La venta de combustibles en las gasolineras ha bajado un 85%

D. Casillas
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Las estaciones de servicio alertan de la «grave situación» que atraviesan y demandan la declaración de servicios mínimos para no abrir todas porque eso, aseguran, «supondrá la quiebra de muchos negocios»

La Federación Regional de Castilla y León de Asociaciones de Estaciones de servicio (Fereclaes) ha alertado de «la grave situación en la que se encuentran a día de hoy» las gasolineras de nuestra comunidad autónoma, entre ellas lógicamente las de la provincia de Ávila, debido a que «están obligadas a permanecer abiertas según el Real Decreto que aprobaba el Estado de Alarma» a pesar de la enorme bajada de la demanda que se ha producido, al tiempo que ha querido «poner en valor la poco reconocida labor de los trabajadores del sector, a pesar de los escasos medios que tienen, sobre todo para la desinfección de aseos y duchas, y de los empresarios del sector».
El presidente del grupo de estaciones de servicio de Ávila, José Manuel Terceño, manifestó ayer a Diario de Ávila que el problema que están teniendo es que «la facturación que estamos haciendo desde que comenzó esta crisis se ha reducido entre un 85 y un 90 por ciento pero los costes de personal siguen siendo los mismos, porque no podemos cerrar ninguna estación, y eso nos deja en una situación no muy boyante».
Con el medio centenar de estaciones de servicio existentes en la provincia abiertas, y la necesidad de ser atendidas por alrededor de 150 trabajadores a pesar de que las ventas se hayan reducido tan drásticamente, la patronal abulense del sector se suma a la demanda regional y nacional de la declaración por parte del Gobierno de servicios mínimos, «porque la situación actual es difícil de sostener, todo son problemas para nosotros y lo estamos pasando realmente mal».
A esta situación de brutal bajada de las ventas, «algo que no habíamos conocido nunc»”, explica Terceño que se suma el problema que significa tener que afrontar los pagos aplazados unas semanas a las petroleras por el suministro cuando los ingresos se han desplomado, un desequilibrio a cuya resolución que ayuda un poco la bajada del precio del petróleo, pero no mucho ya que un 70% del precio de gasolina y gasóleo son impuestos, y ahí no ha habido ninguna bajada.
Esa realidad que ha provocado la drástica reducción de los movimientos de vehículos, resume la patronal de este sector, ha llevado a que «cuando han pasado ya  más de dos semanas desde que el Gobierno decretara el estado de alarma las consecuencias para las estaciones de servicio están siendo nefastas». 
Recuerdan sus responsables que las estaciones de servicio, al ser consideradas un servicio esencial, «estamos obligadas a permanecer abiertas, y es lógico que así sea porque sólo las atendidas y seguras tienen aseos que pueden utilizar los transportistas y que nuestro personal desinfecta periódicamente, aún a pesar de la falta de medios que sufrimos», a lo que añaden que «sin embargo, con el fuerte descenso de los desplazamientos que se ha producido no tiene ningún sentido seguir manteniendo el 100% de la oferta de suministro de carburante cuando la movilidad es apenas un 10% de la habitual, situación que provoca que los más de 1.000 puntos de venta que existen ahora mismo en Castilla y León estén obligados a permanecer abiertos todos los días».