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Camino a la investidura

SPC
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El pasado martes se celebró la sesión constitutiva del Congreso (en la imagen) y del Senado. - Foto: Ballesteros

La semana del 16 de diciembre es la primera posible para que Sánchez someta su candidatura a la Presidencia a la votación de los diputados

La constitución del Congreso surgido de las elecciones generales del 10 de noviembre activó el pasado martes un proceso en el que intervendrá el Rey, convocando a los representantes de los distintos partidos a Zarzuela, y que culminará con la celebración del Pleno para la investidura del próximo presidente del Gobierno. Una hoja de ruta que mantiene la incertidumbre sobre las fechas, que dependerán de las negociaciones que está llevando a cabo el PSOE con los diferentes partidos. De momento, parece que los planes de Pedro Sánchez para llegar a La Moncloa antes de Navidad empiezan a diluirse porque ERC, el grupo más numeroso después de Unidas Podemos que podría darle su respaldo en el Congreso, aseguraba el pasado lunes «que no tiene prisa» para cerrar algún tipo de acuerdo.
En esta ocasión acudirán a entrevistarse con Felipe VI representantes de 19 partidos, según determinaron las urnas -y las negativas de acudir a Zarzuela de ERC, Bildu y la CUP-. El pasado jueves, un día después de recibir a las presidenta del Congreso y del Senado, Meritxell Batet y Pilar Llop, respectivamente, la Casa Real comunicaba oficialmente que la ronda arrancará el martes a las  9,30 horas. Los contactos estarán concentrados en dos días, con los grupos pasando ante el Monarca de menor a mayor representación en el Congreso, con lo que Pedro Sánchez cerrará las consultas el miércoles por la tarde, poco antes de partir hacia Bruselas donde el jueves participa en el Consejo Europeo.
Estas reuniones coincidirán con la formación de los grupos parlamentarios de la Cámara. En principio, este trámite debería quedar resuelto legalmente el viernes 12. Después, la Mesa del Congreso deberá ratificar la legalidad (que cumplan los requisitos del Reglamento del Parlamento) de todos los grupos para constituir la Junta de Portavoces, que es el órgano que ordena las sesiones y, por ende, el Pleno de investidura, cuando se convoque. Teniendo en cuenta todo, la semana del 16 de diciembre se prevé como la primera en la que se podrá convocar la votación en el Congreso para elegir el presidente. Más allá de estas cuestiones formales, todo dependerá de si para entonces PSOE y Podemos han logrado sumar apoyos suficientes para garantizar la investidura del socialista y, en particular, de cómo se desarrollen las negociaciones abiertas con ERC, cuya posición es crucial.

‘Non grata’

En principio, y según marca el artículo 99 de la Constitución, será Felipe VI quién encargue formar Gobierno a un candidato después de escuchar a todas las formaciones parlamentarias. Realmente a todas no. Y aquí es donde, en esta ocasión, se podría dar un escenario sin precedentes.  Acudir a La Zarzuela no es un trámite de obligado cumplimiento y, en las últimas ocasiones, ni Bildu ni ERC han acudido a la ronda de contactos con el Rey. Los independentistas catalanes ya han anunciado que no participarán en la ronda de contactos, por lo que es posible que el Monarca tenga que proponer un candidato a la Presidencia sin escuchar directamente al portavoz de ERC que, precisamente, tiene la clave para que la investidura salga adelante. No hay que olvidar que, en su día, este partido promovió declarar persona non grata a Felipe VI en numerosos ayuntamientos catalanes después de su histórico discurso contra el procés el 3 de octubre de 2017. 
No parece factible, eso sí, que el Rey proponga a un candidato que no tenga garantías de superar el trámite en el Hemiciclo. Y el PSOE ya ha avisado de que su líder no comparecerá para pedir la confianza de la Cámara si no tiene amarrados los apoyos y abstenciones que le garanticen salir exitoso del debate.
La política, sin embargo, no es una ciencia exacta, aunque con el Parlamento tan fragmentado como ahora las matemáticas resulten claves. Por eso, aunque Pedro Sánchez llegue a la investidura con garantías de éxito, siempre habrá que tener en cuenta para fijar la fecha de esa primera votación el riesgo, aunque sea mínimo, de una nueva repetición electoral. Y es que, en caso de que no fructificase ninguna investidura, las Cortes se disolverían al cumplirse dos meses de esa jornada para celebrar elecciones 47 días después.

Riesgo de fracaso 

Así, dado que en España se acostumbra a votar en domingo, la fecha de esa sesión plenaria debe elegirse contando con que en ese tránsito hay dos meses consecutivos de 31 días (diciembre y enero) y uno (febrero) con 29 días. Eso implica que, si hubiera un fracaso a mediados de diciembre -como ocurrió con las fallidas investiduras de Pedro Sánchez en marzo de 2016 y julio de 2019-, y si no se lograra una alternativa viable en los dos meses posteriores, habría que disolver las Cortes nuevamente a mediados de febrero para acabar celebrando nueva elecciones, como pronto el 5 abril.
Si el líder socialista logra ser investido en ese primer Pleno, podría tomar posesión el fin de semana anterior a Navidad y nombrar de inmediato a sus ministros. Con un Ejecutivo ya en el banco azul se podrá celebrar la Sesión Solemne de Apertura de Legislatura, presidida por el Rey, lo que no se espera hasta enero. En todo caso, las comparecencias de los nuevos ministros en sus respectivas comisiones del Congreso para exponer sus planes no podrán celebrarse hasta, como pronto, mediados de enero. Y es que, en primer lugar, los grupos parlamentarios deben llegar a un acuerdo sobre la composición de las comisiones, luego éstas deben constituirse y después la Mesa del Congreso debe autorizar expresamente que se reúnan, dado que enero es inhábil a efectos parlamentarios según la Constitución.