Un buen plan para el verano y pensando en el futuro

I.Camarero Jiménez
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Un buen plan para el verano y pensando en el futuro

El Ayuntamiento de Martiherrero y la Diputación de Ávila se suman a una iniciativa «única» en la que monitores con discapacidad intelectual de la Casa Grande enseñarán a niños de entre 4 y 12 años divirtiendo y educando en valores este verano

Está ya casi a punto de acabar el curso escolar, de ahí que los padres (que trabajan fuera de casa) deban ir pensando en qué hacer con los pequeños cuando no coinciden con ellos en vacaciones. Pues para ellos es la iniciativa que a principios de julio pondrá en marcha La Casa Grande de Martiherrero con el que ya es su III Campus en Valores. Un lugar magnífico en el que aprender, entender y ante todo ser atendidos y enseñados por personas con discapacidad. Y es que los monitores de este campus «único en España» son efectivamente personas con capacidades diferentes, formados en primer lugar como monitores medioambientales y después como monitores de ocio.
A buen seguro que no se les escapa ni un detalle en su atención a los pequeños que se inscriban en este campus cargado de ocio, pero también de sentimientos y de ganas de aprender unos de otros.
Aquellos que deseen que sus hijos participen deben saber que la iniciativa tendrá lugar entre el 1 y el 5 de julio y entre el 8 y el 12 de ese mismo mes, en horario de 10 a 17 horas y que es para niños de entre 4 y 12 años. El coste es de 50 euros la semana.
Son 54 años los que tiene en su haber la Casa Grande de Martiherrero que para este proyecto cuenta con la colaboración, como siempre del Ayuntamiento de esta localidad del que es alcalde José Luis del Nogal. A esta pareja de instituciones se une además la Diputación de Ávila con un presupuesto de 15.000 euros.
Este jueves para presentar el proyecto se sentaron ante los medios de comunicación el presidente de la institución provincial, Carlos García, el regidor de Martiherrero, José Luis del Nogal y la responsable de residencia de la Casa Grande, Sonia Abad. Tres entusiastas con una iniciativa que está claro que está dando sus frutos porque la convivencia entre monitores y los chicos que acuden al campus es un hecho. Precisamente uno de los usuarios de la ‘casa’ David mostraba su enorme satisfacción por poder participar de un proyecto en el que era considerado «un profesor» más que es a lo que aspiraba, a transmitir su conocimiento a los chavales. Del mismo modo se sentía Verónica, otra de las monitoras que se encargará de que los pequeños se desenvuelvan y aprendan mucho más de la naturaleza, del medio ambiente y es que en este sentido y para quien no conozca las instalaciones han de saber que el entorno es privilegiado al respecto. 
Hablamos del verano y por eso no se puede olvidar un detalle y es que no hay temporada estival que se precie sin piscina y allí también la hay.
Monitores con discapacidad muy preparados estarán acompañados por otros monitores de la casa a mayores para que todo salga como acostumbra, es decir con éxito en la lucha para hablar de inclusión «real». 
Cada día será una experiencia para monitores y alumnos y cada día será el momento de aplicar un valor. Abad ponía como ejemplo que el día que se trabaje el respeto, lo harán a través de las enseñanzas medioambientales. Si hablamos de compañerismo lo harán a través de juegos de cooperación.
Divertir forjando buenas personas a futuro a través de la educación en valores: ése es el objetivo.