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La resistencia de Panjshir se queda sola

EFE
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El último bastión contra los talibanes trata de aguantar la ofensiva del grupo radical, que logra hacerse con la mitad de los distritos de la región

Los insurgentes informaron ayer de la muerte de decenas de milicianos afganos. - Foto: Xinhua vía Europa Press

Después de 20 días desde que los talibanes conquistasen en poco más de dos semanas 33 de las 34 capitales de provincia afganas, Panjshir es a día de hoy la única que no está en su totalidad bajo el control de los radicales, que ayer recrudecieron su ofensiva y lograron tomar el control de cuatro de los ocho distritos de la región, ante la debilidad de las tropas opositoras. Según la formación islamista ya han capturado la mitad de los distritos de la provincia norteña y el 90 por ciento de un quinto se encuentra en su poder tras intensificar estos días los ataques contra los milicianos antitalibán. 

En las últimas 24 horas, «varios comandantes y decenas de milicianos y soldados», murieron y «un gran número de sus puestos de control y bases han sido capturados por nuestros muyahidines», aseguró el portavoz de los talibanes, Bilal Karimi. «Nuestros muyahidines avanzan hacia el centro de Panjshir y el enemigo está en pánico. Algunos de ellos ya han empezado a rendirse», concluyó.

En medio de la fuerte ofensiva de los extremistas frente al único territorio que no ha caído en sus manos, la situación en el valle es «difícil», según precisa un miembro de la resistencia afgana. «Miles de talibanes se precipitaron sobre la provincia desde todas direcciones y las fuerzas de la resistencia están bajo una presión sin precedentes», sostuvo. Además, las fuerzas de resistencia no disponen de información exacta sobre los avances de los talibanes o la captura de distritos, ya que el sistema de telecomunicaciones está completamente caído y es casi imposible coordinar la información. Los combatientes suspendieron los servicios de telefonía móvil e Internet y cortaron todas las rutas de suministro a la provincia con el objetivo de agilizar su rendición, una cuestión que ha empezado a generar preocupación por la situación humanitaria que podría desencadenarse en la región. «Esperamos que los civiles en el área (Panjshir) sean tratados en base a las leyes humanitarias», apuntó en su cuenta oficial de Twitter el exministro de Relaciones Exteriores afgano, Haneef Atmar. 

No es la primera vez que Panjshir se alza en armas contra los talibanes. En 1996, cuando los rebeldes islamistas se tomaron el control de Afganistán, nunca pudieron hacerse con el dominio de la región. En aquel entonces, lideraba la resistencia Ahmad Shah Massoud, conocido como el León de Panjhsir, padre del actual jefe de la zona. Su empeño en proteger la provincia llegó hasta el punto de derrumbar el túnel de Salang en 1997, la única entrada por el sur de la región. Ahmad Shah Massoud falleció en 2001 en manos del grupo terrorista islamista Al Qaeda, dirigida en esos momentos por Osama Bin Laden. 

Más protestas

Mientras los ataques prosiguen en esta zona del país, Kabul volvió a ser ayer escenario de una nueva protesta de mujeres afganas que exigían sus derechos y la participación en el futuro Gobierno del país, una concentración que fue disuadida por los talibanes con gases lacrimógenos y disparos al aire. Se trata de la segunda protesta de mujeres que se lleva a cabo en la capital afgana en los últimos dos días y la tercera desde que los extremistas tomasen el control.