Tu privacidad es importante para nosotros

Utilizamos cookies propias y de terceros para analizar nuestros servicios, medir las audiencias, personalizar el contenido que ofrecemos y mostrarte publicidad adaptada a tus intereses mediante la obtención de los datos necesarios para perfilar tus hábitos de navegación e inferir grupos de interés.
Podemos asimismo utilizar fuentes de datos externas para elaborar estos grupos de interés, así compartir los análisis de navegación y los grupos de interés inferidos con terceros con el objetivo de personalizar contenidos y campañas publicitarias.
Puedes personalizar los propósitos para los cuales permites el uso de tu información, utilizando los siguientes botones:
Puedes también consultar la política de cookies al completo aquí.
Saber más

La universalidad del belén

M.L.
-
La universalidad del belén - Foto: Isabel GarcÁ­a

Mundo Belén abrió ayer sus puertas en el CITeS con casi 900 nacimientos, con 4.000 piezas, de 103 países de todo el mundo

Al adentrarse uno en el CITeS (la Universidad de la Mística)en estas fechas navideñas, lo primero que encontrará será un gran pórtico con cuatro columnas que sostienen una superficie. Sobre ella, se alza un belén que tiene un aire inocente. No en vano, se trata de un nacimiento dedicado a la infancia, tema central de la presente edición de Mundo Belén.

La jornada de ayer sirvió como inauguración de este evento que ya lleva once años llenando la Universidad de la Mística de estas tradicionales representaciones del nacimiento de Jesús, tan populares en los hogares católicos en las fechas navideñas. El acto corrió a cargo del director de Mundo Belén, Javier Sancho, y contó con la presencia, por parte del Ayuntamiento de Ávila, del teniente de alcalde Juan Carlos Corbacho y la concejala Paloma del Nogal.

En su discurso de presentación, Sancho ha recordado lo «simple e ingenuo» de la primera edición de Mundo Belén, que mostró menos de 50 nacimientos representativos de todos los continentes, para llegar a su estatus actual, pues en la presente edición los curiosos podrán contemplar los casi 900 belenes de 103 países distintos con sus 4.000 piezas de diversos materiales, desde el papel a la cerámica, pasando por el barro.

El objetivo de esta exposición es profundizar en el «misterio y universalidad de la Navidad», según Sancho, quien, asimismo, ha remarcado el centenar de nacimientos nuevos con los que cuenta esta edición, de países tan diversos como Tailandia, Etiopía o Noruega.

Una de las primeras cosas que se pueden comprobar al adentrarse en sus laberíticos pasillos es la riqueza cultural –a la que, cómo no, también aludió, Sancho– de la exposición. Encerrados en nuestra burbuja blanca y occidental, resulta curioso observar nacimientos de países africanos, en los que Jesús es de color, o de países asiáticos, donde la familia al completo presenta los ojos rasgados. Mención aparte merecen los belenes noruegos, donde Jesús, María y José pueden llevar cascos vikingos o convertirse directamente en troles.

Sin embargo, el tema central en esta edición es el infantil. Por ello, uno puede contemplar, por ejemplo, un belén montado dentro de un tren, cuyas figuras no son otra cosa que muñecos de playmobil. Así se lo pasaban los niños que por allí correteaban.