Israel se encamina a sus cuartas elecciones

Agencias
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Las negociaciones entre Gantz y Netanyahu se estancan y Rivlin estudia dejar en manos del Parlamento la decisión de que los judíos vuelvan a las urnas por cuarta vez desde abril de 2019

Israel se encamina a sus cuartas elecciones - Foto: ABIR SULTAN

El 9 de abril de 2019, Israel celebró unas elecciones parlamentarias que se adelantaron -estaban previstas para noviembre- porque el Gobierno de Benjamin Netanyahu se quedó sin apoyos. Y, desde entonces, ha habido otras dos citas con las urnas, en septiembre y el pasado 2 de marzo. Y todo apunta a que los judíos tendrán que volver a unos comicios, en vistas de que sus líderes políticos no consiguen llegar a un acuerdo que ponga fin a esta situación.
Sin que al cierre de esta edición se conociera pacto alguno entre los líderes de las formaciones que pueden cerrar un Ejecutivo, el conservador Benjamin Netanyahu y el liberal Benny Gantz, el plazo otorgado por el presidente, Reuven Rivlin, ya había acabado. Y sin ningún paso hacia delante.
Netanyahu y Gantz, que el pasado martes suspendieron las conversaciones pero que las reanudaron ayer, no sacaron nada de ese diálogo, del que se pretendía iniciar un Gobierno inédito con un mandato de 18 meses para cada uno.
El líder opositor anunció por sorpresa a finales de marzo su candidatura a la Presidencia del Parlamento -cargo para el que fue confirmado- e inició conversaciones de unidad con el primer ministro en funciones, fracturando la coalición Azul y Blanco -que encabezaba-, de donde se salieron varios partidos.
Azul y Blanco contaba hasta entonces con la mayoría de los escaños en el Parlamento gracias a los apoyos de la Lista Conjunta -una alianza de partidos mayoritariamente árabes- y Yisrael Beitenu, el partido del exministro Avigdor Lieberman, con siete escaños.
Netanyahu insiste en la creación de un «Gobierno de emergencia nacional que permita «salvar vidas y trabajar por los ciudadanos de Israel». Por su parte, Gantz reconoce que es momento de «decisiones difíciles y que no hay más alternativa al pacto: «La Historia no nos perdonará si huimos».
Sin embargo, todo parece haber ido al traste. Los medios judíos apuntaron anoche a que uno de los principales escollos de la negociación fue la petición del partido de Netanyahu, el Likud, para vetar los nombramientos judiciales. El premier también quiere garantizarse que el Tribunal Supremo no le pueda arrebatar el poder por las acusaciones de corrupción.
No se descartaba al cierre de esta edición que se solicitase una nueva prórroga. Pero Rivlin no parece dispuesto a ello. De hecho, ya ha avisado que no dará una oportunidad a Netanyahu y que dejará en manos del Parlamento la decisión de que se convoquen nuevas elecciones. Las cuartas desde abril de 2019.