CRÓNICA PERSONAL

Antonio Casado

Periodista especializado en información política y parlamentaria


Apareamientos difíciles

18/02/2021

Aunque la victoria del candidato socialista en las elecciones catalanas no le haya abierto las puertas de la Generalitat, no se evaporan en absoluto las esperanzas de que Salvador Illa lidere el pase de página y la recuperación de la racionalidad en esta castigada parte del territorio español.

De momento, desde la oposición, donde puede debutar como aspirante a presidir el "govern" en una sesión de investidura llamada a fracasar en la votación (no le darían los números) pero no en el impacto del mensaje: la independencia puede esperar en una Cataluña devastada por la pandemia, el desplome económico y la fractura social.

No me extraña que los independentistas, a pesar de su aplastante mayoría parlamentaria, teman que ese discurso de Illa, siempre recostado en la filosofía del "reencuentro", el diálogo y la reconciliación, se acabe viralizando. Así se explica la compulsiva reacción de ERC y JxCat contra la posibilidad de que Illa presente su candidatura a la presidencia de la Generalitat en una sesión de investidura.

Saben que el mensaje del exministro de Sanidad es potente ante una ciudadanía mayoritariamente cansada de perseguir sombras. La desinflamación es evidente. Ya no se habla de elecciones plebiscitarias ni de fechas fijas para la independencia, los presos saldan sus deudas con la justicia con da normalidad, la estrella de Puigdemont languidece, los lazos amarillos desaparecieron* y hasta ERC ha reconocido públicamente que ni con rebasar el 50% de los votos se puede volver a desafiar a un Estado. En este sentido son luminosas las palabras de Oriol Junqueras, líder de ERC, que en el tramo final de la campaña electoral dijo que "ya hay bastante gente en la cárcel".

Los "indepes", pues, no quieren que Illa protagonice una sesión de investidura después del 12 de marzo (fecha tope para la constitución del "Parlament"). La misma prisa que le ha entrado a ERC, que tiene la llave, por abrochar las alianzas de gobierno con fuerzas incompatibles entre sí (JxCat y los "comunes" se vetan mutuamente). Al mismo tiempo, son incapaces de disimular el temor a que el frente de rechazo a Illa le haga crecer como oposición creíble en el "Parlament" del mismo modo que le hizo crecer en las urnas del 14 de febrero.

Y ahí estamos mientras permanecen inalterables las opciones del gobierno que viene. Una, el "bipartito" ERC-JxCat adjetivado con incorporaciones (Cup y EnCP) que siembran la discordia entre los dos socios principales. Y otra, el "tripartito" de izquierdas, con ERC, PSC y "Comunes" confabulados contra el enfrentamiento, la parálisis, la decadencia económica y la subversión institucional. El resto de las combinaciones son caminos abiertos hacia el desgobierno o la repetición electoral.