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José Guillermo Buenadicha Sánchez

De la rabia y de la idea

José Guillermo Buenadicha Sánchez


Montando el belén

24/12/2021

—¡Hola, señor pastor! Venía buscando el abeto, para dejar los regalos…
—Quite de en medio y no moleste, ¿no ve que estamos ocupados? —«vaya tío raro, gordo, barbudo y vestido de rojo»—¡A ver, zagales, las ovejas colocadlas de seis en seis máximo, y los legionarios con distancia interpersonal, que como venga la policía nos cierra! ¡Y todo el mundo con mascarilla! Déjenos, que estamos montando el portal, hombre…
—Ah, ya; el de la Consejería de Sanidad, ¿no? Para dar los datos del Covid.
—¿Del Covid? No se entera. ¡El pesebre!
—«Gloria en el cielo a los que logran pesebres y paz en la tierra a los que presiden chiringuitos…».
—Tú calla, ángel, déjate de chorradas y sube al tejado con la trompeta… Como le decía, estamos con el Nacimiento.
—¿Pero esto no es Belén de Judea? Pues es desde donde me mandó la carta el niño. Anda que no me ha costado convencer a los renos para que volasen tan lejos.
—¿Qué son «renos»? ¿Tienen jorobas? Pero chis, calle, que llega la jefa…
—¡José! ¡Joseeeé! Ven aquí ahora mismo. ¡YA!
—Ya voy, María, cielito, ya voy… ¿qué quieres?
—¡Vaya birria de portal me has buscado! ¿Aquí quieres que dé yo a luz al Salvador?
—Mujer, es lo único que quedaba en Airbnb, que todo está cogido con esto de la pandemia y celebrar fiestas en la intimidad.
—Pues lo decoras. Como sea. Y me traes más pastores. Y me quitas ahora mismo el buey y la mula, que no sé qué pintan aquí. Una pareja de agapornis, eso sí que estaría bien…
—Lamento molestar, pero, ¿saben de un tal Jesús? Es por su carta, pidiendo…
—¿Quién es este tipo? José, ¿de donde has sacado a este gordo vestido de lagarterana del Atlético de Madrid? ¡Váyase y déjenos!, ¿no ve que estamos a cosas serias?
—Discúlpela… María, yo no sé qué puedo hacer para dar ambiente al portal, puedo traer unos ratones, o si quieres pongo unas lucecillas de colores.
—Sí, claro, al precio que está la electricidad. Además, seguro que te cobran un ojo de la cara por el contrato para ponerlas, y todavía debemos tres letras de la carpintería. Lo suyo sería un buen videomapping.
—¿Y eso qué es?
—Pues qué va a ser: proyectar música e imágenes chulas: dibujos de Disney, bolitas de colores, copos de nieve, Santa Teresa… ¡Tú, el caganer, vete a hacer lo que sea a otro lado, que luego huele!
—«Algo huele a podrido en Dinamarca…».
—¡Que te calles, ángel!
—Si me perdonan, tengo mucho trabajo esta noche, solo quería dejar la videoconsola que me pidió el Niño; dice que en unos días se mudan ustedes a Egipto y luego se aburrirá mucho hasta que pueda emanciparse…
—¡Una videoconsola! ¡Vaya birria!
—María, por Dios, no te exaltes, que se te vuelve a aparecer la paloma. Además, es una PS5.
—¿Cómo que no? A todas mis amigas les han regalado oro, incienso y mirra por el parto. No voy a ser menos. Ya estás buscando dónde conseguirlo.
—Ni que fuera yo mago, mujer…
—Pero el paquete…
—Que se calle, barbitas. ¿Y esa música infernal? Pastor: ¿qué pasa? ¿Quiénes son esas zombies regordetas con ricitos?
—Las muñecas de Famosa, señora…
—¡Muñecas, un cagón, el pesao del gorro con borlita, ángeles bocazas…! Me tenéis hasta la coronilla. Como me harte disuelvo todo y convoco elecciones. ¡Y entonces sí que armamos un buen belén!

¡Muy feliz noche, queridos tres lectores!