Tropezar y levantarse

Diego Izco
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Derrota ante Suiza, segunda en 48 partidos, favoritos de 'mantequilla'... y Del Bosque con Busquets

En una jugada embarullada, Elson Fernándes logró marcar el único gol del partido España-Suiza.

Verano de 2010, 11 de junio. Se inaugura en Johannesburgo el 19 Mundial de la Historia, primero en suelo africano, 32 equipos, 10 estadios (que luego quedarán como gigantescos y ruinosos edificios sin uso), ningún debutante, todos los campeones. El 1-1 entre el anfitrión (Sudáfrica) y México dio el pistoletazo de salida al campeonato en que España tocó el cielo.

 

Fiascos

El camino comenzó con una tremenda zancadilla: derrota por 1-0 ante Suiza. Nadie había sido campeón perdiendo el primer partido. Para entonces, otras favoritas ya habían dado señales de debilidad: Francia, por ejemplo, se fue para casa en primera ronda después de firmar el empate (0-0) con Uruguay y una derrota (0-2) ante México en esta primera semana (todavía quedaba el sorprendente 1-2 ante Sudáfrica que sellaría el fracaso de los de Raymond Domenech). 
Italia, víctima de la ‘maldición del campeón’ (venía de ganar Alemania'06), debutaría con un 1-1 ante Paraguay y el resultado más sorprendente de la primera fase: 1-1 ante Nueva Zelanda. Tampoco Brasil andaba pletórica, después de vencer por un raquítico 2-1 a Corea del Norte (a quien después Portugal trituraría por 7-0 y Costa de Marfil, 3-0). Ni tan siquiera Alemania, casi siempre infalible, escaparía esa primera semana a los fallos: 0-1 ante Serbia. Solo Argentina (con un ‘hat-trick’ de Higuaín ante Corea del Sur) y Holanda, futura finalista, ganaron sus tres partidos. 

El empate sin goles entre franceses y uruguayos fue el preludio del fracaso de los galos en tierras sudafricanas.El empate sin goles entre franceses y uruguayos fue el preludio del fracaso de los galos en tierras sudafricanas.

 

La derrota

Era tiempo de presentar la candidatura, pero aquel 16 de junio en Durban, la flamante campeona de Europa sembró todas las dudas del mundo en su debut. Suiza era el rival en el estreno del grupo H (donde estaban Honduras y Chile), y se miraba de reojo al grupo G, el del cruce de dieciseisavos, donde Brasil y Portugal se jugaban los dos primeros puestos. La Roja llegaba a la cita con un balance asombroso: una derrota en los últimos 48 partidos (en semifinales de la Copa Confederaciones, junio de 2009, ante Estados Unidos)... pero los suizos dieron la sorpresa. Del Bosque alineó un once con Casillas en la puerta; Capdevila y Ramos en los laterales; Piqué y Puyol como centrales; dos medios (Busquets y Alonso) conteniendo y otros tres (Xavi, Iniesta y Silva) creando; y David Villa en punta. A pesar del dominio y de las ocasiones, un tanto de Gelson Fernandes en el minuto 52 supuso el 0-1 que resultaría definitivo. 

 

 

Italia, que hizo el ridículo frente a Nueva Zelanda, llegaba con la vitola de ser la campeona del mundo, y tuvo que irse a casa mucho antes de lo previsto.Italia, que hizo el ridículo frente a Nueva Zelanda, llegaba con la vitola de ser la campeona del mundo, y tuvo que irse a casa mucho antes de lo previsto.

Busquets

A sus 21 años ya era fijo en un Barça que había conquistado la Liga con 99 puntos y una sola derrota en 38 partidos. Sobre el joven de Sabadell recayeron las críticas más feroces... y Del Bosque pronunció la frase que tal vez apuntaló los cimientos del título: «Si volviese a ser futbolista, me gustaría ser Busquets». Con esa forma de hacer piña, España ya no volvería a fallar. 

Busquets fue el gran ‘invento’ de Del Bosque.
Busquets fue el gran ‘invento’ de Del Bosque.