Un año más y la misma ilusión de siempre

A.S.G.
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Carlos Soria cumple 81 años planificando su próximo proyecto, el ascenso al Dhaulagiri. «Mientras tenga fuerzas lo voy a intentar»

Un año más y la misma ilusión de siempre

Recién operado de una mano –túnel carpiano– pero con la misma vitalidad de siempre. No obstante su DNImarca un año más desde el pasado miércoles, 5 de febrero, cuando Carlos Soria cumplía 81 años. «Un año más. Visto así, 81 años, parece terrible» comenta entre sonrisas el veterano montañero abulense. La edad es igual para todos, pero un poco menos para Carlos Soria, convertido desde hace tiempo en todo un ejemplo de superación y constancia. Es la única persona en el mundo que ha hecho diez ochomiles cumplidos los 65 años. «Ahora mismo me hace ilusión poder mandar ese mensaje de que la edad no te hace parar, te hacen parar otras cosas, pero no la edad». Que se lo pregunten a Carlos, preparando las maletas para un inminente viaje de nuevo al Dhaulagiri (8.167 metros) el próximo mes de marzo. En su calendario particular ya lo tiene apuntado. «Voy a ir de todas formas» comenta. Busca patrocinador, pero de momento no lo encuentra, aunque él lo tiene muy claro. «De una manera u otra voy a ir». Conquistar la cima nepalí, la cual ha tratado de hacer suya hasta en diez ocasiones –esta sería la undécima– es ya una cuestión personal.
Se ha preparado para ello.De momento, y como él dice, «estoy de reparaciones continuas».Si a finales 2018 se sometió a una operación de rodilla cuya recuperación marcó el inicio del 2019 –«la rodilla me ha quedado muy bien»– a inicios de año ha pasado por el quirófano por un problema con el túnel capiano, pero todo marcha según lo previsto. «Pronto estará perfecta» asegura.Al menos no le ha impedido llevar a cabo su preparación. «De fuerzas, moral, ganas y proyectos estoy a tope». En la mente tiene muchas ideas, pero la primera de ellas pasa por el Dhaulagiri esta primavera. «Si encuentro patrocinadores iré con una expedición más completa.De no encontrarlos iré de otra forma.Pero ir voy a ir» explica en su 81 cumpleaños a la espera de un patrocinador. «No lo veo claro. tengo una posibilidad con el Real Madrid.A ver qué pasa». Será un nuevo viaje a un campo base de sobra conocido. Desde 1998, cuando lo intentó por primera vez, ha buscado su conquista en diez ocasiones. «Este año habrá allí una expedición con medios y no va a depender, como casi siempre, de los sherpas que lleve».
Su mente la ocupa ahora mismo este pensamiento. «Me gustaría muchísimo subir al Dhaulagiri. Esa es la realidad. Mientras tenga ganas y fuerzas, que las tengo, lo voy a intentar». El año pasado fue la nieve, pero su relación de amor-odio con esta montaña viene de largo. Ya lo ha dicho en más ocasiones. «He hecho montañas más complicadas a la primera» pero ésta es la que más se le resiste. En 1998 lo intentó por primera vez. A partir de ahí vendrían más expediciones. La segunda es la de peor recuerdo cuando en 2001 formó parte de una expedición junto a Edurne Pasabán, Silvio Mondiello y Pepe Garcés, que perdía la vida al resbalar en la travesía en una de las partes más altas. Volvería a intentarlo en la primavera de 2006, en otoño de 2011 y en otoño de 2016, cuando alcanzó los 7.600 metros. En 2017 hubo dos intentos. Si en mayo se quedaba a 400 metros de la cima, en el mes de septiembre la mala visibilidad le obligaron a darse la vuelta a apenas dos horas de hacer cumbre tras confundir el corredor a la cima. En 2018 lo volvería a intentar hasta en dos ocasiones. Si en mayo el fuerte viento le impidió el ataque cuando ya se encontraba en el Campo 3, en septiembre fue imposible. La abundante nieve y las avalanchas le obligaron a desistir. En 2019 el exceso de nieve le llevaron a darse la vuelta a 7.260 metros. En primavera volverá. Lo hará con 81 años pero con la misma ilusión de siempre. En ganas está hecho un chaval.

 

«Lo importante es volver»

No hay dos montañeros iguales y no hay un montañero como Carlos Soria. No sólo por la energía que destila a sus 81 años, sino por la manera en la que siempre ha afrontado sus expediciones. «Lo importante es volver y hacerlo contento por lo que haces». La seguridad siempre ha sido su libro de cabecera. Varias veces se ha dado la vuelta estando a un paso de la cima. «Lo que me gusta es estar en el campo base y en mi casa, entero. Es quizás el récord que más me gusta». Reconoce que no es sólo hacer las cosas bien, «hay que tener un poco de suerte, y yo quizás la he tenido». De su experiencia no sólo ha aprendido a leer la montaña, «sino a leer también tu cuerpo. Siempre que me he dado la vuelta lo he hecho pensando que era lo que debía hacer. Me puedo haber equivocado alguna vez» aunque siempre apostando por el sentido común y la lógica.