La Junta estudia pedir la declaración de zonas catastróficas

SPC
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La Junta hace un llamamiento a la colaboración entre administraciones para evaluar los daños causados después de que Protección Civil de por terminada la alerta por lluvia y viento

El consejero de Fomento y Medio Ambiente,Juan Carlos Suárez-Quiñones (c), comparece durante su visita al 112. - Foto: Ical

Una vez que la alerta por el temporal ha tocado a su fin dejando tras de si media Castilla y León anegada por las riadas, y con la crecida saliendo de la Comunidad por el oeste, los trabajos se centran ahora en estudiar los cuantiosos daños que el temporal ha dejado en la región durante una semana de lluvia y vientos. La Junta de Castilla y León ya trabaja en este sentido, tal y como avanzaron ayer dos consejeros autonómicos, el de Agricultura y Ganadería, Jesús JulioCarnero, y el de Fomento y Medio Ambiente,JuanCarlos Suárez-Quiñones, que explicaron que ahora toca analizar los efectos del temporal y hacer fuerza para lograr la declaración de zona catastrófica en según que puntos de la Comunidad. 
El consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Jesús Julio Carnero, explicó en Villarnera de la Vega (León) que, tras las lluvias de la pasada semana, «se encuentra afectada toda la Comunidad, de manera generalizada», por lo que ahora lo que corresponde es «materializar las valoraciones desde los distintos departamentos administrativos para después ver si es necesario luchar por una declaración de la situación como zona catastrófica por parte de la Administración General del Estado, ante lo que la Junta procederá a pedirla», según informa Ical.
«El agua es buena cuando es buena, cuando acontece como ha acontecido en los últimos días no es tan buena», apuntó el consejero, «especialmente en la provincia de León, donde se ha cobrado la vida de un agricultor», a cuya familia  quiso trasladar su «sentimiento y pesar». Así, explicó, se abre un proceso «de evaluación» en el que Jesús Julio Carnero consideró «importante» la «colaboración entre las distintas administraciones en función del grado de competencias» para «poder resolver la situación».
En líneas similares se expresó el titular de Fomento y Medio Ambiente,JuanCarlos Suárez-Quiñones, que consideró que «tendremos que trabajar todos también» para solicitar las ayudas que el Real Decreto 305/2007 prevé en circunstancias excepcionales y catastróficas. «Es algo que tiene que gestionar la Administración General del Estado pero nosotros vamos a colaborar con los informes pertinentes de todos los daños en agricultura, infraestructuras», aseguró en un acto. «Que tengan la completa seguridad los alcaldes de que vamos a estar ayudándoles en la gestión de esas peticiones de ayuda de la evaluación de los daños causados por el temporal», subrayó. Por eso, anunció que la Junta pondrá a disposición de los ayuntamientos todos sus servicios para que «puedan fundamental» su petición de ayudas por estos daños.
Fin de la alerta

Por su parte, la Agencia de Protección Civil declaró ayer la finalización de la alerta por fenómenos meteorológicos adversos para todas las provincias de Castilla y León que estaba activa desde el 19 de diciembre, según explicó Suárez-Quiñones, que ayer visitó el Centro Coordinador de Emergencias, ubicado en Valladolid, que solo el sábado incrementó su actividad media en un 155 por ciento, y el viernes, en un 65.
El consejero realizó balance de un episodio que ha sido «muy intenso» en toda la Comunidad, pero que ha afectado principalmente a León, Palencia, Burgos y Valladolid, y agradeció la colaboración de las administraciones implicadas, así como de las confederaciones hidrográficas, Aemet, Guardia Civil, policías locales, bomberos y servicios de emergencias, incluida la Unidad Militar de Emergencias, que tuvo que intervenir para reducir el impacto de la escorrentía de una mina en La Robla (León), con una lámina negra de agua que recorrió varias calles del municipio la semana pasada. 
A partir de ahora, aunque la afección ya es menor, llamó la atención y pidió prudencia a la ciudadanía para los tramos medios y bajos de los ríos, especialmente el Duero en la provincia de Zamora, que debe absorber todo el caudal de los cauces altos. 
Las principales incidencias, tal y como explicó Suárez-Quiñones, se han producido en el interior de los núcleos urbanos, tales como desbordamientos de cauce, filtraciones de agua o inundaciones de partes bajas de viviendas, además de cortes de suministro eléctrico u otros servicios básicos.