó que la conferencia 'Bienestar animal en la Unión Europea, hoy y mañana', que contó con la participación de la comisaria de Salud y Seguridad Alimentaria, por lo que todo indica que la UE va en el camino «correcto» en este asunto, algo que es valorado por las empresas que adquieren los productos europeos en otros países. «Vamos a reforzar nuestros sistemas productivos que deberán mantener las máximas exigencias en materia de sanidad animal y humana pero sin que esta adaptación no suponga grandes esfuerzos para nuestros productores», significó. En este sentido, apostó por poner en marcha líneas de apoyo a la reestructuración y adaptación de estos sectores.