La diócesis pone a disposición del Ayuntamiento 600 camas

M.M.G.
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El ofrecimiento se hizo antes de la declaración del estado de alarma, aunque aún no se ha hecho uso de ellas

La diócesis pone a disposición del Ayuntamiento 600 camas

Cada uno a su manera y dentro de sus posibilidades son muchas las personas e instituciones que están aportando pequeños (pero grandes) granos de arena para contribuir a la lucha contra el coronavirus. Y la Iglesia católica no se ha quedado al margen de este movimiento de ayuda.
En el caso de la diócesis abulense, además de todas las medidas que está llevando a cabo Cáritas Diocesana de Ávila y de las que les venimos hablando en este periódico los últimos días, suma también el ofrecimiento al Ayuntamiento de un total de 600 camas repartidas entre los edificios con los que cuenta la Iglesia en Ávila.
Según ha podido saber este diario, el ofrecimiento por parte de la diócesis al Ayuntamiento de Ávila se hizo el mismo 14 de marzo, día en que se hizo oficial la declaración del estado de alarma a nivel nacional.
Desde ese momento, el Consistorio cuenta con esas 600 camas para, llegado el caso, que sean empleadas por quien pudiera necesitarlas (enfermos en aislamiento, personal militar, personas sin techo...).
Las 600 camas se encuentran repartidas en su gran mayoría en el internado del Colegio Diocesano, el Centro Internacional Teresiano Sanjuanista (CITeS) y en la casa de ejercicios que se encuentra ubicada frente al parque de El Soto.
Pero la iglesia también cuenta con camas en otros emplazamientos, como la residencia del Monasterio de Santo Tomás, el albergue de La Santa o la Casa Diocesana de Ejercicios, entre otros.
A esa ayuda esfectiva y material, desde la Iglesia suman también la ayuda espiritual, que como aseguran fuentes del Obispado a este diario, se está prestando como se van pudiendo.
La suspensión de las eucaristías, por ejemplo, marca en gran medida el día a día espiritual de la comunidad católica que cuenta, eso sí, con la dispensa del Papa en este sentido. 
Preocupa también en el Obispado la salida obligada de los capellanes que habitualmente atienden los hospitales abulenses, ya que no pueden reconfortar a las personas enfermas en tan difíciles momentos.