Una maravillosa forma de ver y sentir el mundo

M.M.G.
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Romeo, ciego de nacimiento, es uno de los 27 niños invidentes que este año cursan estudios en la provincia de Ávila con la ayuda de la ONCE

Una maravillosa forma de ver y sentir el mundo

Romeo es mágico. Adictivo. Sorprendente. Único. Las palabras, que esta redactora hizo suyas nada más abandonar el colegio de Romeo tras conocerle a él, a sus padres y a sus profesoras, son en realidad de la persona que mejor le conoce en el mundo, su madre, Lucía. Predestinada quizá dado su nombre (el mismo que el de la patrona de las personas ciegas) a dar a luz a un ángel que ilumina cualquier habitación a la que entra, Lucía, al igual que su marido, Roberto, se emociona al hablar de la pequeña personita que les cambió la vida hace casi tres años y que les ha descubierto una distinta pero maravillosa manera de ver el mundo: la de las personas ciegas.
Romeo es uno de los 27 estudiantes ciegos abulenses (la cifra crece hasta los 365 a nivel regional) que en este insólito curso escolar acuden cada día a clase. 
Valientes todos ellos, estos jóvenes, y Romeo también, por supuesto, ganan cada día mil pequeñas batallas con la ayuda de sus compañeros, de los profesores de sus centros educativos y de los maestros itinerantes con los que cuenta la ONCE. En España hay más de 400. De ellos, 27 están en nuestra región. Y en Ávila contamos con Lola González Sánchez, maestra de profesión y de corazón a la que Romeo, por supuesto, también ha conquistado.
Nuestro pequeño protagonista de hoy (terremoto, simpático, despierto, divertido, guapo a rabiar... podríamos añadir mil adjetivos más a la lista que antes nos había regalado Lucía) estudia en el CRA Vetonia, de Poyales del Hoyo.
Comparte aula con once niños más de entre tres y seis años de edad. Todos saben que Romeo tiene algo especial. Pero ni le tratan distinto ni eso modifica el ritmo de las clases diarias que imparte Elena.Ella es la tutora de Romeo, pero no está sola. Junto a ella trabaja para que Romeo pueda disfrutar de una educación normalizada Yolanda. Ella es la asistente técnico educativo facilitada por la Dirección Provincial de Educación que, siempre en un segundo plano, se encarga de las necesidades más básicas de Romeo (que al ser aún pequeñito necesita, por ejemplo, que le cambien los pañales, le ayuden a la hora de comer o que garanticen la seguridad de sus movimientos); y Lola, por supuesto, que una vez a la semana se desplaza a Poyales del Hoyo para ayudarle en los primeros pasos de su etapa escolar.
«Con Romeo trabajo el desarrollo madurativo que como niño ciego tiene que tener», comienza a explicarnos la tarea que desarrolla con un pequeño que, ante todo, recalca Lola, «es muy competente». 
Y eso es toda una ventaja a la hora de escolarizarle, ya que tanto a Lola como el resto del equipo educativo que arropa a Romeo y a su familia en esta etapa, les permite «trabajar con escalas de niños normalizados».
«Romeo ha tenido un desarrollo normalizado desde el minuto uno», recalca la profesora de la ONCE. Es decir, Romeo va a aprender a leer, a escribir, el nombre de las capitales del mundo y a hacer una raíz cuadrada. Como cualquier otro niño. Sólo que, en su caso, a él se le dotarán de las herramientas que precisa para ello. Nada más. Y nada menos.
«Hay que tener en cuenta que la ceguera es una discapacidad blanca, que se integra muy bien», puede que sorprenda Lola a muchos con esta afirmación. Y eso se logra, en buena medida, gracias al trabajo que desde hace años la ONCElleva a cabo con los más pequeños.
En el caso de Romeo, esa labor pasa a día de hoy por trabajar su desarrollo madurativo y por alcanzar el estándar que tiene que tener por su edad. Y no otro. «Lo cierto es que me da poco trabajo porque, como ya hemos dicho, Romeo es un niño competente y que tiene, además, unos padres muy activos», quiere señalar también Lola, que nos habla de las «técnicas instrumentales básicas» que trabaja y trabajará los próximos años con nuestro campeón.
«Romeo va a aprender conmigo a leer y a escribir braille», comienza a explicarla profesora, que en este sentido va marcando el ritmo al resto de profesores. «El valor del tutor es altísimo», alaba la labor que llevan a cabo sus colegas y explica cómo son los profesores de la ONCE los que se acoplan al centro en el que el niño ciego cursa estudios. «Y éste, en concreto, es idílico», se refiere al colegio de Poyales del Hoyo, donde Romeo cuenta con el apoyo de toda la comunidad educativa: desde la directora, Nuria Rituerto, hasta al aúltimo niño del cole. De hecho, son sus compañeros de clase los que, a su manera, han entendido la importancia que tiene que todos los que rodean a Romeo sean «modelos adecuados», como dice Lola. «Los niños funcionan por imitación y ellos ven cómo nosotros tratamos a Romeo con naturalidad, por lo que, al final, sólo entienden que Romeo es Romeo. No le sobreprotegen. No practican una protección falsa», describe la profesora las lecciones que cada día ella misma recibe de niños de no más de seis años.
orientación y movilidad. Lola también trabaja con Romeo técnicas de orientación y movilidad. Ahora una de las cosas más importantes es que Romeo pueda ubicarse en su aula, al igual que lo hace de manera increíble, por cierto, en su casa. «Él se hace una idea mental de su clase y por eso es importante la permanencia de las cosas», se refiere la maestra a la importancia de que muebles y otros objetos del aula no cambien de posición.
Un aula a la que, por cierto, entrará toda la tecnología que sea necesaria para que Romeo pueda llevar a cabo su desarrollo normalizado e inclusivo. «Es importante desde Educación Infantil», vuelve a ser Lola la que nos desvela otro de los aspectos fundamentales con los que trabaja la ONCE. De hecho, todos los materiales que Romeo vaya necesitando para la adaptación de su puesto de estudio (desde la máquina de escritura en braille hasta la tableta digital) son aportados al colegio por la ONCE.
Nos despedimos de Romeo a la hora del almuerzo. Después de haber trabajado el otoño que ya envuelve con sus rojos, amarillos y marrones este precioso rincón de la provincia abulense, llega la hora de reponer fuerzas. Hoy toca fruta. Parece que Romeo tiene hambre.

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