La Junta exige a la CHD que impulse nuevos embalses de riego

SPC
-
Balsa para regadío realizada en una localidad de la Ribera del Duero burgalesa. - Foto: Juan Carlos Ontoria

La consejera Milagros Marcos pide el compromiso «firme» del Gobierno a través de Seiasa para avanzar en la modernización de regadíos en todo el territorio de Castilla y León

La consejera de Agricultura y Ganadería y portavoz de la Junta, Milagros Marcos, reclama el compromiso «firme» del Gobierno en las aportaciones que hace a la Sociedad Mercantil Estatal de Infraestructuras Agrarias (Seiasa) para poder avanzar en la modernización de los regadíos en Castilla y León. Sin embargo, no percibe la actitud que le gustaría por parte del Ejecutivo, según dijo durante su participación en Los Desayunos de Ical, aunque se comprometió a insistir y no ocultó su convencimiento de que conseguirá el objetivo.
Marcos puso de relieve la importancia de estas infraestructuras, sobre todo teniendo en cuenta que en Castilla y León no hay capacidad de embalses plurianuales. «Necesitamos capacidad y almacenar el agua cuando cae, y aprovecharlo cuando no lo hay, si no tendremos un problema», reivindicó.
En este sentido, recordó que las balsas del Órbigo, en la provincia de León, tendrían que haberse licitado en septiembre y ahora se tendría que estar llevando a cabo la licitación de las Cuezas, por lo que reclamó su impulso a la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) y que no paralice estos proyectos alegando la necesidad de un análisis de viabilidad social que «no es necesario». «Por mucho que invirtamos en tuberías, si no hay embalses, no hay agua y nos da igual», denunció.
«La necesidad económica de que existan las balsas para que puedan funcionar los regadíos es evidente», estimó Marcos, quien justificó esta necesidad porque se trata de una zona «muy potente» que, de no poder contar con esas balsas «se paralizará», auguró. «Podemos poner ayudas para la sequía», estimó la consejera, quien trasladó su preferencia de que, en caso de falta de agua, como el año pasado, en lugar de ayudas «haya agua para evitar el impacto en el medio rural cuando no la hay», dijo.
Para Marcos, la posibilidad de almacenar agua, en especial de cara a los años más secos, es un elemento fundamental ya que, de lo contrario «de lo demás ni hablamos». Además estimó que el impacto social al que se refiere la CHD en el caso de las balsas del Órbigo, y que está ralentizando este proyecto «solo puede ser beneficioso» porque «mejora la actividad económica», aunque se preguntó si el futuro de este proyecto «depende de si se mide en impacto económico o en voluntades», añadió.