El obispo invitó a trabajar todos junto ante la crisis

P.R.
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«No podemos permitirnos rencillas de corral ante la emergencia que vivimos», afirmó el obispo en la misa de las fiestas de San Segundo

El obispo invitó a trabajar todos junto ante la crisis - Foto: David Castro

El obispo de Ávila hizo un llamamiento durante la homilía en la misa de San Segundo, celebrada en la Catedral, a todos los actores de la vida pública abulense y española para tomar el camino del diálogo en la vida política y social. El prelado abulense volvió a mostrar su compromiso social, político, económico y religioso con esta provincia en un momento tan especial como el que estamos viviendo. En un acto que se celebró en la Catedral de Ávila, con la presencia de la imagen de San Segundo, y en el único acto religioso con motivo de esta festividad, ya que debido a la situación sanitaria no se celebraban ni las tradicionales procesiones con la imagen del santo ni la romería por la tarde, con el tradicional pañuelo en la ermita del santo. Las puertas de la ermita  estuvieron cerradas para evitar que  se congregaran los abulenses en la ermita como es tradición. Aún así fueron muchos los abulense que en la tarde de ayer pasearon y se acercaran a la ermita.

El prelado en su homilía señalaba que «necesitamos muchas cosas como ciudad y como provincia. No estamos en el mejor de los momentos por la crisis y reconozcamos sin maquillajes y componendas de lo políticamente correcto. Tenemos carencias endémicas y Dios no quiera que no sean irreversibles.  Vivimos una desigualdad territorial innegable por mucho maquillaje de orgullo histórico que le echemos encima. Necesitamos más que nunca olvidarnos  de nuestros recelos y divisiones ideológicas que nos debilitan y endémicamente nos enfrentan». El obispo reclamó con fuerza que «estamos obligados necesariamente a la unidad y a la cuestión social, a la cuestión política,  a la predisposición imprescindible para trabajar juntos, atentos a las necesidades de nuestros ciudadanos y hermanos». De ahí que invitó a que «cada uno, en lo personal o desde su función, con otros, necesariamente con otros, ha de dar respuesta para buscar el bien común de todos». De ahí que afirmara categóricamente que «no podemos permitirnos rencillas de corral, que por muy legítimas que sean, no tienen sentido ante la emergencia que estamos viviendo. No podemos. No es tiempo de buscar el propio interés o de grupo ideológico o partidista. Estemos en lo común, especialmente para no dejar a nadie atrás, sobre todo a los más necesitados. Y porque tenemos tanto que remediar en el futuro próximo». Denunció de esta forma que hay una deuda histórica para con Ávila. Y dijo que no podemos olvidarla. «La Iglesia ha estado, está y estará con los abulenses». Y añadió : «No me gustaría que las instituciones de la iglesia fuésemos de los primeros en la creación de empleo, porque es una tarea de la sociedad civil. A mí me gustaría y nos gustaría que fueran las administraciones  y la iniciativa privada, con la ayuda de las administraciones debido en esa deuda histórica, quien saliera al paso de esta ciudad, de esta provincia, que no puede estar relegada ya más tiempo. Si ahora, después de la crisis, es la época de las oportunidades y de hacer de las dificultades precisamente una oportunidad. No se nos puede dejar olvidados. No podemos quedarnos callados. Esto no es meterse en política. Esto es una necesidad social». Y prosiguió afirmando «si la Iglesia está en el primer ranking es que algo no funciona en la estructura y en la normalidad de una sociedad civil. Hay un olvido histórico que ha de ser reparado, que ha de ser recompuesto en la normalidad y en la vida democrática que, gracias a Dios, disfrutamos». Por todo ello invitó a tomar «el camino del diálogo para la vida social y política, para la vida ciudadana. Diálogo hasta la extenuación, a que nos invitó el Papa en la entrevista que nos concedió el 17 de diciembre al presidente de la Diputación, al alcalde y a un servidor».

Mirar el futuro. Pero a pesar de la situación en la que nos encontramos el prelado abulense invitó a mirar el futuro con esperanza. «No nos dejemos llevar del pesimismo. No seamos conformistas y aprendamos de la lección y consecuencias que nos ha dejado esta crisis. Seamos dependientes de Dios y de los demás porque eso es lo que nos ha enseñado esta crisis. Vayamos unidos y tendremos un gran futuro que empieza por el presente».

El obispo tuvo un recuerdo especial para los ocho enfermos que se encuentran en la UCI del Complejo Hospitalario de Ávila, Nuestra Señora de Sonsoles; de los miles de enfermos abulenses afectados por esta pandemia a lo largo de más de un año que llevamos sufriendo y todo  nuestro recuerdo y oración por quienes nos han dejado y a sus familias. Y por supuesto, un recuerdo y reconocimiento agradecido hecho oración por los que nos han cuidado y nos cuidan, desde el personal sanitario, a todos los servidores públicos, desde las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, las Fuerzas Armadas, a Protección Civil, Cruz Roja, en un largo etcétera de tantos y tantos servidores públicos en todos los escenarios de atención a los                      demás».