Un Bien de Interés Cultural, ¿condenado?

Isabel Camarero
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Un particular ha denunciado que las obras en la iglesia de Las Gordillas han causado más daños al ya de por sí maltrecho claustro anexo, ambos BIC; la empresa lo desmiente, pero nadie lo ha comprobado 'in situ'

Estado del convento de Las Gordillas.

Un particular, que no es otro que el otrora Jefe de Servicio Territorial de Cultura, José Cubillo,  ha denunciado que las obras que se han llevando a cabo en la cubierta de la iglesia de las Gordillas en los últimos tres meses y que tienen el ‘ok’ de la Junta de Castilla y León han causado daños en el ya de por sí maltrecho claustro anexo al templo, ambos  protegidos como BIC. Se refería el denunciante sobre todo a la zona de techumbre del claustro pues al parecer según la denuncia -que viene acompañada de varias fotografías realizadas desde la casa de este particular y en las que se ve la zona a la que se refiere-, la empresa que ha llevado a cabo las obras habría depositado cascotes sobre ésta, así como gran cantidad de excrementos de paloma procedentes de la limpieza de las tejas de la iglesia. Un hecho el denunciado que desde la adjudicataria de las obras desmienten categóricamente asegurando que toda la obra se ha ajustado a la legalidad y el material procedente de la obra se ha retirado a través de tubos hacia los contenedores ubicados al efecto y de ahí, a la escombrera.
Desde la delegación territorial de la Junta en Ávila también han dado respuesta al particular asegurando que «pese a que en diferentes visitas realizadas al entorno no se han detectado irregularidades y se tiene conocimiento del mal estado previo de las cubiertas a las que alude, se procede a solicitar información a los responsables de las mismas, a la vez que se da traslado a la Dirección General de Patrimonio cultural, al tratarse de un bien privado cuyo acceso al interior requiere un procedimiento establecido en la legislación vigente, que excede de las competencias de este servicio territorial». Se entiende con esta respuesta por un lado que son conscientes del mal estado del claustro y además  que dejan la puerta abierta a una inspección más minuciosa accediendo a la propiedad en la que «supuestamente» se han causado los daños.
Ahora bien para poder acceder a ella según el reglamento publicado en el Boletín Oficial de la Junta de Castilla y León el miércoles 25 de abril de 2007, es la Dirección General de Patrimonio la que debe ponerse en contacto con el propietario para solicitar permiso para entrar y también la dirección debe nombrar a la persona que entre.
Sin embargo desde la Dirección General, su titular, Enrique Saíz, preguntado por el asunto en una reciente visita a la capital abulense aseguraba que aunque tienen conocimiento de la denuncia por copia enviada desde la delegación territorial es a ésta a «quien le compete y le toca hacer ese seguimiento de las obras para las que, por otra parte, ha concedido permiso», aseguraba. Saíz informó de que el servicio territorial y la comisión lo están estudiando y que «nosotros hemos pedido también su opinión y el informe y en cuanto tengamos unas conclusiones ciertas de lo que haya podido pasar y si realmente esas obras no se están ejecutando conforme a los  buenos criterios de conservación, pues tomaremos las medidas que consideremos oportunas».
El caso es que las obras han acabado ya, los andamios han sido retirados, y como no se ha accedido al interior del claustro es difícil que se conozca la realidad más a fondo.
Saíz dejaba la pelota en el tejado de la delegación de Ávila diciendo que es a ellos tras el pertinente estudio a los que les corresponde ver si procede una paralización, una corrección o si realmente la denuncia no tiene fundamento» y añadía que esto es así «no por nada sino porque habitualmente se hace así, nosotros -la DirecciónGeneral- vemos cosas que están recurridas en instancias superiores o que afectan a bienes patrimonio de la humanidad de manera singular o porque afectan a varias provincias, ese tipo de denuncias las vemos nosotros o se resuelven en la Comisión de Castilla  y León, pero mientras tanto son los servicios los que se encargan de ello».
El servicio territorial les ha comunicado, igual que a Cubillo, que básicamente desde fuera no se ven irregularidades y que si hay que entrar lo debe gestionar la Dirección General.El caso es que va pasando el tiempo, la obra ha terminado, la empresa constructora desmiente la denuncia, pero en el BICno se ha entrado ni para comprobar esto ni el estado real del claustro, del que por otra parte reconocen por informes pasados -pues hace años que no se entra- que está en mal estado y que va a peor. ¿Excesiva burocracia o dejar pasar?

 

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