Candiles para Lucía, novela autobiográfica de Moisés González

Vicente García
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Una obra llena de semblanzas y recuerdos del pasado en tierras abulenses

Interior de la obra, con recuerdos familiares

Moisés González nos presenta su primera novela, Candiles para Lucía, dedicada a su nieta del mismo nombre, en la que el autor hace un recorrido por su pasado, desde su nacimento hasta la actualidad. Se trata realmente de una obra autobiográfica novelada fácil de leer.

El recuerdo de sus orígenes, de sus abuelos, sus padres, sus primos y sus vivencias comunes, así como "la vida trashumante" de su familia que le hizo conocer y visitar diferentes pueblos de la provincia de Ávila, han quedado grabados de forma permanente en su memoria.

Esta novela autobiográfica sirve también al lector para conocer cómo se vivía en la década de los 60 y la evolución vertiginosa que ha tenido lugar hasta ahora; nos recuerda, a través de sus propios ojos e historia personal su accidente con una bicicleta, la casa en Solosancho, su emigración hacia el Norte, en Asturias, o su regreso a Salobralejo, nuevamente en la provincia abulense. Y de nuevo otro traslado hacia las Cinco Villas, en un paraje extraordinario, según nos relata en la novela.... 

Portada de la novela autobiográfica de Moisés GonzálezPortada de la novela autobiográfica de Moisés González

La obra nos recuerda también cómo era la naturaleza tiempo atrás, en un pasado no tan lejano, especialmente en tierras de nuestra provincia: los paisajes, la fauna y flora salvaje y los recuerdos también de diferentes encuentros con animales domésticos, como Barbas, el mastín, o un carnero "con malas pulgas" (como todo carnero que se precie), e incluso una yegua indomable o una burra traicionera...

Hoyos del Espino fue otro de los pueblos que recorrió en su juventud del que plasma sobre el papel muchos y gratos recuerdos, y también intensas sensaciones de fríos inviernos...

Se hace mencion también, en esta novela, a los juegos populares que el autor vivió y de los que muchos han desaparecido para siempre.

Sus estudios de bachillerato en el Colegio Diocesano de Ávila y la forma de vida en él, como interno, en esa época, también es contada en las páginas de la novela.

Con 14 años, según nos informa, un nuevo cambio le lleva a Tarrasa, y a conocer otro tipo de educación.

Después, en años posteriores, regresaba al pueblo durante las vacaciones, recuperando sus amistades, la amplitud de los campos del Valle Amblés, la limpia luminosidad del cielo azul abulense, y su impoluto aire puro; las viejas costumbres del lugar que dejó aparcadas cuando partió hacia otras tierras.

Editorial círculo rojo