Los reencuentros más esperados por todos

M.M.G.
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Algunas residencias de mayores reciben ya las visitas de los familiares de sus usuarios, que las sienten como una inyección de vitalidad, pese a la dureza de tener que prescindir de los abrazos

Los reencuentros más esperados por todos

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Reencuentro en las Residencias

Para nadie es fácil pasar más de tres meses sin ver a sus seres queridos. Son más de 90 días sin poder sentir la presencia de un padre, de una madre, de un hijo o un hermano. Demasiado tiempo de amor contenido. Pero la precaución mandaba y precisamente por todo ese amor que sentimos hacia los nuestros, tocaba mantenerse separados. Sobre todo de ellos, de nuestros mayores, que han sido los que de una u otra manera más han sufrido los estragos de la crisis sanitaria que vive nuestro país.
Los trabajadores de las residencias de mayores de todo el país, y también las de Ávila, han trabajado duro para que el contacto de sus residentes con sus familiares pudiera ser (dadas las circunstancias posibles) lo más fluido posible. 
Pero ahora, con la llegada de la fase 2, toca ir abriendo poco a poco la mano y facilitar (siempre garantizando las medidas de seguridad) unos encuentros soñados por todos desde el mismo 14 de marzo.
Desde este lunes, la normativa permite a las residencias facilitar las visitas de familiares. De uno en uno, eso sí, con un tiempo limitado y respetando unas medidas de seguridad que, en algunos casos, se hace muy duro cumplir. Porque, ¿cómo no abrazar o besar a tu madre cuando llevas tres meses sin hacerlo?
Pero aún así, la alegría de poder ver de nuevo sus caras, aunque sea escondidas tras la inevitable mascarilla vale la pena. 
Así, poco a poco, las residencias van siendo estos días escenario de preciosos, emotivos e intensos reencuentros, como nos comenta en primer lugar Ana Rodríguez, directora de la Residencia Domus VI Decanos. «Están más emocionados los hijos que los padres», nos dice, sabedora de que han sido ellos los que quizá han llevado peor la ausencia. «Estamos viviendo momentos súper emotivos», prosigue hablando Ana, a la que le cuesta contener las lágrimas. Han sido meses muy duros e intensos en los que los trabajadores de este centro contaron con apoyo psicológico para, así, poder afrontar mejor el miedo y la incertidumbre y, de esa manera, poder ayudar mucho mejor a los cerca de 200 residentes que viven en Decanos. 
Esta residencia se organiza en siete módulos de 30 habitantes cada uno. Así que han decidido organizar estas primeras visitas también en función de los módulos, para que no haya más de 30 visitas al día. Todas ellas, eso sí, organizadas con cita previa y en la zona habilitada para ellas, con el fin de minimizar al máximo el riesgo de contagios.
En Decanos las visitas han comenzado con los residentes más dependientes, aquellos que durante el confinamiento tuvieron más difícil la comunicación con sus familiares. «Estas familias eran las que más necesitaban verles», apunta Ana.
Verles, pero no tocarles. «Y eso es muy duro», vuelve a apuntar la directora. Tanto para los ancianos como para sus seres queridos. «Pero es que no nos podemos arriesgar», insiste Ana, que destaca el cariño que les han dado las familias, «que están muy agradecidas», y el apoyo encontrado en el Centro de Salud Ávila Sur Este, muy pendiente en todo momento de ellos.
Muy parecida es la situación que se está viviendo estos días en la residencia Cuidda Catedral, desde donde su directora, Nazaret Cordero, nos explica cómo están organizando estas primeras visitas.
Al igual que en Decanos, las medidas de seguridad e higiene son máximas: entre otras, desinfectado de zapatos y manos al entrar, toma de temperatura, doble mascarilla y, por supuesto, la dichosa distancia de seguridad, todo un muro en estos casos. «Lo más duro es pedirles que guarden esa distancia», lamenta Nazaret, que sabe lo difícil que es sobre todo en casos de deterioro auditivo o cognitivo. Unos, no escuchan lo que les dicen. Y otros, no comprenden por qué no les abrazan cuando es lo que más necesitan en ese momento.
«Pero lo peor ya ha pasado y por eso les decimos que tenemos que aguantar un poco más», explica Nazaret como tratan de animar a sus residentes. Y nos comenta también cómo han organizado en su caso la logística de las visitas en una residencia con 70 habitantes: una por la mañana y otra por la tarde
La suya ha sido una residencia en la que la Covid-19 ha golpeado fuerte. Y ahora trabajan con la misma dedicación para seguir cuidando a sus mayores.
aún a la espera. Domus VI Decanos y Cuidda Catedral son dos ejemplos de residencias abulenses que ya han comenzado a abrir sus puertas. Pero son varias las que aún tardarán algún día más en hacerlo.
Es el caso de la Residencia Vistasol, que al tener aún un caso positivo de coronavirus decidió este lunes retrasar las visitas hasta la semana que viene.
Nos explica Pilar Vilar, su directora, que lo primero que han hecho ha sido ponerse en contacto con todos los familiares para explicarles cómo se va a llevar a cabo esas visitas: habrá cuatro visitas por hora y cada una de ellas dispondrá de un espacio aislado y que permite mantener la distancia de seguridad. De nuevo abrazos dados a lo lejos y besos lanzados al aire y detrás de una mascarilla.
Serán, como en el resto de los casos, visitas de no más de 45 minutos en las que podrán ponerse al día rápidamente. Matar las ganas que tenían de verse y recibir el ánimo necesario para seguir haciendo frente a la situación. «Los mayores lo están deseando ya», recalca Pilar, que nos descubre que, en su caso, muchos han podido ver a sus familiares estos días a través de las verjas del patio. Un ‘mal  menor’ que a muchos les ha dado la vida.
Lo que a otros les cuesta más entender es por qué no pueden salir aún a la calle. «Si estuviéramos en nuestra casa podríamos salir, me dicen», se entristece la directora. Pero en este caso, también, prima la seguridad de todos. Sobre todo, la de los mayores.
En la residencia Vistasol conviven 72 personas. Ahora, muchos aguardan el resultado de la PCR que les confirme que están libres del virus.
«Han sido días muy duros, muy difíciles, complicados y largos», plantea la directora, que recuerda abril como el peor mes de todos.
Salimos ahora de la provincia para viajar hasta Naverredondilla, donde se ubica la residencia El Cerrillo. A su frente está José María Izquierdo, gerente, que nos confirma que, en su caso, también han optado por esperar una semana más para empezar a recibir visitas. «Queremos dar algo más de tiempo porque la gente está muy alborotada». Se refiere Jesús al hecho de que muchas personas se  han ‘relajado’ en cierta medida, olvidando en parte la gravedad de la situación a la que nos enfrentamos. «Parece que actuán como si aquí no hubiera pasado nada», lamenta Jesús.
Y en El Cerrillo han estado libres en todo momento de la Covid-19, por lo que quieren ser muy prudentes y seguir protegiendo al máximo a sus residentes.
Unos residentes que han tenido la gran suerte de haber podido circular libremente por la residencia, al no haber habido casos de enfermos. Y eso, aclara Jesús, hace que no lo hayan pasado tan mal durante este tiempo como aquellos mayores que han estado encerrados en sus habitaciones. «Han podido llevar su vida normal», continúa hablando el gerente, que explica también cómo los mayores que se encuentran en mejor situación tienen muy asumida la situación y aguardan con paciencia las deseadas visitas.