Pensando

José Ignacio Dávila


Memoria histórica

02/10/2020

Es frecuente el intento de reinventar el pasado cuando no se cuenta con la inteligencia necesaria para dar soluciones a la crisis de la convivencia del presente, por motivos económicos con calamitosas decisiones que pueden dar lugar a todo tipo de carajal, embrollo, enredo y confusión, que se convierte en riesgo, ataque viral, congojar y joroba la seguridad de las familias, en el presente de cada día y fin de mes en un mundo real en el que las personas comen, deben pagar sus facturas, sin depender de proclamas que prometan soluciones vitales a una generación en marcha, y por la vida que en soberanía les pertenece y deben vivir, no proyectos en las nubes y sí trabajo real.

Las opciones políticas no pueden contar con bases débiles en sus planteamientos programáticos, manifestados en una constante campaña publicitaria que olvida el día de ayer y se sube a las nubes para mantener una interminable telenovela que disfraza la realidad de cada día, que acabe con la confianza en un sistema que dependa de las meras mayorías partidarias. Las rivalidades políticas no pueden ampararse en unos estatutos que puedan servir para llegar al poder, sin defender después los valores y principios éticos constitucionales en cumplimiento con el compromiso en la defensa de la Constitución, con el respeto del sistema de equilibrio de poderes que ha venido funcionando y consiguiendo que el sentido común siga haciendo evolucionar para contar con la forma política del Estado que sí hemos votado y decidido, y sabido compartir en la evolución social española, al cabo de más de cuarenta años; que no tienen que ser logros para la libertad y paz posibles, ni olvidados en las cosas de las historias posibles de la convivencia social entre españoles, para no repetir los errores de la revisión de nuestra historia común, real y vivida en lo bueno y en lo malo.

No somos objetos ni una suma de números electorales, ni podemos dejar que se nos trate como si fuéramos el destino de intereses de ideologías ya condenadas por la gran Historia de las naciones europeas: Los errores políticos no pueden ser ocultados bajo nuevas dimensiones visionarias de una historia que no podemos, no, no podemos ni olvidar, ni ocultar banderas que nos impidan ser personas normales y reales, soberanas en nuestra nación y en nuestras vidas; no podemos ser considerados como aspirantes a ser protagonistas de nuestras libertades, cuando ya hemos superado las pruebas del pensamiento excluyente y manipulador de la historia, y nos hemos colocado en el camino hacia la vida normal en la igualdad y en fraternidad social, respeto y defensa de las dimensiones religiosas, filosófica y ética, las de verdad y no las del papel, ni las palabras electoreras, ni de las placas que sujeta una pella de cemento al inicio y en el final de una calle. No podemos, no dejar que la desigualdad social impida que cada persona, familia y comunidad alcance la formación que le capacite para una vida digna.

La gran política no debe permitir que se condicione la libertad de los electores condicionando la información al gusto ideológico de moda. La Memoria histórica que hay que recordar para que la historia no se difumine en recuerdos, sino en hechos reales: 19 de septiembre de 2019:  Resolución del Parlamento Europeo, de 19 de septiembre de 2019, sobre la importancia de la memoria histórica europea para el futuro de Europa (2019/2819(RSP), y se puede pillar en las redes, ahora que más de uno se ha lanzado al manejo del ordenador en campaña de pandemia para estudiar y convivir con responsabilidad social.

 

La madurez en la convivencia en paz tiene la fórmula magistral y medicinal de la riqueza en suma de opiniones políticas, no totalitarias ni excluyentes de nadie; y el psicoanálisis histórico y mental por errores pasados y horrores sociales por no olvidar ni tergiversar la historia.