"Vine a disfrutar jugando. Si no lo hacía debía irme"

A.S.G.
-
"Vine a disfrutar jugando. Si no lo hacía debía irme" - Foto: David Castro

Sidao reconoce que esta temporada había perdido la alegría. «Ha sido un cúmulo de cosas». El jugador descarta que el estado de sus rodillas hayan sido la causa de su salida

Había perdido la sonrisa. «En ocasiones ganaba, pero no disfrutaba».Así es Sidao, un jugador que ha sabido ganarse el cariño y el aprecio de la afición del Ávila Auténtica Carrefour El Bulevar desde su llegaba al CUMCarlos Sastre hace dos temporadas. Sin embargo ya no disfrutaba sobre el parqué. Fue «un cúmulo de cosas» lo que han llevado al pívot brasileño a dejar el Óbila Club de Basket, que comunicaba la baja del jugador en la tarde del jueves con una breve nota de prensa. Ambas partes alcanzaban un acuerdo con el que se ponía el punto y final a la andadura de un jugador que era santo y seña del proyecto liderado desde el banquillo por SergioJiménez.  
«Vine a disfrutar.Me quedé en Ávila para eso, para disfrutar jugando y si no lo hacía debía buscar la manera de irme». Disfrutó el año pasado y pensaba que disfrutaría el presente. Por eso en verano aceptó la renovación del club. «El año pasado tenía un equipo que me hacía reír». Renovó perdiendo dinero. En otros equipos podía ganar más. Decidió seguir por Sergio Jiménez, «un amigo por encima de un entrenador», por Harold Cazorla, su gran compañero dentro y fuera de la cancha y que se queda ahora como la gran referencia del equipo sobre la cancha.Renovó porque Ávila le gustaba. Por ello le pesa que esta etapa «haya durado tan poco».Tenía incluso varios proyectos en mente para poner en marcha. No los descarta, pero eso ya será en un futuro, si regresa. Le duele marcharse, pero la idea de irse llevaba rondando en su cabeza desde antes de navidades. «Soy muy cabezón, y cuando algo se me mete en la cabeza...» explica el jugador. No fue cosa de un día. «No ganar partidos, nuevos jugadores que no se han adaptado a nuestro estilo de juego... Al final fue un cúmulo de cosas» que le llevó a dejar de disfrutar sobre la cancha.
Reconoce que su marcha no tiene nada que ver con el estado de sus rodillas, como se afirmó desde el club a Diario de Ávila. «No es el problema. Cuando renové este año lo hice con cláusulas en el contrato que debía cumplir, como el peso, el estado de forma... Todos los jugadores, si jugamos al máximo nivel, tenemos molestias, dolores».
La decisión de su marcha «costó» tomarla. Asumida, «nos sentamos entre todos» y llegó el acuerdo. «De mi parte no iba a poner problemas al club». Un club del que ha sido la ‘gasolina’ estos años.Dentro y fuera de la cancha. Porque la afición pierde un ídolo.