scorecardresearch
Francisco I. Pérez de Pablo

Doble click

Francisco I. Pérez de Pablo


Ávila más que un plan necesita no susurrar en vano

14/12/2021

Ávila tiene aprobado su Plan Territorial de Fomento Industrial 2020-24 (un insuficiente plan de terrenos dotado con 34,5 millones) para la reactivación industrial de Ávila y cuyos objetivos específicos son promocionar Ávila como territorio atractivo para la inversión productiva. Aparentemente ha pasado desapercibida la noticia conocida la semana pasada –mañana se hará más oficial con su presentación en sociedad– que anunció que la Capital de la Región –Valladolid– albergará a la empresa india Switch Mobility (fabricante de autobuses y furgonetas eléctricas) dando empleo a 2.000 personas. Una noticia como ésta es la que Ávila y los abulenses estaban esperando con ahínco desde que se deslocalizó la multinacional MAI (Lear Automotive) que quitó un segundo sueldo a más de mil quinientos hogares abulenses.
Se argumenta desde el Pisuerga que la decisión para instalar allí esa empresa –primer centro en Europa– ha sido por «elección natural» por ser la trayectoria española en la industria de la automoción (Ávila –Nissan Motor Ibérica– cuenta con más de 60 años en esa historia) y la presencia en la comunidad autónoma de proveedores y otras compañías del sector, así como la riqueza de talento en ingeniería. Una elección que se dice natural –no exenta de algunos argumentos rebatibles–, pero que no pueden desligarse de la determinante «elección política». Desde que Castilla y León es Autonomía su único plan consistió en concentrar en Valladolid toda la producción industrial posible marginando a provincias como Ávila. La noticia conocida, que debería ser propia de un Plan como el abulense, cuestiona, si no arruina, los objetivos y fundamentos de éste, volviendo a las andadas anteriores.
Creer que solo lo natural es lo que provoca una fantástica noticia empresarial para Valladolid es que o se es demasiado crédulo o excesivamente infantil. Lo natural pertenece a la naturaleza y es incontrolable (terremotos, erupciones volcánicas, tornados…), el resto de lo que ocurre en el ecosistema y en el hábitat humano es controlable por la cabeza y la mano del hombre, del hombre político de Aristóteles, capaz de relacionarse y organizar la vida en las ciudades. 
Mi experiencia me dice que proyectos así  no surgen sin el aval nacional y autonómico. Cuando una empresa elige una ciudad dentro de un territorio tan amplio como esta Comunidad autónoma, la elección solo depende de quien mejor susurre dicho nombre. En la actual era tecnológica ya no hay distancias, ni barreras salvo las que políticamente se quieran construir. Por el momento ni nuestros representantes electos, ni los altos cargos actuales del ejecutivo naturales de Ávila (viceconsejero y directores generales) parecen susurrar lo necesario, máxime teniendo la cobertura que da un Plan ad hoc. Año y medio después de aprobarse el Plan la noticia evidencia que el Plan abulense no es tal Plan; es poco Plan o solo un papel que todo lo aguanta.
Ávila cuenta con una considerable mano de obra especializada en fabricación de vehículos que está siendo transformada para elaborar componentes de plásticos automovilísticos. 2.000 empleos son muchos empleos y muchas familias para mitigar la lacra de una despoblación en la que parece va a seguir asentada esta provincia y su capital. Mientras a quienes les corresponde aprenden a susurrar, una nueva desilusión aflora y se siguen escapando oportunidades, que no van a venir ni con fuegos artificiales, ni más luces de Navidad.