Una industria con miles de ERTE en curso

SPC - Agencias
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Las 17 factorías de vehículos que hay en España se han visto obligadas a adoptar Expedientes de Regulación Temporal de Empleo para paliar la crisis del coronavirus y la caída de ventas

Una industria con miles de ERTE en curso

Las 17 plantas que suman los fabricantes de automoción en España -Volkswagen (Seat), PSA, Nissan, Ford, Mercedes-Benz e Iveco- han cesado su actividad para evitar la extensión del coronavirus entre sus empleados y por las dificultades en el suministro de piezas y componentes que está provocando la pandemia.
La paralización de la producción está desencadenando una cascada de Expedientes de Regulación de Empleo, en principio temporales, como los que ya han planteado Seat en Barcelona, para casi 15.000 trabajadores; Volkswagen en Navarra, Iveco en Madrid o las cuatro plantas de Renault.
El sector genera el 10% del valor añadido bruto de la economía española y en estas fábricas trabajan en las cadenas de producción unas 66.000 personas, a las que hay que sumar más de 27.000 en departamentos como los de administración, ventas y marketing.
El cierre arrastra, a su vez, a concesionarios y fabricantes de componentes, sector este último que en España suma más 1.000 empresas, muchas de ellas pymes, que generan 230.100 puestos de trabajo directos y cerca de 1.430.000 indirectos.
La compañía automovilística Seat, del grupo Volkswagen, anunció esta semana que aplicará un ERTE temporal en la planta de Martorell (Barcelona), la más grande de España, con unos 15.000 empleados, y que, según fuentes sindicales, permanecerá cerrada entre cinco o seis semanas.
Además, Volkswagen ha puesto en marcha el proceso de solicitud de un ERTE para su planta de Lanbaden (Navarra) que, cesó su actividad el día 15 y emplea a unas 4.800 personas, por «causa de fuerza mayor» ante la falta de personal por el coronavirus y para garantizar la salud de los trabajadores.
El acuerdo, pactado a comienzos de mes, en previsión de que el COVID-19 afectara a la producción, «estará supeditado y será revisable en función de las decisiones que establezca el Gobierno».
El grupo francés PSA también avanzó el cierre progresivo de todas sus plantas de producción en Europa, incluidas las españolas de Madrid, Zaragoza y Vigo ante la aceleración del número de contagios, los problemas de aprovisionamiento y por la abrupta caída de las ventas de automóviles.
El cierre de la planta de Madrid se llevó a cabo el pasado lunes, la de Zaragoza el martes y este viernes la de Vigo en coordinación en todo momento con los sindicatos.
Por su parte, Renault decidió parar la producción y aplicar ERTEs en sus cuatro plantas en España, en las que emplea a más de 10.000 personas y que están ubicadas en Valladolid (2), Palencia y Sevilla.
Iveco cerró su fábrica de Madrid (2.300 trabajadores), desde el inicio de la semana y puso en marcha un ERTE que aprobó en diciembre y que tenía de plazo hasta junio para activarlo. Su planta de Valladolid (1.000 operarios) paró desde la tarde del pasado lunes.
La planta del Mercedes-Benz en Vitoria, la fábrica más grande del País Vasco con unos 5.000 trabajadores, también cesó su producción el día 16, sin que haya transcendido la duración ni las condiciones.
La semana pasada también Ford cerró su planta de Amussafes (Valencia), que emplea a unas 7.000 personas. La compañía tenía previsto interrumpir la producción tres días, pero se anticipó tras confirmar tres casos de COVID-19.
En Nissan, la producción se encuentra prácticamente parada en Ávila y Barcelona. Así, desde el pasado martes solo acuden a la planta de la Zona Franca unos 100 de los 2.600 empleados con los que cuenta, según fuentes sindicales, que apuntaron que temen que la compañía aplique ya un nuevo ERTE.
Por su parte, Michelín optó por hacer una pausa laboral durante al menos ocho días en España, lo que afecta a sus fábricas de Lasarte (Guipúzcoa), Vitoria (Álava), Aranda de Duero (Burgos) y Valladolid, y el centro de experiencias de Almería. La preocupación asola a todo el sector que no logra recuperarse ante todos los cambios que está viviendo.


Componentes

Mientras, Gestamp, el mayor fabricante de componentes de España, con 22 fábricas y 6.000 empleados en el país, informaron que están adaptado su producción a las paradas de las plantas de muchos sus clientes y estudian aplicar un ERTE.
Desde Grupo Antolín, segundo fabricante nacional de componentes, explicaron que han iniciado negociaciones con los sindicatos para adoptar medidas de flexibilidad y de teletrabajo en los departamentos donde es posible con el objetivo de hacer frente a paradas de producción. Primero, se agotarán las medidas de flexibilidad internas en sus empresas antes de adoptar ERTE, en línea con lo que se negocie en el sector, subrayó.
Por su parte, la alemana Bosch afirmó el pasado lunes que sus fábricas en España estaban funcionando con relativa normalidad por el momento, ya que, aunque hay fabricantes de automóviles que han parado su producción, sus plantas suministran mayoritariamente al extranjero, principalmente en Europa.