Los peores en el peor de los momentos

Antonio Pérez Henares
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España afronta un momento crucial para su futuro guiada por líderes sin sentido de Estado

Los peores en el peor de los momentos

España vive uno de los momentos más delicados y trascendentales, donde está en juego su propio futuro como Nación, como Estado y como pueblo soberano con capacidad de decidir sobre todos y cada uno de sus territorios. Ese sigue siendo nuestro más grave, y en absoluto afrontado, problema. Y en este preciso momento, España se encuentra dirigida por la clase política más vacua, penosa e insensata que desde los albores de la transición y la democracia se ha conocido. No han tocado en suerte los peores para el peor de los momentos
 El espectáculo degradante al que la ciudadanía está asistiendo con bochorno y repugnancia, pues de todo lo dicho y comprometido a grandes voces no queda sino el más ruin regateo por el poder y el cargo, sin que principio alguno, interés general y ya no digamos sentido de Estado, es tan solo el sarpullido de la falta ya general de talla en estos presuntos líderes en cuyas manos estamos. Porque eso es lo grave, que España está en sus manos y su futuro depende de ellos. Y vistos sus hechos la verdad es que da miedo.
 Se habla de líneas rojas cuando cada día y a cada instante se están violando todas. Dejando ya la confianza en la palabra empeñada como una antigualla que ha de quedar para siempre en el desván o incluso en el cubo de lo desperdicios, no queda ya nada de los pilares de nuestra convivencia, pacto democrático, reconciliación nacional, defensa de la soberanía, protección de nuestras señas, lengua e igualdad ciudadana que no haya sido y sea cada día pisoteada. Tanto es así, que tales y aberrantes agresiones cotidianas parecen que sea de obligado cumplimiento el aceptarlas como lo más normal. Y en eso estamos, la anormalidad se ha impuesto como normalidad cotidiana.
 No se puede hablar en la lengua común, el idioma de 600 millones de personas es en su lugar de nacimiento, facha; una maestra pega a una niña por dibujar la bandera de España; se pacta y se blanquea a los filoterroristas- pongamos que hablo de Navarra o de Euskadi-; se comparten Gobiernos y se acuna a los separatistas catalanes, CUP incluida- la vergüenza de Badalona- en todo Ayuntamiento donde se puede y sacando pecho por ello. Y eso lo hace a diario el partido que gobierna España . Y con esa formación pactan otras que dijeron que nunca jamás, que jamás y nunca, y realmente estaban diciendo que era solo hasta que votáramos, que luego por la tarde ya si, como enseñaba Romanones.


No pasa nada. Pero todo eso es normal, es lo políticamente correcto, es lo que predica desde las televisiones amigas u okupadas y lo que a cada segundo vierten sobre todos los oídos los tertulianos afines en mayoría de todos contra uno y el moderador que es el más acérrimo partidario del pensamiento único. Que nada, que esto no es nada ni nada pasa. Que aquí el único apestado, el problema esencial y trascendental es Vox, los señalados como infernales ángeles de la ultraderecha. Que ya se sabe que de extrema izquierda aquí nada de nada, que ya son marqueses, de la dacha de Galapagar, donde para quitarles el poder a la lista más votada, la del PP, se han juntado PSOE, sus podemitas y los de Errejón, por una vez unidos y unidas la extrema y ha acudido presto a juntarse con todos la veleta naranja de Rivera. Como iba a faltar Albert en esa olla.
 Cada semana el hastío crece y el asco de ver a qué se dedican, que no es a otra cosa que sus miserables ansias de poder y que aquí no se salva nadie, los grandes patriotas reconquistadores, que ya se sabe que todo es por España, resulta que es por una concejalía, por una foto o porque son los más chulos y si, tambien, otros pretenden chulearlos. ¡Qué panda de niñatos, de inmaduros! ¡Todos y cada uno! Qué hartura de poses y proclamas, qué falta de talla política y humana, qué empacho de ambiciones, que sobrantes de ego y de soberbia y qué carencia total de verdadero sentido de la Patria. Sí, de Patria. Esa que se llamaba España y que no es declamación huera sino igualdad, libertad y soberanía de todos los ciudadanos que la forman. Y estos irresponsables adanes que iban a regenerarlo todo y lo están pudriendo aún más todavía que a los que a regenerar venían están poniendo cada día en almoneda y en riesgo al futuro de todos los que en ella vivimos.