"Los Juegos son la competición más importante del mundo"

Adrián Huber (EFE)
-

Rafa Nadal reconoce que habría preferido que Dominic Thiem ganara el Open de Australia frente a Djokovic para mantener su 'número uno' y se plantea con ambición una temporada en la que espera llegar a la gran cita de verano en Tokio

"Los Juegos son la competición más importante del mundo"

Rafa Nadal, ganador de 19 torneos de Grand Slam, con 84 títulos ATP, doble oro olímpico (individual, en los Juegos de Pekín’08, y de dobles, en los de RÍo’16) y cinco veces ganador de la Copa Davis es, sin duda, uno de los jugadores más importantes de la historia del tenis mundial.
La figura del astro manacorí trasciende a lo deportivo y se muestra como un modelo a seguir mientras reclama su "derecho a opinar, como cualquier otro ciudadano".


Su persona va más allá del tenis y es un modelo a imitar, pero ¿no le gustaría tener más intimidad? 
Bueno, desde muy jovencito llevo conviviendo con todas estas cosas. Y no creo que esté en condiciones de poder decir que me gustaría o no otra cosa. Soy muy afortunado por todas las cosas que me pasan y que me han pasado. Y tengo la suerte de tener gente alrededor que me ayuda. Soy consciente de que lo que me toca vivir y que el momento de volver a vivir una vida normal cada vez está más cerca,  porque la vida deportiva de una persona tiene su principio y su final.


El hecho de ser tan conocido, ¿le obliga a tener que callarse algunas cosas a veces?  

Evidentemente, sí. Pero hay veces que, por ser un deportista conocido, hay gente a la que no le gusta que opines de otras cosas, y yo no creo que se pierda el derecho a opinar de según qué tipo de conflictos. Sociales o de cualquier otro ámbito. Cuando hablas, hay gente que quizás no comulgue con tus opiniones y diga ‘este deportista, ¿qué sabrá de esto?’. Pues no sé ni más ni menos que cualquier otra persona que pueda estar interesada en lo que ocurre en nuestro país o en el mundo en general.


Según lo visto en Melbourne, la Next Gen llama con fuerza, pero los tres grandes (el suizo Roger Federer, el serbio Novak Djokovic y él) se resisten. ¿Usted se identifica con la idea del Big three o hubiese preferido una victoria en Australia de Thiem para mantener el número uno mundial?
Evidentemente, hubiese preferido la victoria de Thiem. Uno no tiene que ser hipócrita, ¿no? A mí, personalmente, me hubiera venido mejor que ganara Thiem. Pero, para ser sincero, he dormido exactamente igual de bien los dos últimos días. Es parte de nuestro deporte. A Novak este torneo se le da especialmente bien. Y ahora mismo es, a día de hoy, el mejor jugador del mundo. Así lo dicen los números. Y lo único que se puede hacer es felicitarle por otro gran éxito. Obviamente, en la Next Gen hay muchos jugadores buenos, jóvenes; y en semifinales ha habido uno, que es el alemán Alexander Zverev, porque a Dominic ya no se le puede considerar Next Gen.


Este año hay Juegos Olímpicos. ¿Qué planes tiene, si los tiene, para Tokio 2020?
Hay que ver. Queda mucha temporada por delante. Y es una campaña exigente para mí, porque entre 2019 y 2020 he tenido muy poquito parón. Por eso, tengo que medir muy bien los esfuerzos, pensar bien el calendario y las decisiones que vaya tomando. Que, evidentemente, aparte de que las decisiones me vayan ayudando en la medida en que tenga más o menos éxito, el calendario se finaliza con los resultados: al final, cuando ganas más, puedes jugar menos; y cuando ganas menos, tienes que jugar más. Es un principio básico de nuestro deporte. Los Juegos Olímpicos siempre son una cita que está marcada. Es el evento deportivo más importante del mundo; con lo cual, espero estar ahí.


¿Lo jugaría todo? ¿O se centraría sólo en el individual?
No me lo he planteado, aún. Me faltan meses. Pero los Juegos Olímpicos siempre están para hacer esfuerzos, para dar el máximo. Y ojalá pudiera estar en todos los lados. Otra cosa es que realmente pueda estar. No lo sé (ríe). Hay que ver también cómo llega uno físicamente. Pero voy a estar en el máximo de las cosas que pueda estar. Y veremos qué sucede.


Para muchos deportistas, ser olímpico una sola vez ya es lo máximo. Usted ha sido campeón en los Juegos en categoría individual y en dobles y ha sido abanderado de su país. ¿Qué se siente en esos momentos?
Es una competición completamente diferente. Evidentemente, es la más difícil de ganar en nuestro deporte, porque, al final, tienes muy pocas oportunidades de conseguir medallas en nuestro deporte. Grand Slam hay cuatro cada año; Masters 1.000 hay nueve. Pero Juegos Olímpicos hay uno cada cuatro años. Yo, personalmente, he podido competir en condiciones en dos citas en mi carrera. En Atenas (2004) tenía 17 años y en Londres (2012) no pude estar porque me rompí el tendón de la rodilla. Así que he tenido la suerte de conseguir medalla en las dos ocasiones que he competido, en Pekín (2008), en individuales, y en Río de Janeiro (2016), también. Además, haber sido abanderado en Río fue un momento muy emocionante. Más cuando lo tenía que haber sido en Londres; donde, por esa lesión, no pude. Cuando te ocurren cosas de esas, ser abanderado es algo que te queda y es algo que hace mucha ilusión.


Usted representa a España siempre y, además, con enorme éxito. Pero, cuando juega la Davis, da la sensación de que se divierte más. ¿Lo enfoca de otra manera?
No, es igual que siempre. Yo intento representar a mi gente y al lugar del que provengo cada semana, por el mundo.  Tienes un poquito la responsabilidad de representar a tu país en cada acto público. La Copa Davis es una competición por equipos. Y, aparte de representar a tu país, también estás jugando para tus compañeros. Es una situación diferente, un tanto atípica en nuestro deporte. Y me gusta la competición por equipos. La disfruto. Y poder compartir tanto momentos alegres como tristes con los compañeros son circunstancias que siempre son un poquito más especiales.


¿Qué tres triunfos destacaría en su carrera?
Se hace difícil. Para mí, la primera Copa Davis, en Sevilla, contra EEUU, fue un momento muy importante. También el primer Roland Garros, en 2005, porque fue el primer Grand Slam. Después, Wimbledon 2008 es un momento clave en mi carrera. Y diría que Australia 2009 fue algo inesperado, por cómo llegó, pero fue muy emocionante.