Reloj de arena

Begoña Ruiz


Pioneras en Ávila

20/03/2021

En el mes de marzo, quiero recordar a todas aquellas mujeres de nuestra provincia que han ayudado a cambiar el mundo. Algunas como Isabel la Católica o Santa Teresa no necesitan presentación, otras aunque fueron reconocidas en su época, con el paso del tiempo terminaron en las telarañas del olvido.
 Muchas hay y quizás no tenga aquí espacio suficiente para dedicarles unas líneas. Ximena Blázquez fue la primera mujer que entró en el Concejo gracias a una heroica hazaña. En la Edad Media, los hombres de Ávila habían ido a luchar contra los musulmanes, estos creyendo que la ciudad estaba desprotegida intentaron atacarla. Cuando Ximena percibió la proximidad del enemigo, organizó rápidamente a todos los habitantes que quedaban dentro las murallas y les animó a disfrazarse de guerreros. Hicieron tanto ruido con sartenes y cacerolas que los musulmanes salieron despavoridos creyendo que eran armaduras, espadas o lanzas. La argucia fue tan sagaz que se parece a las gestas del mismísimo Ulises, sin embargo no hubo un Homero que cantara su epopeya.
Las mujeres han tenido difícil el acceso a ciertos territorios, quizás el más prohibido sea la educación, porque desde ahí se alcanzan otros niveles.
 En el siglo XVI se dio la paradoja de una analfabeta que escribió un libro. Increíble, pero cierto. Me refiero a sor María de Santo Domingo, más conocida como La Beata de Piedrahíta. Nació en Aldeanueva de santa Cruz, hija de labradores muy piadosos, que probablemente tampoco sabrían escribir y no pudieron enseñar a sus vástagos. La muchacha tomó los hábitos, y a través de la oración y la reflexión adquirió grandes conocimientos teológicos y místicos. Discutió temas tales como la comunicación directa con Dios sin intercesión de sacerdotes, lo cual le granjeó muchos enemigos y fue juzgada por un Tribunal Eclesiástico, también se la criticaba por ser vanidosa y presumida, por arreglarse... Salió absuelta porque era admirada por el rey Fernando el Católico y por el Cardenal Cisneros. Hoy día podemos leer El libro de la oración (que ella dictó a alguien) y contemplar el convento en Aldeanueva que ella fundó.
En nuestra provincia, en 1558 tuvimos un juicio riguroso llevado a cabo por la Santa Inquisición contra la bruja de Cebreros, Catalina Doyagüe, en realidad era una curandera. Trataba de ayudar a la gente pobre que no podía pagarse un físico o médico. Gracias a su inteligencia o sus “conjuros” se libró de la hoguera y solo sufrió destierro. Dado que en esos momentos el Santo Oficio estaba en pleno apogeo y siempre encontraba algún pecado por el que someter al reo, Catalina debió utilizar una gran astucia para no acabar hecha pavesas.
Si nos adentramos en el siglo XX aumenta el número de mujeres que han destacado.
Pilar Losada (1904-1995) procedente de Mingorría. Fue una de las pioneras de la aviación en España. Además de instructora del Aero Club de Granada,  pilotó un avión en tiempos de guerra. 
Josefina Carabias (1908-1980) nacida en Arenas de San Pedro, tuvo que enfrentarse a sus padres porque quería estudiar y ellos no se lo permitían, se preparó los exámenes de Bachillerato por libre e ingresó en la Facultad de Derecho. Es considerada como una de las primeras mujeres periodistas en España y la primera corresponsal en Estados Unidos. Autora de un libro que se ha vuelto a reeditar: Azaña. Los que le Llamábamos don Manuel.
Leonor Veredas (1921-1966), hija de artista. Trabajó la escultura, el óleo y sobre todo la acuarela, método con el que logró dos premios nacionales. Plasmó diversos paisajes de Ávila y otras ciudades.
Teresa Barbero (1932) escritora abulense cofundadora de la revista literaria El Cobaya, su novela El Último Verano en el espejo fue finalista del Nadal en 1967, aparte recibió otros premios. En su obra hace unas maravillosas descripciones de Ávila y trata la marginación y desigualdad femenina que a ella misma le ha tocado sufrir.
 Como me temía al principio de esta columna, no tengo espacio suficiente para mencionar a todas aquellas que rompieron estereotipos no solo como artistas sino como ciudadanas de a pie, que se atrevieron a llevar pantalones a misa, minifalda a los toros, emprendieron un negocio o condujeron un tractor… y que han hecho que nosotros encontremos un mundo más igualitario. Gracias.