La concentración de vehículos clásicos no defrauda

I.Camarero Jiménez
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La muestra se celebra cada segundo domingo de mes en el paseo del Rastro y reúne a decenas de coches y por supuesto a centenares de aficionados y curiosos a su alrededor

La concentración de vehículos clásicos no defrauda

Decenas de vehículos clásicos ‘decoraron’ este domingo segundo de mes el siempre concurrido paseo del Rastro de la capital. La concentración de coches tuvo la suerte además de que pese a las bajas temperaturas el sol brillaba sin nubes en el horizonte y numerosos abulenses salieron a la calle aprovechando la jornada festiva. 
Además el escaparate era de lo más atrayente puesto que había una gran representación de coches a los que sus dueños está claro que tratan como las joyas que son. Un impresionante Cadillac impoluto y blanco brillaba al inicio del paseo y tras él los queridos Seat 600, los ‘4 latas’ ese clásico de Renault que tanto gusta contemplar y recordar, Porches, un Citröen Dyane 6 quese lucía sobremanera al ser amarillo chillón, numerosos y de una amplia gama de colores los Seat 124, Renault 8, Renault 12, y Renault 21 y un precioso Alpine, Wolksvagen Santana, Mercedes (no muchos) 190, algún que otro Dauphine, un Dodge y así un sinfín de modelos con más de 25 años en su haber (ya que por eso son clásicos) y que bien merecen una ojeada. Para los que perdieron la ocasión (la muestra está abierta hasta las 17 horas) tendrán otra en el segundo domingo del mes de febrero pues así está establecido por la organización. Una organización que por cierto ha incluido en cada coche carteles pidiendo respeto hacia los vehículos expuestos y que lucían todos los modelos bien visible.
El buen ambiente del Rastro desde luego que se hizo notar también por las calles del casco histórico que contaban con el aliciente de que las tiendas, en su mayor parte cadenas nacionales, estaban abiertas puesto que es una de las jornadas marcadas en el calendario de 2020 como de apertura de comercio y lo cierto es que el centro de la ciudad respiraba vida en los primeros compases de la mañana a pesar de ser francamente frescos, pero nada que no se solucionara con abrigo, gorro y bufanda.