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Alemania rechaza la donación automática de órganos

EFE
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Alemania rechaza la donación automática de órganos - Foto: FILIP SINGER

En Europa la donación automática de órganos es una práctica habitual y en general solo se puede impedir mostrando en vida la voluntad contraria incluso, como en el caso de Países Bajos e Inglaterra en un registro oficial

El Parlamento alemán ha rechazado este jueves la donación automática de órganos al morir, iniciativa con la que el Gobierno intentaba paliar el déficit de trasplantes en un país que está en el furgón de cola europeo, con 9,7 donantes por millón de ciudadanos y una lista de espera que se estima en 9.400 pacientes.

Cifras que contrastan con España, que es pionera y líder mundial en la donación y trasplante de órganos: en 2019 hubo 2.301 donantes (48,9 por millón de habitantes) y 5.449 trasplantes (116 por millón), según datos de la Organización Nacional de Trasplantes

Pero en la práctica es importante la opinión de la familia. En Francia, la de un fallecido puede negarse a la donación aunque éste tuviera carné de donante. En Austria y la República Checa se le pregunta. En Dinamarca, se necesita la conformidad inequívoca previa de la persona o de la familia tras el fallecimiento. Y en Italia se puede negar si se considera que el fallecido no fue bien informado.

 

España es pionera

En España, todas las personas son donantes cuando mueren si en vida no han dejado constancia expresa de lo contrario, aunque en la práctica se consulta a los familiares; y se establece la igualdad para los receptores.

En 2009 se pusieron en marcha los trasplantes cruzados, en los que las familias beneficiadas se ayudan mutuamente, siendo ambas donantes y receptoras. En 2010 comenzó la figura del "buen samaritano", que permite donar libremente un riñón o parte del hígado (órganos no vitales) en vida de manera confidencial, sin destinatario concreto y dejando constancia ante el juez.

En Bélgica, cualquier persona que lleve seis o más meses domiciliada en el país es donante de órganos, a menos que haya expresado su oposición (oralmente o por escrito), y desde 2007 los médicos encargados de realizar las extracciones de órganos ya no deben tener en cuenta la oposición de los familiares.

A partir del próximo 1 de julio, en los Países Bajos cualquier persona mayor de edad registrada en cualquier municipio será donante, a no ser que la persona fallecida haya mostrado su voluntad contraria en vida en el Registro de Donantes oficial.

Los ciudadanos recibirán un máximo de dos cartas de aviso en las que se les pide registrarse como donantes o no, y si no contestan se les inscribirá automáticamente como "sin objeciones" a la donación de sus órganos cuando fallezcan.

 

La necesidad de haber sido bien informado

En Italia, la ley establece que cada ciudadano declare libremente en las oficinas municipales su voluntad y, si no se hace, se considera equivalente al consentimiento.

Sin embargo, se señala que para aplicar el consentimiento se tiene que considerar que el donante fue bien informado durante su vida y en muchas ocasiones la familia, por esta circunstancia, puede negarse a ello.

La próxima primavera, la ley sobre donación de órganos en Inglaterra cambiará para considerar que todos los adultos son donantes al morir a no ser que hayan hecho constar su objeción en un registro público o ante sus familiares.

En Gales, la presunción de que todos los adultos son donantes a no ser que digan lo contrario está en vigor desde 2015 y en Escocia se adoptará en otoño, mientras que en Irlanda del Norte solamente se consideran donantes las personas que hayan registrado su interés en serlo.

 

En Francia, lo médicos tienen que consultar a la familia

En Francia, a menos que se haya manifestado de forma explícita en contra inscribiéndose en un registro nacional, cualquier persona es un donante potencial de órganos.

No obstante, los equipos médicos tienen que consultar con los familiares antes de la extracción de un órgano e incluso aunque la persona en cuestión tuviera un carné de donante, eso no permite llevar a cabo el trasplante si los familiares afirman que el fallecido había manifestado su oposición.

En Austria, Hungría y República Checa rigen, con diferentes matices, la norma que establece que cualquier ciudadano en estado de muerte cerebral se convierte en donante de órganos, a menos que haya mostrado su negativa a ello en vida.

En la práctica se trata siempre de recabar el consentimiento de los familiares, incluso si no hay constancia de que el fallecido hubiera manifestado su oposición a la donación.

 

En Dinamarca se necesita la conformidad inequívoca de la familia

En Dinamarca se pueden trasplantar los órganos de una persona mayor de 18 años, una vez declarada la muerte cerebral, si esta o su familia han dado su conformidad inequívoca, escrita u oral.

En el caso de que el fallecido no haya expresado su deseo, decide la familia, pero si nadie ha dado un permiso explícito o la familia lo retira, no se pueden trasplantar los órganos.

En Suecia, la voluntad del muerto es también la que prevalece, y en el caso de que este no haya expresado ninguna, es la familia la que deberá interpretar cuál era su deseo.

Si el fallecido no ha tomado previamente una postura y la familia no se opone, las leyes suecas consideran que la persona en cuestión es favorable a la donación y que se puede efectuar el trasplante.

Finlandia introdujo en 2010 un cambio legislativo que establece que todas las personas son donantes de órganos "siempre que no haya información o razón para suponer que el fallecido se opuso a ello en vida".

Por ello, las autoridades sanitarias consultan siempre a los allegados del fallecido para averiguar si se oponía a ser donante y, de no ser así, proceder con el trasplante incluso si los familiares se oponen (excepto si el fallecido es menor de edad).

En Rumanía son sólo donantes quienes se hayan inscrito antes de su muerte en un registro nacional habilitado. La donación de órganos también tendrá lugar si la aprueba un familiar cercano