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Roberto Ponce

Hablemos de Ávila

Roberto Ponce


Los carteles

29/12/2021

Tengo que reconocer que me gusta ver esas fachadas o escaparates vacíos en los que se puede leer «Prohibido fijar carteles. Responsable empresa anunciadora». Me parece valiente, serio y que muy pocos sitios lo lucen para todos los locales que están cerrados, tapiados y abandonados en Ávila.
Algunos espacios se han convertido desde hace décadas en dudosos puntos informativos por la cantidad de cartelería que acumulan en sus paredes y cristales.
En la calle de Sor María de San José, conocida de manera popular como 'La calleja de los gatos', hay dos paredes que han anunciado más conciertos y exposiciones que el actual concejal de Cultura. Con el paso de las semanas el resultado son capas y capas que conforman un conglomerado de papel, tinta, roña y otros elementos que prefiero no analizar, que quedan lejos de la elegancia y respeto que se merecen los actos y artistas que ahí se anuncian.
No es fácil elaborar un cartel. Ahora, si es de una Administración Pública no hay tanto problema. El funcionario acude contento al despacho de su jefe, le muestra el boceto ilusionado y le indican cómo debe ejecutarse para que sea vistoso y todos los ciudadanos lo miren, si se trata de anunciar una obra más aún. Unos días después es una realidad en el punto acordado.
Me sitúo en la plaza de Santa Ana, donde va a invertir la Junta de Castilla y León. No me cabe duda ni a nadie que pase por allí, que se quedará anonadado con el infausto cartel o panel que han situado sin acierto. Dos enormes bloques de hormigón sujetan un letrero insulso que afea todo el entorno, el cual se pretende después ensalzar con el proyecto municipal de alumbrado vial y ornamental que se llevará a cabo. Pero peor es el que se ha instalado en una de las paredes del convento de San José por el mismo motivo. Esperpéntico.
Recuerdo que en 2014 se pusieron junto a las puertas de la muralla moles parecidas debido a una campaña del Ayuntamiento de sensibilización de la discapacidad. ¡En una ciudad Patrimonio de la Humanidad! Alguien debería mirar por la estética y la imagen que se da.
La bola de Navidad de El Grande es un acierto, aunque mejor no mirar nada más de la plaza, pero tanto ella como la muralla quedan eclipsadas por la voluminosa carpa blanca. 
Como es tan bonita y adecuada para esta época han puesto otra detrás del arco. A su puerta dos palés de madera sustentan sendos bloques de hormigón, tan navideños como poco disimulados. Y para culminar tres contenedores al lado, que podrían estar justificados si no fuera porque a unos metros, delante, está la estatua de ¡¡Adolfo Suárez!! Los visitantes, sin duda, tienen un buen fondo para la foto.
En fin, igualito que lo que ponen en Valladolid, con su carrusel de época, casetas de madera y un gran árbol de luces metálico. Aquí disponemos de tres en El Chico, protegidos con unas bellísimas vallas.
Y como colofón carteliano la sopa de letras y señales del cartel frente a San Vicente que indica cómo ir al aparcamiento de El Grande. Se sitúa cuando la calle San Segundo está cortada al tráfico, en el suelo, agarrado a un poste con una brida metálica. ¿Se imaginan qué piensa el turista al ver semejante joya?
La alegría definitiva vendrá cuando los políticos peguen los carteles electorales en los descuidados paneles de madera.